“Acá hay que ganarle a Milei y al poder económico”
La reforma de la Ley de Tierras Rurales que impulsa el Gobierno nacional volvió a poner en el centro del debate la soberanía territorial, la propiedad de la tierra y el rol del Estado. Para Pedro Peretti, ex director de la Federación Agraria Argentina y uno de los dirigentes que participó activamente en la gestación de la normativa sancionada en 2011, el proyecto representa un retroceso que favorece la concentración y debilita la capacidad del país para proteger sus recursos estratégicos.
En una entrevista con Radio Noticias, Peretti recordó que la Ley 26.737 no nació como una iniciativa aislada del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, sino como el resultado de un largo proceso impulsado por organizaciones agrarias y académicas preocupadas por el avance de la extranjerización de la tierra.
“Nosotros organizamos el Congreso Nacional de Uso y Tenencia de la Tierra, donde participaron más de dos mil personas. De allí salió la base de la ley que después se convirtió en política pública”, recordó. También destacó que dirigentes pampeanos tuvieron un rol importante en aquella construcción colectiva.
El dirigente federado sostuvo que el proyecto del Gobierno elimina herramientas fundamentales para resguardar el territorio nacional. “La soberanía no se pierde solamente cuando un ejército invade un país. También se puede perder cuando el Estado renuncia a controlar quién compra la tierra y quién termina manejando recursos estratégicos”, afirmó.
Estructura desigual.
Sin embargo, aclaró que el problema excede la discusión sobre la propiedad extranjera. A su criterio, la Argentina arrastra desde hace décadas una estructura profundamente desigual en la distribución de la tierra.
“El problema de la Argentina es el latifundio. No existe un latifundio bueno porque sea nacional. La concentración de la tierra, sea en manos argentinas o extranjeras, termina generando el mismo efecto: expulsa productores, limita el desarrollo y concentra riqueza”, sostuvo.
Peretti señaló que la discusión sobre la tierra debe estar vinculada con un proyecto productivo de largo plazo. “Un país que concentra la tierra también concentra el poder económico y dificulta cualquier proceso de industrialización. No puede pensarse el desarrollo solamente desde la exportación de materias primas”, explicó.
En ese sentido, cuestionó la idea de que flexibilizar las condiciones para la compra de campos por parte de extranjeros sea una herramienta para atraer inversiones.
“Las inversiones tienen que generar valor agregado, empleo y arraigo. No alcanza con vender tierra. La propiedad privada es un derecho constitucional, pero la soberanía territorial es una condición para la existencia misma del Estado”, planteó.
También recordó que numerosos países desarrollados mantienen fuertes restricciones para la adquisición de tierras por parte de extranjeros, especialmente en zonas de frontera o vinculadas a recursos estratégicos. “No estamos inventando nada. Estados Unidos, Canadá, Brasil o Australia tienen mecanismos de control mucho más estrictos que los nuestros”, remarcó.
Peretti consideró que el debate no debería reducirse a una discusión jurídica, sino que exige definir qué modelo de país pretende construir la Argentina. “Cada vez que se discute la tierra en nuestro país aparece la misma pregunta: ¿la tierra es solamente una mercancía o es un recurso estratégico para el desarrollo nacional? Para mí la respuesta está clara. La tierra no puede quedar librada exclusivamente a las reglas del mercado”, enfatizó.
A Milei y el poder.
Finalmente, Peretti vinculó la crisis del sector agropecuario con el escenario político nacional. Sostuvo que las dificultades que atraviesan los pequeños y medianos productores no podrán resolverse sin un cambio de rumbo económico y llamó a construir una alternativa capaz de derrotar electoralmente al presidente Javier Milei.
En esa línea, afirmó que también es necesario enfrentar la influencia de los grandes grupos económicos concentrados, a los que responsabilizó por buena parte del modelo que, “profundiza la concentración de la riqueza y debilita a los productores”.
Planteó que el desafío del peronismo no pasa únicamente por derrotar electoralmente a Milei. “Acá hay un grupo de la oposición que le quiere ganar a Milei y otro grupo que le quiere ganar a Milei y al poder económico. Ese es el debate que hay en la interna del peronismo”, sostuvo.
Y añadió que cualquier proceso de unidad debería construirse sobre un programa de gobierno antes que sobre una síntesis de nombres. “El primer acto de unidad tiene que ser firmar un acta de compromiso pública, formal y masiva de que vamos a desconocer y revisar todas las concesiones y privatizaciones que hizo este gobierno, empezando por el FMI. Eso es lo que hay que discutir”, afirmó.
“Ganarle a Milei es fácil. Ahora, ganarle a los grupos económicos es muy difícil”, aseguró, y cuestionó a los sectores del peronismo que, según su visión, plantean la necesidad de amigarse con los mercados. “La discusión de fondo pasa por definir qué modelo económico impulsará la oposición si vuelve al gobierno”, concluyó.
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