Triunfo de All Boys en un partidazo
All Boys de Santa Rosa obtuvo ayer un importantísimo triunfo como local en el inicio de su llave de octavos de final de la Región Pampeana Sur del Torneo Regional Federal Amateur de fútbol, al superar por 2 a 1 a Liniers de Bahía Blanca, un rival de gran jerarquía y que por momentos dominó como pocos visitantes en el Dr. Ramón Turnes.
Esa categoría de los bahienses fue justamente la que obligó a los locales a elevar su vara con el correr de los minutos, por lo que entre ambos protagonizaron un partidazo con tres goles y muchas situaciones de peligro, pero además con buenas combinaciones, velocidad, controles y remates. Todo enmarcado por una buena cantidad de público.
Agustín Servetto abrió la cuenta para el Auriazul a los 23 minutos, cuando la visita era amplia dominadora. Y Jerónimo Gutiérrez amplió la diferencia a los 34 del complemento, cuando el local había emparejado las acciones.
El descuento llegó con una aparición goleadora del interminable Mariano Mc Coubrey a los 65 minutos, luego de que el partido estuviera más de un cuarto de hora parado porque se cortó la luz de una de las torres, supuestamente provocado por hinchas locales que estaban en la popular.
El 2 a 1 dejó todo abierto para la revancha, que se jugará el sábado desde las 17 en cancha de Liniers. El ganador de esta llave chocará en cuartos de final con el vencedor del cruce entre Costa Brava de General Pico y Atlético Villegas, que se enfrentaron el sábado en terreno bonaerense con triunfo para los pampeanos por 2 a 0 gracias a los goles de Juan Amieva y Ezequiel Riera.
Jerarquía y gol.
El primer tiempo en el Turnes comenzó con un All Boys punzante, porque en la primera jugada puso la pelota en el área rival con un centro de Servetto y una llegada de Tenca Hernández que fue abortada por un central en el área chica.
Parecía que el local iba a imponer condiciones, como casi siempre, pero se encontró con un rival de gran jerarquía, que comenzó a dominar en el medio de la mano del volante central Valentín Jouglard (jugó un partidazo quitando y haciendo jugar) y a llegar por las puntas con las escaladas de Alejo Roa, Nicolás Monti, Juan Ramírez e Ignacio Zanzi.
Una y otra vez, Liniers recuperaba la pelota, buscaba rápidamente la espalda de los laterales alboyenses y terminaba con centros venenosos y llegadas a los espacios. Todo a una gran velocidad y con mucha precisión, superando una y otra vez la resistencia local. Con el único que no pudieron los visitantes fue con el arquero Lautaro Guaraglia, gran figura de la cancha porque sostuvo a su equipo cuando era superado por todas partes.
Además de las buenas apariciones del arquero alboyense (se lució evitando goles de ante Monti, Ramírez y Roa), All Boys también contó en ese pasaje con la complicidad de los palos, porque el travesaño devolvió una volea de Zanzi y porque un palo rechazó un rebote en Monti.
La historia, sin embargo, le hizo un guiño a los locales a los 23 minutos, porque cuando peor la pasaban se encontraron con un gol en una de las pocas llegadas claras en ese primer tiempo: Nicolás Ovando peleó por una pelota cerca del área y habilitó a Servetto, que a la carrera definió de cabeza para el 1 a 0.
Esa jugada, además de darle la posibilidad de ponerse en ventaja, en parte abrió los ojos de los locales, porque entendieron que con juego directo y pelotas cruzadas y por arriba podían lastimar en el área rival, especialmente porque el arquero Valentín Torres se mostró siempre dubitativo; casi como si no perteneciera a ese equipo.
A partir de allí los dirigidos por Cristian Santa María empezaron a emparejar las acciones, sin sufrir tanto en defensa y llegando en ofensiva con pelotas largas y atacando el área con Giuliano Guinchinao.
Ventaja y apagón.
Para el complemento All Boys mostró otra cara. Consciente o inconscientemente, elevó su vara. Se esforzó el doble para recuperar, peleó más en cada pelota dividida, mejoró a la hora de asociarse y combinó un par de veces en ataque. Como si la jerarquía del rival lo hubiera mejorado, en la primea parte del segundo tiempo se vio otro Auriazul, que hasta pudo ampliar la ventaja un par de veces vía Guinchinao.
Sin embargo, los cambios en la zona media -que era clave- empezaron a hacer tambalear esa estructura, aunque tampoco sufría en cuanto al dominio como sí había padecido en la primera etapa. Además, a los 34 amplió la ventaja con un cabezazo de Gutiérrez, que le ganó a su marcador en el área tras un centro largo de Benjamín Portillo.
Todo estaba a pedir de All Boys, que ganaba por dos goles un partido más que complicado ante un gran rival. Pero pasados los 40 minutos se dio una situación que enfrió todo y que terminó perjudicando al local: sus hinchas de la popular encendieron bengalas al tiempo que se apagaban las luces de la torre central, aparentemente cortada por los propios simpatizantes.
El partido estuvo 16 minutos parado y al regreso el que esbozó una sonrisa fue Liniers, porque en una de las última pelotas de la noche marcó un descuento que puede ser clave para el desarrollo final de la serie: iban 65 minutos cuando el central Lucas Del Meguerditchian anticipó a un disminuido físicamente Gutiérrez (volvía de una lesión), la pelota derivó en Agustín Seisdedos y desde sus pies salió el centro que el goleador Mc Coubrey cambió por el 1-2.
Todo se definirá el sábado en Bahía Blanca, en una cancha complicada y con una diferencia mínima a favor de los pampeanos, que pudieron ganar por más pero a la vez sufrieron y fueron dominados en un partido de alto nivel.
Apagón y después.
Los hinchas de All Boys armaron su fiesta cuando estaban 2-0. Encendieron bengalas y le dieron un lindo color al partido, pero a la vez se apagó al torre de iluminación del sector, supuestamente a partir del accionar de los propios simpatizantes. Cuando regresaron luego de un largo parate, Liniers descontó.
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