Olla popular y movilización, contra el ajuste
A una década de la histórica movilización de San Cayetano que en 2016 reunió a organizaciones sociales, sindicales y populares bajo la consigna "Tierra, Techo y Trabajo", distintos movimientos volvieron este viernes a las calles para denunciar el impacto social de las políticas del gobierno nacional.
En Santa Rosa, la actividad central fue una olla popular en la esquina de Toscano Sur y Cavero, en el barrio Reconversión, organizada por los diferentes movimientos sociales y sindicales. La jornada formó parte de una convocatoria nacional cuyo lema este año es "Tierra, Techo y Trabajo. Ajuste al carajo. Basta de Milei. Sin trabajo hay hambre".
Un documento conjunto difundido por las organizaciones sostiene que la administración nacional "ajusta, hambrea, entrega soberanía y castiga al pueblo" y cuestiona especialmente la eliminación del programa Volver al Trabajo, que dejó sin ingresos a cientos de miles de familias que desarrollaban tareas en cooperativas, emprendimientos productivos, reciclado, agricultura familiar y espacios comunitarios.
"Vemos desesperación",
El referente de la CTA, Ricardo Araujo, aseguró que el deterioro social ya se percibe con claridad en los barrios populares de Santa Rosa. “Lo principal que vemos es desesperación. Hay familias que ya no pueden garantizar la alimentación de los chicos ni pagar los servicios básicos”, sostuvo en Radio Noticias.
Explicó que la eliminación de los programas sociales afectó directamente a numerosas familias que cobraban ingresos mínimos, pero que les permitían afrontar gastos esenciales. “Esos 78 mil pesos eran una miseria, pero servían para pagar la luz o el gas. Hoy ese dinero desapareció y empiezan los problemas con las boletas, los cortes y el endeudamiento”, afirmó.
Araujo también describió un incremento de las estrategias de supervivencia. “Cada vez vemos más personas vendiendo tortas fritas, pan casero, haciendo trueque o dependiendo de donaciones de ropa y alimentos. Todo eso ayuda, pero no alcanza”, aseguró.
Diez años.
Las organizaciones recuerdan que la marcha del 7 de agosto de 2016 marcó un punto de inflexión en la articulación de los movimientos sociales con sectores sindicales y políticos. Aquella movilización partió desde la Basílica de San Cayetano hasta Plaza de Mayo recuperando las consignas históricas de "Paz, Pan y Trabajo" y "Tierra, Techo y Trabajo", impulsadas también por el papa Francisco.
Desde entonces, la convocatoria se repite cada año como una jornada nacional de protesta y visibilización de los sectores populares.
Más allá del complejo escenario social, Araujo sostuvo que observa un cambio en la participación ciudadana. “Antes muchos jóvenes no querían saber nada con las organizaciones. Hoy los vemos participando en las movilizaciones, buscando información y acercándose. Eso es un cambio muy importante”, señaló.
Para el dirigente, las recientes marchas muestran una presencia creciente de estudiantes secundarios y universitarios. “Cuando la juventud empieza a involucrarse es una señal importante. Creemos que hay un despertar de conciencia frente a las consecuencias de este modelo”, afirmó.
Una olla popular.
Al mediodía, las organizaciones sociales combinaron la asistencia alimentaria con una manifestación política. Eligieron el barrio Reconversión porque “refleja las dificultades que atraviesan numerosos sectores de la ciudad”, indicaron, aunque remarcaron que la situación alcanza a otros barrios.
“La olla popular busca acercar un plato de comida caliente, pero también visibilizar una realidad que ya no puede ocultarse”, concluyó Araujo.
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