viernes, 20 septiembre 2019
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Visita al preso político del Pabellón 7, Módulo V, Celda 5702

CONVERSACION CON DE VIDO EN MARCOS PAZ

El 22 de marzo llegamos al penal de Marcos Paz a visitar al preso político Julio de Vido, en el marco de una visita a él y a Fernando Esteche, gestionada por la LADH.
SERGIO ORTIZ
Esta crónica no tiene fotos del entrevistado ni audios porque De Vido no tiene celular ni conexión a Internet en su pabellón 7, Módulo V y Celda 5702 de Marcos Paz. A esa cárcel se llega después de viajar dos horas, desde la Ciudad de Buenos Aires. Primero un tren desde Once hasta Merlo, y luego, desde la plaza de allí en el colectivo 322 hasta el penal. Hice la cuenta: 65 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta. 130 km es una larga distancia para quien visite a un preso. Es la manera del sistema represivo para afectar las relaciones y el estado de ánimo del detenido y de sus familiares. Llevarlo lejos de sus afectos. Enfermarlo. Hacerlo sufrir.
Anoche vi un ratito el programa de Luis Majul y lo escuché mentir con que los presos políticos (él no los llama así) tienen celulares para organizar las «campañas de la revancha». Como empezó con una falsedad, una vez más y van…, cambié de canal.
Yo sí tengo celular, pero en la requisa al visitante le sacan todo, billetera, llaves y celular. Incluso en ese cajón bajo llave quedaron unas naranjas y caldos de verdura que habíamos llevado para De Vido y Esteche. El resto de los alimentos sí pasó la prueba y se los pudimos entregar.
En la entrada un aspecto a rescatar es el trato correcto de los agentes del Servicio Penitenciario. Así entramos por tres horas al complejo carcelario.
De Vido es arquitecto, nacido en 1949. Fue ministro doce años en los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Esteche es profesor de la Universidad Nacional de La Plata, dirigente del Movimiento Popular Antiimperialista y antes lo fue de Quebracho.
Son políticos de la oposición al gobierno neoliberal de Macri, y por esa condición están detenidos. De Vido está procesado en causas donde se le acusa sin pruebas de corrupción, entre otras en la de Gas Licuado por supuestos sobreprecios. Claudio Bonadio se basó en una pericia de Mario Cohen, ahora procesado por haber falseado datos, copiado y pegado mal del Rincón del Vago, y dibujado un perjuicio de miles de millones de dólares.
Esteche es el único detenido que le quedó a Bonadio de su mendaz acusación por encubrimiento del atentado a la AMIA contra la expresidenta y un grupo de funcionarios. Esteche no revistaba como tal y sigue preso.

La política.
Nos presentamos y les expresamos nuestra solidaridad. Que traíamos algunos alimentos para el estómago y algunos libros y revistas para el espíritu (como el tomo II de la Historia de Vanguardia Comunista, actual PL).
Fernando, gauchito, cebó mate todo el tiempo, en medio de la conversación política. Me gustó mucho cómo los dos pedían información y opinaban de política. Por caso, de porqué los gremios no habían impulsado un paro general y plan de lucha.
Por supuesto opinaban sobre las elecciones de octubre. De Vido era partidario de un frente amplio del peronismo para derrotar a Macri. De todas maneras, pareció coincidir con nosotros cuando le dijimos que un frente amplio era conveniente, pero excluyendo a los traidores como Massa, Schiaretti, Urtubey, Pichetto y Lavagna. Al nombrar al último, De Vido acotó «es un operador de Techint».
Cuando le explicábamos la crítica a Massa, recordando que en el libro ArgenLeaks de Santiago O’Donnell constaba que, junto con Alberto Nisman, era quien más frecuentaba la embajada de EE.UU., De Vido comentó que en ese libro hay un cable de la embajada donde lo critican por haber propuesto reflotar el proyecto Cóndor II, desmantelado por el menemismo dependiente con Washington. Lo dijo como reafirmando que eso es lo que habría que hacer ahora, junto a otras políticas tendientes a la soberanía nacional.
La charla derivó a las medidas que debiera tomar un gobierno nacional y popular, frente a la crisis profunda en que nos sumió Cambiemos. De Vido insistió en recuperar para el Estado el sector energético, de petróleo, gas, electricidad y agua. Porque es necesario para salir de la crisis, dijo, son derechos humanos, y para terminar con los curros de los amigos de Macri, añadió.
Le planteamos retomar la lucha contra los monopolios mediáticos que le hacen el bocho a la gente. Y que cabía una autocrítica por no haber ido a fondo con la ley de servicios de comunicación audiovisuales. Coincidió. Dijo: «habíamos derrotado políticamente a Clarín y debíamos cortarle la cabeza al monopolio, pero no lo hicimos; un gobierno popular tiene que aprobar una ley como aquella o bien por decreto, expropiando a Clarín».
Esa opinión contrasta con la campaña light, desteñida y oportunista de estos días, donde los candidatos opositores no mencionan el tema, ni siquiera quienes fueron parte del gobierno anterior. Están como arrepentidos de un «exceso izquierdista de progresismo», muy patente en Alberto Fernández y varios más.
Cuando la conversación giró hacia el tema de la deuda externa, uno de los visitantes lo interrogó: «Julio, ¿vos planteas la reestructuración de la deuda o el no pago?». Levantó la voz. «El no pago, la deuda es impagable y los acreedores sabían que este gobierno de Macri era insolvente y estaba violando el estado de Derecho».
Sobre el final, luego que los detenidos agradecieran nuestra visita, los felicitamos a ambos por la tarea incansable de sus respectivas compañeras, la abogada Alessandra Minnicelli y la socióloga Florencia Prego. De Vido agregó que Alessandra (Lali) va a actos y reuniones, y que el 24 de marzo iría a la marcha. «Yo le dije que el domingo descansara un poco, pero me contestó que iba a la Plaza, comprometida con la APDH». Agregó, «cuando ella decide algo no hay caso, no me hace caso». Le dijimos: «entonces Julio usted es del SIN.PO.RA». ¿Qué es eso?, preguntó. El «Sindicato de Pollerudos de la República Argentina», le explicamos. «Sí, soy el presidente», contestó rápido, y nos reímos todos.