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Diario de un soldado italiano

Redaccion Avances 26/07/2026 - 06.00.hs
Bartolo Leonardi junto a su familia.

Este martes 28 de julio se presentará en la Municipalidad de Victorica el libro “De las trincheras europeas al oeste pampeano. Las memorias de Bartolo Leonardi”, editado por Silvia Crochetti. Compartimos con nuestros lectores una reseña de la publicación.

 

Patricia Clara Bonjour *

 

De las trincheras europeas al oeste pampeano. Las memorias de Bartolo Leonardi se presentará el próximo martes 28 de julio en la Municipalidad de Victorica. Es este un libro peculiar, editado por la Profesora y Magister Silvia Crochetti e impreso durante el corriente año por la EdUNLPam.

 

¿Qué importancia puede tener el diario de un soldado italiano escrito durante la Primera Guerra Mundial? ¿Qué puede revelar este mismo hombre sobre la inmigración y la colonización del oeste pampeano? Leer De las trincheras europeas al oeste pampeano. Las memorias de Bartolo Leonardi permite conocer el testimonio de un hombre que fue protagonista y testigo de hechos que marcaron nuestra historia del siglo XX.

 

El texto reúne tres estudios preliminares que dialogan entre sí, el diario de Leonardi desde el frente de batalla entre 1914 y 1918 y la carta que el mismo soldado le escribe a un amigo donde expresa su deseo de venir a “fare l’América”. Este recorrido del protagonista se acompaña del material cartográfico elaborado por la Magister Daila Pombo.

 

Cada artículo que integra el volumen ofrece distintas claves para comprender esos acontecimientos de principios del siglo pasado. Pero es el relato de Leonardi el que puede testimoniar una época en toda su profundidad humana. En este sentido, se podría inscribir esta obra en la corriente historiográfica de la microhistoria desarrollada por Carlo Ginzburg, quien propone acercarnos a los grandes procesos históricos desde el estudio de vidas o situaciones comunes.

 

 

En el texto introductorio se explicita que la obra surge como consecuencia de un Proyecto de Extensión Universitaria de la UNLPam en colaboración con la Asociación Italiana Umberto I de Victorica con el objetivo de preservar la memoria y democratizar el patrimonio del oeste pampeano. Para alcanzar este propósito participaron estudiantes de la carrera de historia. Entre ellos, el tataranieto de Leonardi, quien aportó a la investigación el texto original del diario de guerra que luego fue traducido e incorporado en este volumen.

 

El Doctor en Historia Alejandro M. Rabinovich, especialista en el estudio del fenómeno de la guerra en procesos revolucionarios y de formación estatal, expone en su artículo la supremacía de la Europa del siglo XX sumergida en un progreso que se creía imparable. Sin embargo, el 28 de junio de 1914 el archiduque Francisco Fernando, heredero al trono del Imperio Austro-Húngaro, fue asesinado en Sarajevo, capital de Bosnia, hecho que desató la “Gran Guerra”. Las alianzas entre diferentes países europeos se establecieron de acuerdo a sus propios intereses.

 

La cruda realidad.

 

En 1914, Italia se declaró neutral, pero ante su deseo expansionista y la negativa de Austria en la cesión de territorios de los Alpes y de la costa Adriática, se unió a la Entente y declaró la guerra al Imperio Austro-Húngaro. Muchos jóvenes italianos impulsados por sentimientos nacionalistas, entre ellos Leonardi, vieron la participación en la guerra con entusiasmo, con la certeza de que ir a la guerra era un terreno para desarrollar el valor, la nobleza, el espíritu de sacrificio y la posibilidad de volver con gloria. Pero esa expectativa se enfrentó con la experiencia real en las trincheras, con la brutalización y el frío proceso industrializado de la guerra transformada por los nuevos recursos tecnológicos. El contacto con los horrores, los traumas, las heridas y las mutilaciones llevó a Leonardi a comenzar “a tener un poco de miedo” y a saberse en un verdadero infierno.

 

Eric Morales Schmuker, Profesor y Licenciado de Historia por la Universidad Nacional de La Pampa y Doctor en Historia por la Universidad de San Andrés, se refiere a ese tiempo marcado por el desprecio a la vida humana.

