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Un hecho violento que le costó al club unos $ 10 millones

Redacción 11/07/2026 - 00.07.hs

Bajo una fría llovizna, ante el silencio de una cancha vacía y prácticamente en un abrir y cerrar de ojos, All Boys selló ayer su clasificación a las semifinales del Torneo Oficial de la Liga Cultural de fútbol con un 1-0 sobre El Pampero de la Colonia Santa María, en el "mini partido" que jugaron para completar la serie que había quedado inconclusa luego de la suspensión por hechos violentos del partido de vuelta.

 

El gol de Bruno Cabral a los 2 minutos le puso cifras definitivas a la eliminatoria, que había comenzado con el triunfo 3-2 del Auriazul en la ida, como visitante, y que había continuado con el parcial 2-1 en la revancha, suspendida el pasado domingo a los 38 minutos del complemento en el Dr. Ramón Turnes por hechos violentos protagonizados por los hinchas.

 

Así, con un 6-3 global, el actual campeón sigue en carrera en la defensa de su corona, se aseguró el pasaje al Torneo Provincial y en semifinales del Oficial culturalista se medirá con Deportivo La Barranca, primero como visitante (este domingo desde las 15.30 en el estadio Sueños) y luego como local en el Turnes, a puertas cerradas.

 

Partido de 12 minutos.

 

La revancha de los cuartos de final se completó ayer con un mini partido de 12 minutos (los 7 restantes más el adicional), en dos tiempos de 6 cada uno. El domingo todo había concluido abruptamente a los 38 del complemento, cuando All Boys ganaba 2 a 1 por los goles de Agustín Servetto y Rodrigo Gutiérrez, tras dar vuelta la historia luego del tanto inicial de Fernando Palacios.

 

Ayer, en la reanudación, el Auriazul se aprovechó de la necesidad de la visita de salir a buscar el descuento (debía hacer dos goles para igualar la eliminatoria) y también de su superioridad numérica, porque en los incidentes del domingo había sido expulsado el arquero Facundo Jaime, por lo que la Colo inició este mini juego con diez.

 

En ese contexto, el local avisó con una acción de Cabral y con un remate de Tomás Arzer en los instantes iniciales, y cerró la historia a los 2 minutos con el gol de Cabral, quien peleó la pelota en tres cuartos ante una defensa adelantada, se fue mano a mano con el arquero y definió por abajo.

 

En ese frenético primer tiempo también tuvo lo suyo El Pampero, con un tiro libre de Sebastián Achemacher que sacó Lautaro Guaraglia y con una llegada de Emanuel Martini, al que taparon justo.

 

Ya en el complemento, el local Agustín Servetto tuvo la más clara, entrando al área con la pelota dominada y definiendo mal cara a cara con el arquero.

 

No hubo tiempo para más y llegó el pitazo final del árbitro Lautaro Martínez, el mismo que había suspendido las acciones el domingo por "falta de garantías", pese a que el jefe del operativo policial luego aclaró que nunca le habían manifestado esa ausencia de las condiciones de seguridad necesarias para continuar. Y fue justamente ese el motivo principal por el cual el Tribunal de Disciplina dispuso la continuidad del partido.

 

Pérdida millonaria.

 

Los hechos violentos que desencadenaron en la suspensión del partido tuvieron como protagonista a un grupo de simpatizantes de All Boys, quienes invadieron el sector de la parcialidad visitante e iniciaron una pelea cuerpo a cuerpo en la que, de una u otra manera, también participaron dos jugadores visitantes (Fernando Palacios y Facundo Jaime), quienes saltaron el alambrado para ir a "proteger" a los suyos.

 

El mismo Palacios había tenido un cruce minutos antes con los hinchas alboyenses, golpeando a través del alambrado tras ser reemplazado. Luego llegaría la pelea, un intercambio de piedrazos, la intervención policial con gas pimienta incluido para dispersar a los violentos (afectó a varios jugadores que intentaban calmar los ánimos desde el interior de la cancha), y finalmente la suspensión.

 

El Tribunal de Disciplina actuó rápidamente y responsabilizó mayormente a All Boys, institución que, por el violento accionar de sus hinchas, no solo pudo perder la clasificación (El Pampero fue contundente al pedir los puntos), sino que sufrió una pérdida millonaria estimada en diez millones de pesos.

 

Además de la multa económica equivalente al valor de cien entradas (10 mil pesos cada una) por tres fechas (un total de 3 millones); el Auriazul también debió hacerse cargo de pagar nuevamente el arbitraje y los adicionales policiales (700 mil pesos entre los dos conceptos), más el traslado de la delegación visitante (unos 2,5 millones de pesos más).

 

El otro concepto negativo para el club tiene que ver con la sanción impuesta para jugar un partido sin público como local. Ese encuentro será la semifinal de vuelta ante La Barranca, en el que estimaban recaudar unos 3 millones de pesos y que ahora no serán acreditados en sus arcas.

 

Así, ese accionar de los hinchas, que se ufanan de defender con sus modos violentos a un club (en este caso fue All Boys, pero pasa con casi todos), no hizo otra cosa que perjudicar notoriamente a la institución: perdió unos diez millones de pesos y puso seriamente en riesgo su clasificación a las semifinales.

 

Mientras tanto, desde el club confiaron que los hinchas violentos fueron identificados y que se evaluarán en los próximos días las medidas pertinentes para sancionarlos y evitar que en el futuro se repitan estas acciones.

 

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