Una de las víctimas hizo la escuela primaria en La Pampa
De Acha Koifman cursó estudios primarios en la Escuela 111 de General Pico en 1969 cuando su padre trabajaba para el diario "Primera Hora". Es uno de los estudiantes secundarios que fueron secuestrados por la dictadura militar en La Plata por reclamar por el boleto estudiantil.
Juan José Reyes
Claudio De Acha Koifman es el nombre de uno de los jóvenes desaparecidos en La Plata durante la dictadura militar en el caso conocido como "La Noche de los Lápices". Gracias a una investigación periodística pudo conocerse que el muchacho cursó sus estudios primarios en la Escuela Número 111 de General Pico en el año 1969 y su padre trabajó en el diario norteño "Primera Hora". Su madre, que se exilió en Estocolmo durante el denominado "Proceso", envió un ejemplar del boletín de calificaciones de su hijo como alumno regular del reconocido establecimiento educativo piquense. Por eso el mes que viene el Concejo Deliberante lo homenajeará y será leída una poesía en su memoria escrita por su progenitora.
Huella local.
La investigación que rescató la huella piquense de Claudio De Acha Koifman fue realizada por el periodista Armando Luis Zapata. Pudo establecer que el joven vivió durante casi dos años en la calle 15 número 251 de esa ciudad y que además tiene vínculos familiares con Roberto Gil -diputado peronista entre 1973 y 1976- y Mary Gil de Ruffini, hermanos de Ruth Gil, desaparecida bajo la dictadura militar en el Gran Buenos Aires. El padre de Claudio, Ignacio de Acha cumplió labores gráficas en el desparecido diario piquense "Primera Hora". Llegó a esa ciudad gracias a su vasta experiencia en el sistema de impresión Offset, innovación tecnológica que había incorporado, desde su apertura, ese diario.
Investigación.
Zapata, al enterarse del caso el año pasado, fue al Concejo Deliberante piquense para informarlo. Ante el pedido de datos oficiales que corroboraran la historia, comenzó la indagación. Primero buscó información en la Dirección de la Escuela 111 para saber en qué año fue alumno de ese establecimiento. La respuesta fue negativa porque un incendio acontecido por esos años había destruido el archivo. Así se contactó con el entonces ministro de Educación, Néstor Torres, para saber si su cartera podía suministrarle información. El funcionario le respondió afirmativamente y le solicitó que presentara el pedido a través de una nota. La respuesta tardó, y cuando la recibió, no tuvo ninguna sorpresa. Le contestaron del ministerio lo que ya sabía: que la Dirección de la Escuela 111, por el incendio, no podía suministrar ningún dato.
Como no tuvo otro camino, orientó la búsqueda a la madre de Claudio, que vive en Suecia. Olga Koifmann agradeció la inquietud y autorizó a que se realizara el homenaje a su hijo. Tiempo después, le giró el boletín de calificaciones de Claudio que certificaba su condición de alumno regular en el establecimiento y de sus notas, muy buenas y con elogios de sus maestros por su disciplina y contracción al estudio.
Homenaje.
El acto a realizarse en poco días más por parte del Concejo Deliberante, que aprobó esa iniciativa, consiste en el descubrimiento de una placa alusiva al estudiante asesinado y desaparecido, similar a las que fueron colocadas en otras escuelas de la ciudad hace dos años en memoria de lo las víctimas del terrorismo de Estado. La particularidad distintiva de la placa es que alude a la "Noche de Los Lápices", caso en el que fue secuestrado Claudio. El y sus compañeros de secundaria fueron así desaparecidos por reclamar el boleto estudiantil.
Según la Conadep.
Claudio De Acha Koifman, de familia de origen judía, fue secuestrado y desaparecido el 16 de septiembre de 1976 a los 17 años. Nació el 21 de septiembre de 1958 y hoy tendría 54 años. Según la Conadep (Expediente N° 0148) su padre era Ignacio Javier De Acha y su progenitora Olga Haydee Koifman. El joven fue detenido con otros alumnos de la escuela de La Plata, en la denomina "La Noche de los Lápices".
Era estudiante de quinto año del Colegio Nacional de La Plata, que reclamaba por el boleto estudiantil. En la madrugada del 16 de septiembre, militares rompieron la puerta del departamento que habitaba con su familia y se llevaron a Claudio descalzo y en calzoncillos, arrastrándolo por el pasillo de su hogar.
Durante el año 1977, su madre y su tía Nélida se encontraron con el secretario del coronel Ramón Camps y el obispo Plaza. El prelado le dijo que no lo siguiera buscando porque su hijo estaba muerto.
Pasado un tiempo Olga y su esposo, junto a sus dos pequeños hijos, Sonia y Pablo, se exiliaron en Estocolmo. Y allí la mujer se enteró por el testimonio de Pablo Díaz, el único sobreviviente del grupo secuestrado junto a Claudio, que todo el grupo de chicos estuvo detenido en los centros clandestinos Puesto Arana y el Pozo de Banfield. Según el testimonio de Atilio Gustavo Calotti, todos fueron asesinados a finales de diciembre de 1976. Nélida Koifman, tía de Claudio, declaró que su hermana antes de exiliarse había recorrido distintos organismos de derechos humanos.
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