 

Morales Schmuker se refiere a la Gran Guerra como la primera guerra escrita y leída. En otras palabras, la lectura de textos literarios, religiosos, manuales durante este conflicto bélico permitió una evasión del horror que se vivía en las trincheras y, al mismo tiempo, fomentó valores para sobrellevar esas condiciones inhumanas. Además hubo una gran producción escrita de cartas, postales, diarios y crónicas. Entre estos escritos está el diario de Bartolo Leonardi cuya intención podemos conjeturar: una forma de ordenar el caos de la trinchera, una búsqueda de un sentido a la experiencia vivida o, como el mismo Leonardi expone, una denuncia a la obligación a la que fue sometida Italia de entrar en guerra con Austria. En este sentido, las memorias de este soldado italiano testimonian lo que sucedió, en términos de Jelin, en un ejercicio de memoria personal y social.

 

Victorica.

 

Luis Roldán Cesanelli, Contador público y figura política de La Pampa, nació en Victorica, donde se estableció Bartolo Leonardi, como tantos otros inmigrantes. El ensayo de Roldán Cesanelli reconstruye los orígenes de Victorica y destaca el aporte inmigratorio. Su texto comienza en 1870-1880 con la presencia de Lucio Mansilla, de Julio A. Roca, los toldos de Mariano Rosas y Baigorrita y numerosos representantes religiosos. Hacia 1884 llegaron los primeros italianos que se establecieron en chacras o quintas entregadas en concesión. En menos de dos décadas, los inmigrantes que representaban más de un tercio de la población de este territorio nacional, inauguraron una romería, una biblioteca popular y el club Cochicó donde se proyectaban películas, se organizaban veladas de teatro y se festejaban las fechas patrias. Sin embargo, hacia 1925 se hizo pública una denuncia contra los grandes latifundistas que arrendaban a precios excesivos y en condiciones de explotación.

 

El abuelo de Roldán Cesanelli vivía, al igual que Bartolo Leonardi, en la provincia de Macerata, de la región de Le Marche. Los dos se establecieron en Victorica motivados por la red vincular tejida con otros inmigrantes. El autor del ensayo señala que Leonardi, con el tiempo, pudo adquirir un campo en el sur de San Luis que dedicó inicialmente a la cría de ganado lanar y luego a la explotación forestal.

 

Cierre.

 

Finalmente, este volumen se cierra con la destacada traducción de la Profesora de Historia e Investigadora de la UNLPam, Silvia Crochetti, de las memorias de Bartolo Leonardi, escritas en italiano, con numerosos giros en dialecto marchigiano y expresiones de época.

 

En las primeras páginas del diario puede leerse: “Supe que debía abandonar todo, especialmente a mi amada esposa e inocentes hijitos; debí sacrificar todo de mí mismo por la Patria y darle la vida misma sin quizás recibir ninguna migaja… lleno de coraje, partí confiado y pensando en la Santa Providencia.” Era el año 1915 y Leonardi tenía 32 años. Dadas sus habilidades fue designado a tareas contables y prontamente elevado al grado de sargento.

 

Además de la escritura del diario, hay un importante intercambio epistolar con familiares donde se evidencian diálogos que ha mantenido a partir del encuentro con lugareños en las misiones encomendadas de un lugar a otro, en la trinchera, en los diferentes campos de prisioneros donde permaneció largo tiempo. Fue en estos lugares donde aprendió a reclamar a sus superiores un trato más humano en comida, en lecho, en abrigo. Esos intercambios socioculturales muestran la evolución de una manera de estar en el mundo, de una conciencia de dignidad y honor que se construye activa y persistentemente y no solo librada a la Providencia.

 

Finalmente, la obra concluye con la carta que nuestro soldado italiano ya liberado del campo de prisioneros escribe desde su pueblo, Tolentino, a un amigo en Buenos Aires. Allí expresa la esperanza que abrigaron tantos inmigrantes que llegaron a nuestro país en busca de mejores posibilidades de vida para él y su familia. Esa misma esperanza que impulsó a Bartolo Leonardi a dejar su tierra y aventurarse es una experiencia humana y universal que sigue vigente en nuestro siglo XXI.

 

* Colaboradora

 

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