El Gobierno busca terminar con las internas
La mesa política del Gobierno se reunió ayer en Casa Rosada en un intento por ordenar una administración con internas cada vez más visibles, desgaste de gestión y una agenda legislativa que no logra despegar.
El encuentro se llevó a cabo por la tarde en el Salón Escudos de Casa Rosada, y tuvo como eje principal la reforma electoral impulsada por Javier Milei, especialmente el proyecto para eliminar las PASO, una iniciativa que el oficialismo considera clave pero que estariá lejos de reunir los votos en el Congreso.
Según publicó Ambito, la reunión estuvo encabezada por Karina Milei y convocó al núcleo suro del oficialismo, aunque sin la presencia de Santiago Caputo, quien estuvo ausente por temas de agenda.
Durante el encuentro estuvieron presentes Martín Menem, Eduardo “Lule” Menem y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Además, participó la senadora Patricia Bullrich, quien se retiró unos minutos antes porque tenía otro compromiso en la Cámara alta.
Durante la reunión se repasó la agenda parlamentaria en Diputados y Senadores. Por su parte, el ministro coordinador expuso sobre el listado de leyes a mandar al Congreso.
Fuentes de la Casa Rosada admitían que otro de los objetivos era bajar la tensión interna después de varias semanas marcadas por reproches cruzados y operaciones internas.
En el oficialismo reconocen que la tensión escaló durante la última reunión de Gabinete y que el clima interno empeoró con el correr de los días. La presión sobre Adorni alteró el funcionamiento político de un Gobierno que ya venía golpeado y tiene dificultades para sostener la iniciativa pública. La defensa cerrada de Milei a su jefe de Gabinete no alcanzó para apagar el ruido interno ni para contener a los sectores que reclaman cambios en la gestión.
Marcha universitaria.
Por otra parte, el Gobierno nacional difundió un comunicado en el que profundizó sus críticas hacia el ámbito universitario.
Desde el oficialismo describieron la protesta realizada ayer como una “manifestación política de la oposición”. Además, el espacio liderado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, relativizó el reclamo impulsado por estudiantes y docentes, al sostener que responde a una estrategia de sectores políticos que buscan “instalar la idea de que el Gobierno pretende desfinanciar las universidades”, amparándose en una causa legítima.
La respuesta de la facción política del presidente Javier Milei se apoya fundamentalmente en un reciente triunfo judicial. Según el comunicado oficial del partido libertario, la Sala III de la Cámara Contencioso Administrativo Federal concedió un Recurso Extraordinario Federal, lo que garantiza que la Ley de Financiamiento Universitario "seguirá suspendida hasta tanto se expida la Corte Suprema de Justicia de la Nación".
Según publicó El Destape, para el oficialismo, esta ley es inviable desde su origen por tratarse de una normativa que "nació suspendida en su ejecución" debido a que los legisladores "no determinaron en el Congreso de la Nación las fuentes de su financiamiento". Bajo esta lógica, el espacio que se referencia en la figura del Presidente considera que la aplicación de la ley es un riesgo macroeconómico inadmisible, ya que "equivale a un gasto total de 1,9 billones de pesos".
El parte de prensa ratifica un "compromiso inquebrantable de sostener el equilibrio fiscal" a través de la premisa de que cualquier desvío presupuestario para la educación "implicaría más impuestos o emisión monetaria", lo cual, en la visión dogmática del partido violeta, "se traduce, siempre y en todo lugar, en más inflación y más pobreza".
De esta manera, el Gobierno coloca el orden de las cuentas públicas por encima de la emergencia que denuncian rectores y gremios, quienes advierten que el presupuesto actual no alcanza para cubrir salarios ni gastos básicos de investigación y mantenimiento.
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