España eleva a 72.000 los inmigrantes que ingresaron a Ceuta
El ministro del Interior de España, Fernando Grande-Marlaska, actualizó este martes que son 72.000 los inmigrantes irregulares que irrumpieron en el enclave de Ceuta desde Marruecos a finales de julio.
Además, difundió el balance durante un encuentro con sus homólogos de la Unión Europea (UE), celebrado en medio de la presión diplomática generada por el ingreso masivo.
Grande-Marlaska precisó que cerca de 70.000 de los ingresados ya abandonaron el territorio ceutí y regresaron a suelo marroquí. Las declaraciones desmintieron las informaciones difundidas en redes sociales sobre la presunta no devolución de quienes alcanzaran la costa por vía marítima, publicó Telesur.
La magnitud del evento provocó una reacción inmediata en el ámbito diplomático europeo. Líderes de 22 países enviaron una misiva a la Comisión Europea para exigir a Madrid un reforzamiento en la vigilancia de las fronteras exteriores del bloque.
La demanda se concentró en los puntos de entrada al territorio comunitario considerados críticos por las autoridades. En respuesta, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, instó al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a incrementar la protección en los puntos críticos mediante vigilancia reforzada o la instalación de barreras físicas.
La exigencia de Bruselas se sumó a las demandas de los 22 países firmantes y elevó la presión sobre el Ejecutivo de Madrid. Es importante resaltar que Estados de la UE habían planteado la posibilidad de expulsar a España del espacio Schengen por la afluencia de migrantes.
La crisis derivó además en medidas unilaterales dentro del bloque, Italia suspendió el acuerdo de Schengen con España y aplicó controles marítimos y aéreos, mientras Finlandia, Dinamarca y Austria sopesaron o exigieron la suspensión temporal de la nación ibérica del espacio de libre circulación.
Tensión.
Telesur indicó que las decisiones fragmentan la respuesta europea y evidencian la tensión generada por el ingreso masivo en la ciudad autónoma.
Ceuta, enclave español en el norte de África fronterizo con Marruecos, fue el escenario del flujo migratorio de finales de julio. La salida de cerca de 70.000 personas hacia territorio marroquí no detuvo la presión diplomática sobre Madrid, que enfrenta simultáneamente las demandas de la Comisión Europea y las medidas de otros Estados miembros.
La cifra de ingresos coloca nuevamente la política migratoria en el centro del debate europeo. Las respuestas de los Estados miembros privilegian el refuerzo de controles y barreras físicas en las fronteras exteriores, mientras España reporta el regreso de la mayoría de las personas que alcanzaron el enclave y afronta la presión comunitaria para endurecer la vigilancia.
Foto: EFE
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