Pelean por seguir siendo la alternativa progresista

DOMINICALES

Países de América Latina cuyos gobiernos no han sido arrasados por la oleada neoliberal que domina en occidente, se debaten ante el riesgo buscando no ser las próximas víctimas de esa tendencia. Es el caso, en el sur, de Uruguay y Chile, así como lo es de Ecuador y Venezuela al norte.
Uruguay ha asistido a la renuncia del vicepresidente de la nación, integrante de la fórmula del Frente Amplio. Raúl Sendic, con buenos pergaminos, incluso para pretender una próxima candidatura presidencial, se vio envuelto en un caso de corrupción por su desempeño anterior en un organismo del Estado. Sin definirse su inocencia o culpabilidad, sintió que la cercanía de otra renovación presidencial le privaba de apoyos suficientes y, quizás privilegiando la necesidad de asegurar la continuidad de la actual línea progresista, se adelantó a renunciar y se pudo ver que los líderes del Frente Amplio optaban por aceptar su decisión ante la urgencia por armar un proyecto y alguna candidatura que dé posibilidad de mantenerse en el gobierno.
La renuncia del vicepresidente puso en marcha un mecanismo que prevé su reemplazo por el senador más votado en la última elección. Este era el caso de José Mujica, pero el hecho de que fue el anterior presidente llevó a consagrar al segundo más votado, que fue justamente Lucía Topolansky, esposa de Mujica. De esta manera, Lucía pasó a ser la primera mujer que llega a la vicepresidencia de Uruguay. Es persona de edad pero luce muy activa. En su juventud fue montonera y la dictadura uruguaya la tuvo trece años de presa. Cuando le tocó ser la mujer del presidente, no descuidó ni su trabajo legislativo ni el quehacer político. Ahora el Frente gobernante buscará consolidar su fuerza para la próxima presidencial.

Chile.
La presidenta Michelle Bachelet, que está aproximándose al final de su segundo mandato, libró una dura batalla (contra la oposición conservadora, la tradición pinochetista y la iglesia) hasta imponer una ley que restablece el derecho de la mujer al aborto en tres casos bien definidos: violación, riesgo de vida para la madre e inviabilidad del feto. Al promulgar la ley Bachelet pudo decir que se ha dado un “paso histórico” en cuanto a los derechos de la mujer. La oposición promete replantear el problema si gana la próxima presidencia. Anteriormente, Bachelet logró avances significativos hacia la igualdad de oportunidades para los jóvenes en el campo de la educación.

Venezuela.
Se desarrolla una mediación de Santo Domingo para crear canales de diálogo con la oposición. El presidente Maduro logró un éxito sensible con el apoyo de la ciudadanía que ha permitido poner en marcha la asamblea constituyente, con la cual gana fuerzas ante una oposición que tiene mayoría legislativa. En Santo Domingo intervienen en este intento opositores que reclaman el diálogo, gubernistas que buscan consolidar a la constituyente y los mediadores, en particular el ex presidente español Rodríguez Zapatero y el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres. Parece difícil un acuerdo, pero algo significa que estén allí las dos partes.

Venezuela atraviesa un difícil momento económico porque su economía se había hecho muy dependiente de sus enormes reservas de petróleo. Al caer el precio del oro negro, gran parte de la población sufre privaciones.

Cataluña.
En el viejo continente España afronta un momento de decisiones que conciernen a su integridad territorial, puesto que el movimiento partidario de la independencia catalana ha convocado a un referendo, que el gobierno de España rechaza.
España está constituida por una población que es heredera de antiguas culturas, algunas de las cuales tienen movimientos fuertes partidarios de separarse. Es el caso de los vascos, quienes aspiran a integrar una nación vasca, uniendo las provincias españolas y francesas donde está el asentamiento vasco. Sin embargo, la ETA, fuerza partidaria de la independencia, viene de dejar las armas. Tampoco los celtas (gallegos en España, escoceses en el Reino Unido) se muestran tan agresivos. Otras comunidades culturales parecen más integradas a lo que llamamos España.
En Cataluña no toda la población es mayoritariamente favorable a la independencia. En Tarragona son mayoría los que se oponen, pero los líderes separatistas dan cuenta de su voluntad de constituir una nación independiente que tendría más de siete millones de habitantes.
Queda por ver si se llega a un punto de no retorno. Por ahora, el gobierno de Madrid maneja las armas institucionales. El caso es que resulten suficientes.
Jotavé