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Sabado 28 de marzo 2026

San Genaro de Pichi Mahuida, el Atlético de Madrid pampeano a la Liga del Oeste

Redacción 28/03/2026 - 00.11.hs

El final de la Ruta Provincial 11 parece monótono. Desde Cuchillo Có hacia el sur son alrededor de 70 kilómetros de ripio los que hay que recorrer para llegar al siguiente poblado. El camino, bien consolidado y contorneado por jarillas, piquillines y alpatacos, anuncia su último tramo desde una elevación que abre los ojos a un paisaje diferente, con más verdes, algunas construcciones y el cauce del río.

 

Un centenario puente carretero asentado sobre pilares de cemento y de hierro, y que en su silencio pide a gritos una restauración urgente de sus veredas peatonales de madera, permite cruzar el Colorado hacia el paraje Pichi Mahuida, ya en Río Negro.

 

Apenas un puñado de casas, una capilla, una escuela, el destacamento policial, el cementerio y los restos de lo que fuera un pujante pueblo ferroviario mantienen en pie al primer mojón de la vecina provincia en esa zona.

 

Del otro lado del río, en la ribera norte y aún en La Pampa, a un par de kilómetros de la planta potabilizadora que marca el inicio del acueducto del Río Colorado, se erige la estancia San Genaro, núcleo de una amplia familia que vive en la región desde hace más de medio siglo. Y que este año participará por primera vez de la Liga del Oeste de fútbol.

 

La familia y La Pampa.

 

"Ese es uno de los directores técnicos del equipo", lo señala Juanito García Gallardo a Taragüí, que está trabajando sobre un andamio. Taragüí es Santiago Riquelme, el entrenador y también el albañil de la comunidad, que está actualmente encargado de llevar adelante la construcción de una enorme iglesia. Junto al DT trabajan en la obra uno de sus futbolistas ("es uno de los que más corre", aseguran) y un amigo francés al que fonéticamente llaman "Fucó", que llegó de visita hace unos meses y que se quedará un par más. "Pero no juega -aclaran-, es medio patadura".

 

La construcción, estiman, tardará unos tres años hasta su finalización y cambiará no solo la fisonomía del lugar, sino también las comodidades para el día a día y especialmente para las multitudinarias reuniones tradicionalistas y religiosas que se hacen periódicamente en la estancia. El entrenador -también responsable de la construcción de cada una de las casas del lugar- tiene trabajo para rato más allá de los resultados en la cancha.

 

El anfitrión es Juan Carlos "Juanito" García Gallardo, uno de los siete hermanos de los García Gallardo, también conocidos como los García Llorente (su padre era García Llorente y su madre Gallardo), y que en la zona son llamados coloquialmente como "los gallegos", por sus raíces españolas. De los siete hermanos y hermanas, seis viven en la estancia San Genaro junto a todos sus hijos.

 

Los García Gallardo/Llorente son descendientes de una familia criolla distinguida y acomodada, de condición carlista y tradicionalmente católica. Su bisabuelo fue Angel Gallardo, ingeniero civil y doctor en Ciencias Naturales, ex rector de la Universidad de Buenos Aires, ministro de Educación, ministro de Relaciones Exteriores y embajador en Italia durante los gobiernos de Hipólito Irigoyen y Macelo Torcuato de Alvear.

 

Su abuelo fue Luis Francisco Gallardo, hijo de Angel Gallardo y Dalmira Cantilo Ortiz Basualdo. Hechizado por los escritos de Estanislao Zeballos sobre lo que llamaron la ocupación del "desierto", Luis visitó, conoció, se enamoró y compró grandes extensiones de campo en las sierras de Lihué Calel. Esas hectáreas luego fueron expropiadas por la provincia para la creación de la Reserva Natural, pero la familia se terminó de afincar en otro sector de La Pampa.

 

La hija de Luis Francisco Gallardo, María de Jesús Gallardo Pirovano, se casó con José Ramón García Llorente, nacido en España. Tras su matrimonio se radicaron en Sevilla pero poco tiempo después, influenciados por el amor por el campo y por La Pampa de Luis Gallardo, volvieron a Argentina, compraron los campos en la zona de Pichi Mahuida, fundaron la Estancia San Genaro y allí se instalaron.

 

José Ramón García Llorente falleció en un siniestro de tránsito en 2001, en el kilómetro 30 de la Ruta Nacional 154 (hay allí una cruz que lo recuerda). Junto a él viajaba el príncipe español Sixto Enrique de Borbón, su amigo, que habitualmente lo visitaba y que sufrió heridas de diferente consideración en el accidente.

