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Lunes 08 de junio 2026

El Mundial 2026 rompe récords y se convierte en el más caro de la historia

Por Redacción 08/06/2026 - 19.12.hs

A pocos días del comienzo del Mundial 2026 de fútbol, crecen los cuestionamientos por el alto costo que implica asistir a los partidos que se disputarán en Canadá, México y Estados Unidos. Reportes internacionales indican que los precios de algunas localidades registraron aumentos sin precedentes, impulsados por mecanismos de venta vinculados a la demanda. El encarecimiento de los boletos para los partidos, junto con los gastos de transporte y hospedaje, redujo significativamente las posibilidades de viaje para miles de aficionados de diferentes regiones.

 

El malestar se profundizó tras la puesta en marcha de un sistema de precios dinámicos para las entradas comerciales. La FIFA justificó la medida al señalar el elevado volumen de solicitudes recibidas durante las primeras fases de comercialización. Sin embargo, entidades civiles y observadores independientes cuestionan que esta modalidad favorece a quienes cuentan con mayor capacidad económica. También advirtieron que las restricciones migratorias vigentes en Estados Unidos representan un obstáculo adicional para numerosos seguidores extranjeros, lo que alimenta el debate sobre la creciente elitización del fútbol internacional.

 

Según publicó Telesur, la distribución económica del certamen también replica los modelos de explotación característicos de las corporaciones globales, donde las localidades receptoras asumen los gastos operativos pero no perciben los ingresos directos de taquilla. Un total de 11 ciudades sedes dentro de EE.UU. enfrentan graves problemas presupuestarios para garantizar las complejas redes de transporte masivo y los operativos de seguridad pública exigidos por los comités organizadores. Aunque la Administración federal norteamericana aprobó un paquete de subvenciones por 625 millones de dólares para mitigar el impacto, los fondos se transfirieron de forma tardía. Expertos financieros locales aseguran que el presupuesto asignado resulta totalmente insuficiente para cubrir las demandas reales de logística y contingencia.

 

Frente a la falta de retribución directa por parte de las autoridades de la FIFA, los gobiernos locales han optado por trasladar la carga financiera a los usuarios comunes mediante la imposición de tarifas especiales de transporte público. En la zona metropolitana de Nueva York y Nueva Jersey, espacio geográfico que albergará el partido final del campeonato, el costo regular de traslado al MetLife Stadium se elevó de 13 dólares a una tarifa fija de 98 dólares por trayecto. Mientras las urbes anfitrionas arriesgan sus fondos de reserva, la entidad matriz del fútbol proyecta una recaudación histórica cercana a los 13.000 millones de dólares. Los economistas independientes advierten que el saldo negativo de la organización será costeado directamente por los contribuyentes locales.

 

 

El mito del beneficio turístico y la exclusión popular.

 

El sitio Telesur indicó que la narrativa corporativa de la FIFA sostiene de forma reiterada que las inversiones públicas realizadas por las sedes se recuperan a mediano plazo a través de la dinamización económica derivada del turismo internacional. No obstante, registros históricos de competiciones previas demuestran que las ganancias extraordinarias se concentran únicamente en las grandes cadenas hoteleras y patrocinadores oficiales de carácter multinacional, dejando escaso margen de beneficio para las economías populares y los comercios comunitarios. El profesor de economía del Smith College, Andrew Zimbalist, puntualizó que ante la ausencia de ingresos directos genuinos, los municipios registrarán una pérdida neta significativa al cierre de las actividades. De este modo, el modelo actual profundiza la brecha social entre consumidores y trabajadores.

 

El descontento también se extiende al sector comercial de base en las fronteras de los tres países organizadores, donde las regulaciones comerciales imponen zonas de exclusión que impiden el trabajo de los pequeños emprendedores locales en las inmediaciones de los estadios mundialistas.

 

La Copa del Mundo de 2026 corre el riesgo de ser recordada como el escenario de mayor privatización del espacio público con fines de lucro privado en la historia moderna del deporte. Colectivos sociales en México y Canadá han iniciado manifestaciones pacíficas para exigir que los eventos de gran envergadura dejen de financiarse con dinero público si los beneficios colectivos son nulos. El torneo expone la necesidad de refundar las estructuras que rigen el deporte internacional.

 

 

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