Falleció Locomotora Castro
El boxeador retirado Jorge “Locomotora” Castro, en campeón del mundo de medianos, murió ayer a los 59 años en un bingo de la localidad bonaerense de Morón.
De acuerdo al parte médico que se difundió en las últimas horas, “Roña” Castro sufría de diabetes, y lo ocurrido dentro de salón de juegos estaría vinculado a su tratamiento con insulina.
Castro transitó una vida de película. Como boxeador fue un grande, protagonizando peleas memorables. Alcanzó la cima del boxeo por su gran talento, no por que le gustara entrenar, y en los últimos años se había dedicado a la solidaridad: tenía comedores populares, en los cuales asistía todos los días a unas 6.500 personas.
El “Roña”, como también lo llamaban, también fue un deportista polémico. Denunció el abuso de sus promotores, tomaba postura política en defensa de los más necesitados y su personalidad frontal, sin rodeos solían incomodar.
Castro, que nació en Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz, dejó el profesionalismo en 2007, tras 130 peleas, 11 derrotas y tres empates. En este palmarés figuras dos combates ante el pampeano Raúl Marinángelis, a quien lo venció en las dos oportunidades. Primero en Chubut (14 de abril de 1989) y después en el club All Boys de Santa Rosa (14 de octubre de 1990), las dos por la vía rápida. En esta última pelea, Marinángelis estaba ganando la pelea por puntos, pero en el último minuto del último asalto Castro entró con la mano que derribó al local, que no se pudo recuperar.
La pelea fue una revancha por el título sudamericano de los superwélter, ante un estadio colmado de público que ya daba como vencedor al boxeador local, pero se retiró con la tristeza de la derrota.
Con los años, Castro recordaba su última pelea con el castense como otra de sus hazañas. “Llegué al último asalto sabiendo que de no ganar por nocaut perdía, y cuando se descuidó lo saqué a Marinángelis”.
Castro fue un talentoso. A veces, solía hacerse en groggy en el ring para que sus rivales bajaran la guardia y él pudiera conectar sus tremendos golpes que terminaban con nocaut, como sucedió en la recordada pelea con el estadounidense John David Jackson, el 10 de diciembre de 1994. Castro, que defendía el título, estaba recibiendo una paliza, con su rostro desfigurado, y terminó ganando tras un contragolpe. Este nocaut fue elegido como “el mejor del año” por la revista The Ring.
Hoy, el recorte de ese noveno round tiene millones de reproducciones en las redes sociales, donde se describe a Castro como el “Rocky argentino”.
La gloria.
El pugilista consiguió la gloria dentro de la disciplina al obtener el título mundial de la categoría mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) frente al estadounidense Reggie Johnson, el 12 de agosto de 1994 en Tucumán.
La corona de Castro le fue arrebatada luego de cuatro peleas (una de ellas la ante John David Jackson) , el 19 de diciembre de 1995 en Tokio, en una derrota ante el japonés Shinji Takehara.
Castro fue campeón argentino, sudamericano, latinoamericano y seis veces campeón mundial de boxeo.
Su último enfrentamiento arriba de un ring fue ante José Luis Herrera, a quien derrotó por nocaut técnico el 27 de enero de 2007 en Mar del Plata.
Trabajo social.
Desde hace años se dedicaba al trabajo social y solidario, en su gimnasio de la localidad bonaerense de Temperley. Coordinaba 14 comedores y siete merenderos, y se estima que asistía a unas 6.500 personas. También asistía con bolsones de comida, mercadería y hasta materiales para la construcción, como chapas, puertas y bolsas de cemento.
Meses atrás, en una entrevista con Página 12, contó que debido a la crisis social y económica agravada por el plan del gobierno libertario sus comedores estaban saturados.
“Me da bronca ver cómo está nuestra gente. Este es un país muy rico y mirá la miseria que hay. Tiene que terminar esto, tenemos que cambiar el gobierno. Le dimos la oportunidad dos años y medio”, dijo entonces. Y cuestionó las cifras de pobreza difundidas por Javier Milei: “Cada vez tenemos más gente en los comedores (...) Lo vemos todos. Gente grande que hace cola para recibir un táper de comida. Eso me parte. Los jubilados vienen un montón, gente de 75 años que viene y llora porque no tiene para los remedios. Todos los días me pasa, todos los días”.
Esta situación, comentó, lo empujaba a evaluar su lanzamiento como politíco. “En algún momento me voy a tirar a la pileta, no sé cuándo y no sé si habrá agua en la pileta, pero tengo intenciones y quiero ayudar. Hay mucha gente que necesita y necesita alguien como yo. No quiero comandar la Argentina solo quiero que haya oportunidades iguales para todos”, publicó el mencionado medio.
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