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Los números de la crisis: 7 de cada 10 cordobeses no llega al 20 de cada mes y el 70% pidió un préstamo

Redaccion Avances 14/08/2026 - 10.14.hs

La crisis económica se siente en los bolsillos: a 7 de cada 10 cordobeses se les agotan los ingresos el 20 de cada mes o antes.

 

Es uno de los datos más contundentes de un relevamiento de 1.600 casos realizado por investigadores de la UNC en la provincia de Córdoba. También detectó que el 70 por ciento de las personas pidió al menos un préstamo en los últimos dos años y que la mitad usó ese dinero para comprar alimentos.

 

Según un informe de la Universidad Nacional de Córdoba, la situación crítica obliga a las familias a realizar verdaderos "malabares" financieros para cubrir el bache de diez días o más sin recursos propios: trabajar más, recortar gastos o endeudarse.

 

“En crisis pasadas se disparaba el desempleo. La situación actual es más compleja. La población percibe que hay una crisis, pero los indicadores macroeconómicos, incluido el desempleo, no se han disparado. Hay otras señales que ayudan a entender cómo está afectando la crisis y cómo están sobreviviendo los hogares”, cuenta Gonzalo Assusa, codirector del proyecto.

 

El estudio se llama “La gestión de la crisis en los hogares cordobeses”, y está a cargo de investigadores e investigadoras de las facultades de Ciencias Sociales, Ciencias Económicas, Filosofía y Humanidades, Ciencias de la Comunicación y Artes. Fue financiado por el Observatorio Social y Cultural para el Desarrollo Sostenible de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNC.

 

Emilia Schaigorodsky, integrante del equipo, destaca: “Tener datos para afirmar que hay una crisis, no es lo mismo que tener sensaciones de que eso sucede. Afirmar que casi el 70% de las personas solo llega hasta el 20 de cada mes, es abrumador”.

 

El préstamo como recurso de emergencia.

 

La insuficiencia de los ingresos laborales ha empujado a la mayoría de la población a buscar financiamiento externo, facilitado por las plataformas que ofrecen créditos. El 37,8 por ciento pidió un préstamo a una billetera virtual.

 

El estudio destaca que 7 de cada 10 cordobeses necesitaron al menos un préstamo en los últimos dos años. De hecho, un 43 por ciento de los encuestados debió recurrir a dos o más fuentes de crédito de manera simultánea para llegar a fin de mes.

 

Schaigorodsky explica: “Lo sorprendente es que el endeudamiento sostiene la vida cotidiana, el aprovisionamiento cotidiano. Antes uno se endeudaba para irse de vacaciones, pero ahora el endeudamiento sostiene la vida”.

 

La mitad de los encuestados utiliza el préstamo para comprar mercadería y alimentos (48%) o para afrontar imprevistos (43%). Solo un 11 por ciento utiliza estos préstamos para comprar bienes durables, como electrodomésticos o equipamiento para el hogar.

 

El estudio comprobó que casi todos los encuestados están financiarizados, pero de manera heterogénea y desigual según sus ingresos. “Los sectores más pobres acceden a mecanismos de crédito con costos más altos. El crédito en la fintech o en el financista del barrio tiene tasas muy distintas que el crédito en el banco al que acceden las personas con más ingresos”, comenta Assusa.

 

La asfixia de la tarjeta de crédito.

 

El "tarjeteo" se ha convertido en una trampa financiera para gran parte de la estructura social cordobesa. El estudio revela que casi la mitad de los encuestados (46%) tiene comprometido un tercio de sus ingresos mensuales o más en pagar el último resumen de tarjeta de crédito.

 

Este uso intensivo de la tarjeta no se debe a compras de lujo. El 53 por ciento de los usuarios de tarjeta la utilizan para comprar alimentos, un ítem que se ha vuelto transversal a casi todos los sectores sociales.

 

Assusa enfatiza que esta situación desmiente la narrativa oficial que sugiere que las familias “especularon” contra la inflación y perdieron. “No hay especulación. Los ingresos son cada vez más bajos en términos de capacidad de compra y tienen que pagar el supermercado en cuotas. Eso no es especular, es quemar los puentes que quedan por quemar”, comenta.

 

El atraso en el pago de algún ítem (impuestos, servicios, tarjetas, etc) afecta a 7 de cada 10 cordobeses. Y el 51 por ciento tiene retrasos en tres o más rubros de manera simultánea.

 

Pluriempleo y retrasos en los pagos.

 

Juana Garabano, integrante del equipo, comenta que durante la encuesta detectaron niveles de pluriempleo mucho más altos que los que mide la estadística oficial. “La gente no tiene dos trabajos formales, pero sí combina uno con changas, como es la venta de productos y servicios”.

 

Y agrega: “Hay un desgranamiento progresivo del trabajo en blanco como posibilidad de vivir más o menos bien trabajando ocho o nueve horas diarias. Lo novedoso es que esas personas, profesionales con título de grado o empleados públicos, ahora también tienen que hacer changas para llegar a fin de mes”.

 

El panorama se completa con una alta irregularidad en los ingresos: 4 de cada 10 cordobeses reciben su dinero de forma diaria, semanal o irregular, lo que imposibilita cualquier planificación de gastos fijos y empuja a los hogares a tomar préstamos o postergar consumos.

 

Perfiles más afectados: jóvenes y mujeres.

 

La crisis no golpea a todos por igual. La precariedad laboral y la carga de tareas de cuidado hacen que las mujeres y los jóvenes de hasta 35 años presenten los niveles más altos de morosidad y dificultades financieras.

 

El 33% de las mujeres tienen vigentes al menos dos ítems con atrasos en su pago, contra 20% entre varones.

 

En el caso de los jóvenes, el costo del alquiler es muy desproporcionado en relación con su salario y actúa como un detonante del endeudamiento temprano.

 

“También es producto de una política explícita de desregulación. A medida que se desregulan los precios de la vivienda y de los servicios, estos costos tienen más peso en personas que están consolidando su carrera laboral y formando núcleos familiares. Sin vivienda propia y con necesidad de pagar cuidados infantiles, la combinación es explosiva”, relata Assusa.

 

Los investigadores reconocen que detrás de esta situación hay causas estructurales que sólo se solucionarían con medidas macroeconómicas. Sin embargo, advierten que hay otras medidas que ayudarían a paliar la crisis como ofrecer oportunidades de desendeudamiento de los hogares, o avanzar en una política de la vivienda que no favorezca la mercantilización.

 

El equipo ahora está realizando estudios cualitativos sobre cómo los hogares gestionan su economía y cómo son los procesos de endeudamiento familiar, además de profundizar en los resultados cuantitativos.

 

 

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