 

En San Genaro nacieron seis de los siete hermanos que hoy manejan los destinos del establecimiento, que cuenta con varios campos y en el que la actividad principal es la producción ganadera.

 

El mayor, José Ramón, es el único que nació en España. Es sacerdote y actualmente está en Francia. Los otros seis -todos pampeanos-, distribuidos junto a sus familias en diferentes lotes o campos, trabajan junto a sus esposas e hijos mayores, muchos de ellos estudiando carreras terciarias a distancia.

 

Los más pequeños, de todas las edades, cursan sus estudios primarios y secundarios en la escuela del establecimiento, con un sistema a distancia y con dictado diario de clases a cargo de maestras contratadas (que durante la semana viven en la estancia) y de los mismos padres o madres, muchos profesionales de distintos rubros.

 

Son casi 50 los hijos de las seis familias. Y alrededor de 20 -entre hermanos, primos y un par de padres que aún se animan- juegan habitualmente al fútbol, visitando a sus vecinos de Cuchillo Có (aseguran que el historial del clásico está muy parejo) o recibiendo familiares y amigos de otros lugares. Y ellos son quienes, desde el 25 de abril, representarán a la Estancia San Genaro en la Liga del Oeste de fútbol que desde hace más de dos décadas organiza el Gobierno provincial.

 

De la escuela la cancha.

 

Juanito García Gallardo no solamente es uno de los responsables de llevar las riendas del establecimiento junto s sus hermanos. También es docente en la escuela y el propulsor de la iniciativa de sumarse este año a la Liga Municipal.

 

Y es, además, el anfitrión de la visita del subsecretario de Deportes de La Pampa, Ceferino Almudévar, quien -para darle la bienvenida al nuevo equipo- viajó a la estancia con parte de su equipo y junto al intendente de Cuchillo Có, Horacio Ledesma, amigo de los hermanos García Gallardo (con algunos se crió en Pichi Mahuida) y nexo para que San Genaro sea incorporado al torneo de fútbol.

 

"Estaba dando clases, pero como venían ustedes le pedí a mi tío, que está de visita, que se haga cargo... Justo estábamos hablando de la historia de Roma", cuenta Juanito al recibir a los visitantes.

 

El tío es Juan, profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de la Universidad Católica Argentina (UCA), que periódicamente se da una vuelta por la estancia y al que todos y todas, familiares o no, llaman cariñosamente "El Tío".

 

En la pintoresca escuela, de puertas y ventanas abiertas -muchas de ellas con una hermosa vista del río Colorado-, cursan unos 35 alumnos y alumnas en edades de primaria. Distribuidos en pequeñas aulas, grupos de entre 5 y 10 estudiantes dialogan con sus respectivas docentes y saludan respetuosamente ante el paso de los "foráneos".

 

La más concurrida es la clase de El Tío, quien habla sobre Rómulo, Remo y la Loba ante un atento silencio, tanto del alumnado como de los visitantes, que observan desde una ventana.

 

La jornada escolar, campanazos mediante, termina con las y los alumnos formados frente al mástil -que da a la ribera del río- y cumpliendo con la ceremonia diaria de oración, que concluye con el arrío de la Bandera Nacional Argentina.

 

Pese a tener acceso a la tecnología para trabajar, comunicarse y estudiar a distancia, una de las premisas de la comunidad es que los menores no tengan teléfonos celulares. "Tenemos miedo que los libros se nos llenen de polvo", grafica metafóricamente Juanito al referirse a algunas restricciones que aún hoy mantienen.

 

Locro y fútbol.

 

Las deliberaciones sobre la incorporación de San Genaro a la Liga del Oeste se dan en el hogar de Juanito a la hora del almuerzo. Separada por algunos cientos de metros de la escuela, la bella casa está enclavada en un lugar de ensueño, con ventanales que dan al río y un parque que termina en la orilla del Colorado, donde un bote y algunos gomones esperan encallados a sus habituales navegantes.

 

Juanito, su esposa Inés (cordobesa) y sus seis hijos se encargan de hacer sentir a los visitantes como si estuvieran en sus casas. Las más chiquitas ofrecen una "visita guiada" por un gallinero ("aunque las gallinas siempre andan sueltas", acota el hermanito de 10) y otros atractivos de la finca; los hijos mayores terminan de preparar la mesa -en una galería con una vista de revista- y el matrimonio le la los toques finales a un locro que un rato más tarde será motivo de cerrados aplausos de los comensales.

