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Sabado 28 de marzo 2026

China rechazó carne argentina: crecen las críticas a Sturzenegger por desregulación del Senasa

Por Redacción 28/03/2026 - 15.05.hs

Tras el cierre del mercado chino a un frigorífico argentino por carne con un antibiótico prohibido y el rechazo de un cargamento de girasol en Europa, crecen las críticas al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, por el debilitamiento del Senasa y los problemas que esto trae a las exportaciones agropecuarias argentinas.

 

China suspendió las importaciones de carne del frigorífico ArreBeef, por la supuesta presencia del antibiótico cloranfenicol, prohibido en el comercio internacional hace años. "La medida de la aduana China obligó al organismo sanitario argentino y a la Cancillería a activar trámites diplomáticos de urgencia para intentar revertir la situación que puede complicar la relación comercial con el mercado que explica el boom de las exportaciones de carne argentina", publicó La Política Online.

 

Casi en simultáneo, la Unión Europea rechazó un embarque de girasol argentino por incumplimientos fitosanitarios, en línea con los estándares que aplica el bloque en materia de residuos químicos y trazabilidad.

 

Ante estas situaciones, desde el sector agroexportador ven con preocupación que la desregulación que impulsa Sturzenegger incluya recortes presupuestarios que afecten la operatividad del Senasa. "La sanidad agroalimentaria no es un trámite administrativo sino la condición básica para poder exportar", dijo una fuente del sector a LPO.

 

También se cuestionó fuertemente la eliminación de mecanismos de control como el registro obligatorio de empresas certificadoras que intervenían en los controles sanitarios, ya que permitía garantizar una trazabilidad de las exportaciones. Sin ese sistema, se dificulta determinar responsabilidades cuando un cargamento es rechazado. "El comercio exterior se sostiene en la confianza. Si no podés demostrar cómo certificaste un embarque, el problema deja de ser ese cargamento y pasa a ser todo el sistema", resumió a LPO un técnico especializado.

 

Crece así la presión del sector para que el Senasa informe qué falló en estos casos y qué medidas se adoptarán para evitar que se repitan.

 

Además, en Rosario detectaron niveles excesivos de agroquímicos en frutas y verduras, lo que encendió alertas también en el mercado interno y reforzó la preocupación por los controles sanitarios a lo largo de toda la cadena.

 

El trasfondo es incluso más delicado. Los mercados internacionales avanzan en sentido contrario a las desregulaciones argentinas. Europa endurece cada vez más sus exigencias sanitarias y ambientales, con límites estrictos a los residuos químicos y prohibiciones sobre sustancias como el malatión, considerado probablemente cancerígeno por la OMS.

 

En ese contexto, los controles no se limitan al producto final sino que abarcan toda la cadena logística que obliga a llevar una rigurosa trazabilidad de producción: desde los camiones que transportan granos hasta las bodegas de los buques, los contenedores y los análisis de laboratorio. Cualquier falla en ese recorrido puede terminar en un rechazo en puerto.

 

El problema es grande si se considera que sólo en el complejo portuario del Gran Rosario se concentra cerca del 80% de las exportaciones de granos y subproductos, con picos de hasta 19 mil camiones diarios ingresando a las terminales portuarias. Un esquema de esa magnitud requiere controles sanitarios robustos y permanentes.

 

Por eso, en el sector advierten que los últimos episodios pueden ser una alerta temprana que se puede convertir en un problema mayor. Un rechazo en Europa o una suspensión en China no sólo afecta una operación puntual, sino que puede derivar en controles reforzados para todos los envíos argentinos, mayores costos logísticos y pérdida de competitividad.

 

A ello, se suma la poca muñeca para las relaciones internacionales que caracterizan al gobierno de Milei que prioriza una ideologización extrema para las relaciones exteriores que tensiona con históricos socios comerciales de la Argentina. El debilitamiento de los controles sanitarios puede ser así la excusa perfecta de algunos de esos países para cerrar el ingreso de productos argentinos.

 

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