Una sociedad que emite señales para interpretar

Señor Director:
La sociedad siempre emite señales, ya de sus carencias, ya de sus cambios, quizás como una manera de advertir y de prevenir. Digo esto último porque si algo varía en la estructura social dentro de la cual estamos insertados (y condicionados) debemos adaptarnos o emprender una gesta de resistencia para modificar la dirección de los cambios.
Puedo proponer al lector que ensaye, si no lo hace ya, interpretar el acontecer que se manifiesta con cambios que a veces tardan en hacerse visibles. La noticia y el comentario periodísticos son una manera de dar cuenta de lo diferente y de proponer una interpretación que, claro está, no siempre es certera pero que opera como un estímulo para que la inteligencia ajena se ponga en la tarea de realizar la lectura (interpretación) correcta.
En nuestro diario del pasado domingo se destaca que los negocios pequeños están con dificultades, tanto que ya se ven locales vacíos. ¿Significa esto que decaen las ventas, que disminuye la capacidad de compra de la población? ¿O es el efecto de una especulación desmesurada con el costo de los alquileres de locales céntricos? ¿O ese costo es una causa segunda, pero queda por conocer cuál es la causa primera y más importante? Dado que toda la información disponible da cuenta que las ventas en comercios se mantienen en niveles altos en todo el país parece necesario buscar una explicación, que puede hallarse en el desarrollo de otro tipo de comercios, los de concentración, a los que el consumidor se ha venido acostumbrando en un proceso que ya lleva décadas. Recuérdese que el primer supermercado (al menos, en mi recuerdo) apareció en Santa Rosa hacia l970, o sea que el sistema lleva poco menos de medio siglo y ya ha impactado en dos generaciones y prácticamente en la mayoría de los que pertenecen a los grupos adultos. El desarrollo que han tenido estos centros de concentración de ventas se ha acelerado visiblemente y hoy, en Santa Rosa, los hallamos tanto en la periferia como en lugares céntricos. Los vecinos con mayor poder de compra son los que también tienen automóvil propio y han adquirido el hábito de concentrar sus operaciones. Además, hay que tener en cuenta que se ha desarrollado el sistema de ventas llamado on line, que permite incluso hacer compras en el país y también en el exterior y que se hace llegar lo adquirido al propio domicilio del comprador. Gran parte de la población tiene ahora mucha capacidad de movimiento y hay más personas que van a los mercados concentradores aprovechando otros movimientos que deben hacer por una diversidad de motivos. He observado que algunos comercios pequeños se desenvuelven operando en los márgenes: ya por el cierre dominical, que no los alcanza, ya por las necesidades menores y circunstanciales que el vecino necesita satisfacer de inmediato. Dado que la atención de estas actividades no es mi ocupación habitual, supongo que el observador podrá tomar en cuenta otros factores, tales como el uso de tarjetas de compra para evitar el riesgo de andar con dinero encima. Mi impresión es que el cambio es muy significativo y que los efectos previsibles recaen sobre quienes han preferido por algún motivo el pequeño comercio con su menor diversidad de ofertas.
Algo que también se ha podido ver es la importancia que tienen en la ciudad los espacios verdes y abiertos. Siempre han existido, pero ahora atraen a más personas de toda edad. La razón o una de las razones está o puede estar en el cambio del tipo de vivienda que se ha producido en nuestro tiempo y desde hace ya más de un siglo: la compactación de la vivienda y la paulatina desaparición de las casas individuales, con patio propio. Si se vive en un departamento y se comparte la vivienda con personas muy pequeñas o muy mayores en edad, el morador necesita el espacio abierto, que además le es recomendado por los médicos.
Todo cambio aparente es una señal.
Atentamente:
JOTAVE