Un triunfo difícil en un escenario hostil

Al involucrar al gobernador en la campaña, el peronismo pampeano logró convertir el traspié de las PASO en un ajustado triunfo el 22 de octubre. A pesar de la queja de algunos dirigentes de Cambiemos por esa “intromisión” debe decirse que no fue nada original: lo mismo hizo María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires y Mauricio Macri a nivel nacional; los dos encabezaron visiblemente las acciones proselitistas y obtuvieron buenos resultados. Otro caso similar fue el de la provincia de San Luis en donde los Rodríguez Saá participaron de lleno en la contienda y, al igual que en La Pampa, pudieron revertir la derrota de agosto. Quedó claro que todos jugaron sus cartas más fuertes y que esa estrategia permitió festejos a uno y otro lado de la “grieta”.
En nuestra provincia el logro no fue menor pues el PJ debió remontar los 22 mil votos de ventaja que le había sacado Cambiemos y que, prima facie, parecía una distancia muy difícil de sortear. En General Pico no le alcanzó con la remontada si bien achicó sensiblemente la diferencia y quedó apenas por debajo; en Santa Rosa sí y pudo superar por un estrecho margen a su rival. El resto del mapa pampeano mostró, en líneas generales, una distribución territorial bastante regular: una prevalencia del macrismo en el noreste y una del peronismo en el centro y suroeste con General Acha sobresaliendo como bastión amarillo.
El gran derrotado de la jornada resultó, otra vez, el radicalismo que por primera vez desde 1983 no sentará a uno de los suyos en el Congreso de la Nación. Una paga muy magra para la gran fidelidad mostrada por la UCR que respaldó disciplinadamente a su socio político y ni siquiera desvió votos hacia la otra opción que encabezaba un candidato del viejo tronco radical: Juan Carlos Passo. La contracara de esa frustración fue el peronismo que recuperó la alegría de volver a instalar dos diputados nacionales luego de que en 2013 el macrismo, de la mano de Carlos Javier Mac Allister, le arrebatara esa posibilidad.
El triunfo del PJ en La Pampa adquiere mayor relieve si se observa lo que sucedió en todo el país con el avance de Cambiemos y su consolidación como principal fuerza política con presencia en todo el territorio nacional. El macrismo se alzó con el triunfo en los cinco principales distritos electorales del país: Capital Federal, provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza, un respaldo contundente que no se veía desde el triunfo de Raúl Alfonsín en 1983. Además pudo imponerse en La Rioja y Chaco, dos provincias donde había perdido en las PASO. En este escenario general de triunfos macristas se destaca el desempeño de Carlos Verna que seguramente tendrá repercusiones en la vida interna del peronismo luego de las caídas de los principales referentes de ese espacio: el salteño Urtubey, el cordobés Schiaretti y el entrerriano Bordet. No es diferente el caso de los bonaerenses Sergio Massa y Florencio Randazzo quienes mostraron desempeños muy pobres y fueron oscurecidos por Cristina Kirchner quien, a pesar de su derrota ante Cambiemos, logró superar el 37 por ciento de los sufragios en el distrito más poderoso del país y consolidarse como una figura de peso en el futuro armado de una opción opositora panperonista.
En cuanto a las consecuencias de estas elecciones es indudable que significaron un fuerte respaldo para el macrismo y que éste no desaprovechará la oportunidad para acelerar los “cambios” que viene fogoneando. Si bien los votos no fueron suficientes para alcanzar la mayoría en Senadores y Diputados su presencia legislativa se ha robustecido y con ella su poder de presión. Otra incógnita que se develará más temprano que tarde y que interesa especialmente a los pampeanos es cómo seguirá la relación Provincia-Nación a partir de ahora cuando ambas partes se sienten fortalecidas por el veredicto de las urnas.