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Temer complica a la Presidenta

Redacción 09/12/2015 - 04.14.hs

El vicepresidente de Brasil, Michel Temer, le envió una carta Dilma Rousseff donde afirma que la mandataria "nunca" confió en él ni en su partido y que sólo los tuvo en cuenta en momentos de crisis.
El vicepresidente de Brasil, Michel Temer, aseguró ayer en una carta que la mandataria Dilma Rousseff "nunca" confió en él ni en su partido y que sólo los tuvo en cuenta en momentos de crisis como la actual, que amenaza con llevarla a un juicio político, lo que motivó la respuesta de la jefa de Estado, quien prometió luchar contra el impeachment al que equiparó con un golpe.
Las declaraciones de Temer, primero en la línea sucesoria en caso de que la presidenta sea despojada de su cargo en un eventual juicio político, aparecieron en una carta que le dirige a Rousseff, divulgada y fechada ayer en San Pablo.
"Pasé los cuatro primeros años de gobierno como un vicepresidente decorativo", aseguró Temer sobre el primer mandato de Rousseff, y apuntó que en ese período perdió "protagonismo político" y "sólo" fue llamado para resolver problemas con el aliado Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMBD) que él lidera.
Con la carta enviada a la presidenta, cuyo contenido fue reproducido ayer por medios locales, Temer rompió el silencio que mantenía desde el miércoles pasado, cuando su correligionario en el PMDB y presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, acogió un pedido de destitución de Rousseff.
En la misiva, Temer expresó que ejerce su cargo con "la lealtad institucional" que impone la Constitución y con su "natural discreción", pero que "siempre" supo de la "absoluta desconfianza" que tanto Rousseff como "su entorno" tienen en relación a él y al PMDB, principal pilar de la coalición de gobierno.
También señaló que ni siquiera sus "esfuerzos" por mantener al PMDB "unido" en torno a su gobierno, pese a las disidencias internas en esa formación, bastaron para "generar confianza" e impedir "el menosprecio" con que asegura que ha sido tratado.

 

Rousseff.
Durante la última semana, frente a la posibilidad de ser sometida a un juicio con miras a su destitución por denuncias de irregularidades fiscales, Rousseff ensalzó la figura de Temer y al PMDB, de los que dijo que "siempre" han tenido su más "absoluta confianza".
Incluso el lunes cuando fue consultada sobre su confianza en Temer, la mandataria fue tajante: "No tengo porque desconfiar ni un milímetro de él", señaló.
Pero el martes, poco después de que tomó estado público la carta de Temer, Rousseff prometió luchar contra el juicio político, al que equiparó con un golpe.
"Voy a luchar con todas mis fuerzas para que tengamos un Brasil donde se respeten las instituciones, voy a luchar contra el proceso de interrupción de mi mandato. Lo que los golpes construyen es caos", enfatizó.
Reiteró el argumento de que el impeachment es una forma de golpe encubierta que puede generar divisiones entre los brasileños alimentando el clima de inestabilidad.
En cambio, Geraldo Alckmin, gobernador del estado de San Pablo, defendió la legalidad de un eventual juicio político. "Quisiera dejar claro que el impeachment está previsto en la Constitución y la Constitución no es golpista...", afirmó Alckmin en declaraciones publicadas por el diario Valor Económico. (Télam)

 


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