 

A la reunión se suma Roy, un francés amigo de la familia que llegó a la estancia hace más de 25 años y que se quedó para siempre: junto a su esposa e hijos están en pleno desarrollo de un emprendimiento de producción de quesos. Con un español atravesado por algunos vocablos franceses, y en un tono alto que retumba bajo la galería, Roy explica que el de la picada es un queso fresco que hacen ellos, y que también producen uno semiduro y uno para rallar. Y que están pensando en sumar máquinas para ampliar y consolidar la producción.

 

A la mesa también se sientan El Tío y sus imperdibles charlas de historia, sociedad y política: durante el almuerzo, en medio de la charla futbolera, El Tío hace gala de sus conocimientos de mitología, personajes y batallas legendarias para explicar como quiénes debería defender o atacar el equipo.

 

"Juanito, traje un salamín para picar algo", aparece Taragüí, el DT, y confía que junto a los muchachos con los que está trabajando en la construcción de la iglesia ya hicieron una "previa" con otro chorizo similar y un piche que asó a la parrilla.

 

A la comilona también llega Chule, otro de los hermanos, que maneja unos campos en la zona de las sierras, entre Puelches y La Reforma. Chule es padre de 11 hijos, algunos de ellos integrantes del equipo, y también él es arquero. "Seguramente seré el más viejo de la Liga", sonríe a sus 50 años.

 

En un abrir y cerrar de ojos, cuando el locro llega, hay más de treinta personas alrededor de la larga mesa: se sumaron todos los futbolistas del equipo que están en ese momento en la estancia, Fucó (el joven galo que está de paso, que es ayudante del DT albañil y que asegura que su Francia ganará el Mundial 2026), hermanas, cuñadas, primas, hijos, hijas y algunos amigos que andan de paseo. "Acá siempre hay gente visitándonos", resume Juanito, que bendice la mesa desde la cabecera antes de comenzar a comer.

 

Entre charlas sobre cuestiones reglamentarias del torneo, anécdotas de la Liga del Oeste contadas por el subsecretario, chicanas futboleras de los locales con el intendente del vecino Cuchillo Có, promesas de un "clásico a cara de perro" y recurrentes referencias a El Tío como una especie de "mascota distinguida" del equipo, Juanito aprovecha la ocasión para hacer un agradecimiento y una presentación formal del nuevo plantel.

 

Señala a uno de los comensales como "el más corredor", a otro como "la estrella del equipo -aunque debe soltarla un poco más-", y desliza quiénes serán "los titulares" ante la mirada complaciente del DT. "No es que le quiera armar el equipo", aclara con una sonrisa al ser alertado por la situación. "Lo que pasa es que no somos muchos más", se sincera.

 

"Pensamos que éste es nuestro año para participar, porque tenemos 17 jugadores entre hermanos y primos con edades para jugar, todos pampeanos y que viven en el campo. No es fácil porque los jóvenes se van a estudiar a determinada edad, pero este año tenemos el plantel para afrontar el desafío", explica Juanito, destacando que se sumarán como refuerzos otros parientes, amigos y conocidos que viven en localidades cercanas (también un primo -presente en el almuerzo- que reside en Buenos Aires) y que habitualmente los visitan en la estancia.

 

El 'Aleti'.

 

En la camiseta que utilizará San Genaro llama la atención la figura de un añejo caldén que está en el patio delantero de la escuela. En ese árbol, con un horcón que oficia de sostén para formar un arco, los chicos jugaron durante años en los recreos y sentaron las bases futbolísticas de lo que hoy es el equipo de Primera División que se prepara para la Liga del Oeste.

 

¿Cómo será la casaca? Como la del Atlético de Madrid, un club con una histórica vinculación con futbolistas y entrenadores argentinos, y con un presente en el que sobresale como pocas veces la presencia albiceleste.

 

Y cuyos inicios, en los primeros años del siglo pasado, ligan directamente al tradicional club español con el flamante equipo que este año debutará en la Liga del Oeste de La Pampa: el abuelo de los siete hermanos que manejan la estancia San Genaro -bisabuelo de los hermanos y primos que conforman el equipo- fue Hermenegildo García Verde, fundador y primer futbolista argentino en jugar para el Atlético de Madrid.

 

"Como nietos del fundador del club, nos pusimos en contacto con ellos (la dirigencia del Atlético de Madrid) para poder usar su camiseta, a la que pondremos el escudo de la estancia. Todo para hacer un homenaje a Hermenegildo", explica Juanito.

 

Nacido en Argentina, Hermenegildo García Verde se crió desde niño en España (su padre era oriundo de la provincia de Soria), donde se destacó como artista (pintura) y como deportista.

 

Fue futbolista del Athletic Club de Bilbao (allí residían), y como integrante de esa institución formó parte de la fundación del Atlético de Madrid, que fue creado en 1903 por estudiantes vascos en Madrid y como una sucursal del club bilbaíno.

