“Los intereses de la gente son pisoteados”
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció ayer el adelanto de las elecciones generales para el 29 de noviembre tras la caída de los decretos de vivienda en el Congreso.
"He decidido convocar un Consejo de Ministros y Ministras extraordinario esta misma mañana (lunes) para disolver las Cortes Generales y convocar unas elecciones generales que se celebrarán el domingo 29 de noviembre, de acuerdo a los plazos que establece la ley", dijo Sánchez en su declaración.
Justificó la decisión por la "insatisfacción" y la indignación de una parte de la sociedad ante el hecho de que "los intereses de la gente de a pie son pisoteados en el Parlamento en beneficio de unos pocos".
También reconoció "errores" de su Gobierno y admitió que "aún quedan muchas injusticias que corregir, muchas metas sociales que conquistar y muchos problemas que resolver", por lo que señaló la necesidad de "renovar y ampliar el apoyo de la gente".
"Para acometer en profundidad las reformas pendientes que necesitamos para que la ciudadanía pueda lograr reducir esos niveles de desigualdad, debemos movilizarnos y debemos lograr que el Parlamento nos dote de una mayoría mucho más amplia, progresista, con la que doblegar a las élites, conquistar nuevos avances sociales y seguir transformando España", aseveró.
El pasado viernes, el Congreso rechazó los dos decretos aprobados previamente por el Gobierno para evitar los desahucios y regular el sector con el objetivo de proteger los derechos de los residentes.
La decisión provocó movilizaciones multitudinarias en defensa del acceso a una vivienda, en un contexto de creciente tensión tras el caso de Maricarmen, una mujer de 87 años que fue desahuciada a finales de septiembre.
Protesta.
Una multitudinaria protesta por el derecho a la vivienda terminó ayer con disturbios y represión de los Mossos d'Esquadra en el centro de Barcelona (España), después que un grupo de manifestantes lanzara objetos contra el cordón policial. La Guardia Urbana cifró la asistencia en unas 20.000 personas, mientras los organizadores elevaron la cifra a 120.000, según Europa Press.
Los incidentes se registraron hacia el final de la movilización, cuando algunos participantes lanzaron botellas, sillas y otros objetos contra los agentes. Los Mossos golpearon con bastones a algunos de ellos, mientras varios manifestantes levantaron barricadas e incendiaron contenedores en la zona del paseo de Gracia.
Durante los enfrentamientos, los agentes llegaron a replegarse temporalmente ante el lanzamiento masivo de objetos, mientras se formaban barricadas con fuego en los alrededores de la plaza Catalunya, según muestran imágenes difundidas desde el lugar.
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