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Redrado cuestionó el rumbo del BCRA y pidió reglas que trasciendan al próximo gobierno

Redaccion Avances 01/08/2026 - 16.13.hs

El expresidente del Banco Central Martín Redrado sostuvo que la reforma de la Carta Orgánica de la entidad debe apuntar a recuperar su independencia técnica y garantizar la estabilidad monetaria y financiera, al tiempo que planteó que la nueva normativa debería comenzar a aplicarse recién con el próximo gobierno, el 10 de diciembre de 2027.

 

Además, advirtió que la Argentina enfrentará una “tensión cambiaria” durante el próximo año por los elevados vencimientos de deuda y reclamó avanzar en la eliminación de las restricciones del mercado cambiario en lugar de concentrar el debate exclusivamente en el precio del dólar.

 

“Es central que la Argentina tenga instituciones permanentes. Hay una relación directa entre crecimiento económico e instituciones que no cambian más allá de que cambien los gobiernos”, afirmó Redrado al analizar el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.

 

El economista consideró que la iniciativa puede representar “un nuevo comienzo en la Argentina”, aunque planteó una serie de modificaciones que, a su criterio, deberían incorporarse al texto. Entre ellas, destacó la necesidad de que el Banco Central no tenga como único objetivo la estabilidad de precios, sino que también tenga responsabilidades concretas sobre la estabilidad financiera.

 

“Lo primero es garantizar no solo la estabilidad de precios sino también la estabilidad financiera”, señaló por Splendid AM 990. Según explicó, las crisis internacionales y la volatilidad de los mercados generan movimientos de capitales entre países que pueden producir efectos sobre los sistemas financieros locales.

 

En ese sentido, Redrado puso el foco en la Superintendencia de Bancos, que forma parte de la estructura del Banco Central y tiene entre sus funciones el monitoreo de la liquidez y solvencia de las entidades financieras. “El Banco Central tiene un instrumento muy importante dentro de su estructura que es la Superintendencia de Bancos, es decir, aquel que monitorea que los bancos tengan los dólares, tengan los pesos para que los argentinos podamos tomar créditos tranquilos, podamos depositar tranquilos y no tengamos los problemas que tuvimos en el pasado”, explicó.

 

El expresidente del organismo sostuvo que, después de la crisis financiera internacional de 2008, numerosos bancos centrales incorporaron el concepto de estabilidad financiera dentro de sus cartas orgánicas. Por eso, consideró que ese objetivo también debería quedar explícitamente contemplado en la reforma argentina.

 

Para Redrado, una de las herramientas centrales para anticiparse a eventuales crisis son las denominadas pruebas de tensión o “stress test”, mediante las cuales se evalúa cómo responderían las entidades financieras ante escenarios adversos.

 

“Lo que se debe hacer en esto son pruebas de tensión periódicas. ¿Qué le pasa a cada uno de los bancos si la tasa de interés se triplica? ¿Qué le pasa a las carteras de los bancos si el tipo de cambio también sufre modificaciones?”, planteó.

 

A su entender, este tipo de mecanismos resultan fundamentales para prevenir crisis, especialmente en economías emergentes, donde los movimientos financieros internacionales pueden generar fuertes impactos en períodos relativamente cortos.

 

 

La independencia del Banco Central.

 

Redrado también se refirió a los mecanismos de designación y remoción de las autoridades del Banco Central. Consideró positivo que la remoción de los funcionarios requiera aprobación del Senado y de la Cámara de Diputados, pero reclamó que exista un procedimiento equivalente para los nombramientos.

 

“Nos parece muy bien que el tema de remoción sea con aprobación del Senado y de la Cámara de Diputados, pero también que el proceso de nombramiento sea equivalente. Que haya simetría entre cómo se nombra el presidente del directorio del Banco Central y cómo se remueve”, sostuvo.

 

En esa línea, propuso reducir el tamaño del directorio de la entidad y profesionalizar su composición. “El directorio del Banco Central tiene 10 directores, puede tener perfectamente seis”, indicó.

 

Su propuesta contempla que cuatro de esos integrantes sean propuestos por el oficialismo y dos por la oposición, con perfiles profesionales y económicos. “Cuatro deben ser propuestos por el oficialismo, de economistas profesionales, presidente que tenga trayectoria en el sistema, no políticos, pero dos por la oposición”, detalló.

 

Redrado también planteó que los mandatos del presidente y de los directores del Banco Central no deberían coincidir con los períodos presidenciales. De esa manera, sostuvo, se podría reducir la influencia del calendario electoral sobre la conducción de la autoridad monetaria.

 

Uno de los principales planteos de Redrado estuvo relacionado con el momento en que debería comenzar a regir la nueva Carta Orgánica. El economista consideró que la ley puede ser aprobada durante la actual gestión, pero que su aplicación debería comenzar con el próximo período presidencial. La propuesta apunta, según explicó, a evitar que la reforma sea interpretada como un mecanismo para beneficiar o “blindar” a determinados funcionarios.

 

“Esta nueva Carta Orgánica obviamente sea aprobada, pero sea aplicada recién para el próximo gobierno, de tal manera que no empecemos a debatir sobre los nombres actuales sino que estemos debatiendo sobre primero la institución y después los hombres”, afirmó.

 

Redrado insistió en que el nuevo esquema debería comenzar a funcionar el 10 de diciembre de 2027, independientemente de quién resulte electo. “Esto hay que hacerlo a principios del próximo gobierno, aprobar la ley ahora y el nuevo directorio que ejerza con esta nueva ley a partir del 10 de diciembre del 2027”, señaló.

 

Además, propuso que ese día se envíen los pliegos de los integrantes del directorio al Senado y que los candidatos atraviesen audiencias públicas. “Que todo el mundo pueda conocer la independencia, las preguntas difíciles que se le pueden hacer a un funcionario o alguien que quiere encabezar o dirigir el Banco Central frente a los distintos escenarios globales”, explicó.

 

Para el economista, de esa manera se podría evitar que la discusión quede centrada en la relación entre las actuales autoridades del Banco Central y el Poder Ejecutivo.

 

 

La crítica al financiamiento del Estado mediante los bancos.

 

Otro de los puntos que cuestionó Redrado está relacionado con el manejo de los encajes bancarios. Si bien respaldó la eliminación de las fuentes de emisión monetaria, sostuvo que el sistema actual puede generar incentivos para que los bancos financien al sector público en lugar de canalizar recursos hacia el sector privado. “Este equipo económico y nada dice el proyecto de ley ha utilizado los encajes”, afirmó.

 

Para explicar su posición, señaló que los bancos deben mantener una proporción de los depósitos como reserva y cuestionó que, en determinadas circunstancias, parte de esos recursos pueda destinarse a la compra de títulos públicos. “El encaje tiene que ser efectivo. ¿Para qué sirve ese encaje? Por si alguno va a buscar un depósito anticipado, quiere su liquidez, es decir, que el banco tenga la capacidad de respuesta, la caja suficiente para las demandas que puede tener la gente”, explicó.

 

Según Redrado, si esos recursos son utilizados para adquirir títulos públicos, se genera una forma indirecta de financiamiento al Estado. “Esta es una manera indirecta de que los bancos financien al sector público y no financien al sector privado”, sostuvo.

 

El planteo se relacionó con otro de los problemas que identificó en la economía argentina: la falta de dinamismo del crédito y su impacto sobre la actividad. “Lo que tiene que hacer es bajar encajes para que haya más plata y se le pueda prestar al sector privado”, afirmó. (NA)

 

 

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