 

Unos años más tarde, en 1907, el 'Aleti' de Madrid se independizó de su par de Bilbao, y en esa primera comisión Hermenegildo García Verde fue su contador. Y en 1909 se convirtió en el primer argentino en jugar para el Aleti, iniciando una larguísima tradición de futbolistas albicelestes en el Colchonero.

 

Hermenegildo García Verde se casó con Genara Llorente Labrué y uno de sus hijos fue José Ramón García Llorente, fundador de la Estancia San Genaro (el nombre es homenaje a su madre), padre de los siete hermanos que hoy manejan el establecimiento y abuelo de la base de futbolistas que, desde el 25 de abril, comenzarán a pasear los colores del Atlético de Madrid por las canchas del oeste y sudoeste de La Pampa.

 

Una carta que movilizó a todos.

 

La participación de San Genaro de Pichi Mahuida en la Liga del Oeste 2026 fue impulsada por el intendente de Cuchillo Có, Horacio Ledesma, a partir de su conocimiento de la historia y presente de los García Gallardo/Llorente, y aceptada por el resto de los jefes comunales y delegados de los equipos participantes.

 

San Genaro se sumará a un campeonato en el que también participarán Puelches, La Reforma, Gobernador Duval, Cuchillo Có y Chacharramendi en su zona; Alta Gracia de 25 de Mayo, Puelén, Algarrobo del Aguila, La Humada y Santa Isabel en la otra.

 

A modo de presentación, y con el objetivo de pedir su incorporación a la Liga del Oeste, Juanito García Gallardo, delegado del nuevo equipo, escribió una emotiva carta dirigida al resto de los participantes y organizadores, en la que detalló el honor que significará sumarse a este torneo:

 

"Estimados señores responsables de la Liga Municipal:

 

Nuestra querida provincia es dueña sin duda de una geografía de horizontes y soledades.

 

Preciosas líneas imperceptibles separan inmensos cielos e interminables llanuras.

 

Al sur, en la margen norte del Río Colorado, frontera natural con la manzanera Río Negro, acaban la ruta 13, y la 11. Ambas provinciales, y de tierra.

 

Una de ellas, la 11, termina en un viejo y destartalado puente, con enormes y peligrosos agujeros por los que se ve el caudaloso río pasar entre piedras.

 

Del otro lado, aguarda el paraje Pichi Mahuida. Donde viven 5 personas. Ninguna de ellas de modo permanente.

 

Pero antes del puente, en La Pampa, sin abandonar el departamento Lihué Calel (el más despoblado de la Argentina continental...) se encuentra la estancia San Genaro.

 

Allí se radicaron mis padres, hace 60 años, luego de entregar lo que hoy es el Parque Nacional Lihué Calel.

 

Y allí nacimos todos sus hijos (claro que los nacimientos se realizaban en el pueblo, por razones de médicos).

 

Nuestros padres soñaban con vivir y criar a sus hijos en el campo. Y que ellos amaran a su tierra. Con un amor único, similar al que se le tiene a una madre. Porque es nuestra y esto la hace única. Esta realidad nos obliga, ante ella, con un deber civilizador. Al fin y al cabo es un pedazo de Patria que debemos cuidar.

 

Sus hijos nos casamos. Y llegaron sus nietos. Que hoy son casi 50...

 

Gracias a la generosidad de la comuna de Cuchillo Có (nuestro pueblo más cercano, distante 67 kilómetros de ripio) hemos dado en la ilusión de participar del torneo que organizan.

 

No contamos con cancha propia, pero Cuchillo Có supliría esta falencia.

 

Somos 17 los hijos y nietos de esta familia que participarían.

 

Todos viven en La Pampa, en el lote 12 y lote 8. En el campo.

 

En caso de que nos autoricen, completaríamos con algún refuerzo de gente de los pueblos cercanos, ó amigos de algún sitio más lejano.

 

Imagino que la ganancia para nosotros será la interacción con gente desconocida y pampeana, y el ánimo que reciban estos chicos que al fin y al cabo están en una zona tan solitaria, que evidentemente terminan realizando, de algún modo, un acto de servicio a La Patria.

 

Ignoro si en los partidos perderemos por mucho o por poco. Pero pueden estar tranquilos que sabremos disfrutar y reírnos, tanto si la suerte es favorable, como si resulta adversa.

 

Quedo a la espera de una respuesta, con la esperanza de que sea favorable.

 

Un abrazo a todos.

 

Atentamente:

 

Juanito García Gallardo".

 

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