Enérgico reclamo a Adrián Ravier por las restricciones en la Sala de Prensa
"Con este nivel de censura y restricciones no se puede trabajar", reclamaron periodistas acreditados en la Casa Rosada durante la segunda conferencia encabezada por el nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier. Las quejas, pronunciadas fuera de micrófono, obligaron al funcionario a detener por unos instantes la rueda de prensa. Visiblemente incómodo, evitó responder a los planteos y derivó las consultas al secretario de Comunicación, Fabián Fernández.
A pesar de la reapertura de la Sala de Prensa, que permaneció cerrada durante casi dos semanas por primera vez desde su creación, los trabajadores de los medios aseguran que las restricciones para desempeñar su tarea siguen vigentes. Las limitaciones para circular por distintos sectores de la Casa Rosada y otros obstáculos para acceder a información oficial alimentan el malestar del sector, que considera que la anunciada apertura del Gobierno hacia la prensa aún no se refleja en cambios concretos, publicó Letra P.
La excusa de Ravier para sostener la censura que aplicó su antecesor en el cargo, el eyectado jefe de Gabinete Manuel Adorni, es que otras sedes ejecutivas tienen limitaciones similares. Por ahora, el único ejemplo que repite es el de la Casa Blanca, sin embargo omite que tan sólo en los primeros 100 días del mandato de Donald Tump, el republicano intercambió cerca de 139 instancias de conferencias y entrevistas. En más de dos años Javier Milei no brindó ninguna a los periodistas acreditados, sólo tuvo un paso fugaz el Día del Periodista en 2024.
En el equipo de comunicación que dirige Fernández se muestran dispuestos a resolver el tema "en un tiempo breve", aunque de momento no hay precisiones al respecto. Si bien ni este funcionario ni otros lo mencionan en público, la decisión de censurar a los periodistas es una decisión que tomó en persona el jefe de Estado, señaló el sitio digital.
Ravier mantiene el corralito periodístico.
Antes de su reapertura, la Sala estuvo cerrada 12 días, pero una vez reabierta los límites se acortaron. Tal como denunció este medio en su momento, los periodistas deben anunciarse en la entrada del edificio. Un efectivo de la Policía Federal y otro de Casa Militar solicitan de manera verbal el nombre y apellido de los comunicadores para cotejarlo en un listado de seguridad interna.
Además, se solicita el DNI y toda las pertenencias deben pasar por un escáner y atravesar un detector de metales. A veces, otro efectivo suma un detector de metales móviles, similares a los que se usan en eventos deportivos y recitales. En algunos pocos casos, las autoridades piden abrir mochilas y bolsos, y registran el ingreso de computadoras y otros dispositivos electrónicos. Si bien es algo que antes también sucedía, no se hacía con tanta meticulosidad.
En su informe, Letra P señaló que luego de atravesar estos pasos, se le entrega a los periodistas una credencial, que debe llevar colgada en su escueto recorrido permitido por los pasillos de la Casa Rosada. El acceso antes solía ser por Balcarce 24 con un sistema de huella dactilar. Eso también fue modificado. Ahora se ingresa por Balcarce 78, es decir por la esquina opuesta a la explanada por la que suele ingresar Milei y el gabinete, justo donde está la comisaría oficial.
También hay restricciones hasta para acceder al comedor o la cafetería, a la que sólo se llega a través de un "corralito periodístico". Se suman, también, vidrios esmerilados que impiden la visión en todos los alrededores a la Sala de Periodistas, sumado a que varios profesionales de la comunicación denunciaron en varias oportunidades que efectivos de seguridad los siguen hasta el baño.
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