La industria, y un cambio que no llega
La Pampa tiene cuatro parques industriales incluidos en el Registro Nacional de Parques Industriales (Renpi): Realicó, Santa Rosa, Ataliva Roca y La Adela. Con avanzado trámite de inscripción están los parques de General Pico, Eduardo Castex y Toay. Además hay un marcado interés de integrar el lote por parte de otras áreas industriales como las de Parera o Quemú Quemú.
Figurar en el Renpi tiene sus ventajas: el paraguas del Programa Nacional de Parques Industriales supone el otorgamiento de aportes no reembolsables (ANR), la financiación de obras y el otorgamiento de créditos con tasas bonificadas a las empresas radicadas. De allí el interés por pertenecer.
Frente a los 14 parques industriales inscriptos de Mendoza, por ejemplo, los cuatro de La Pampa parecen poco. La provincia cuyana está pensando en generar, además, dos polos de industrias tecnológicas, como ya lo ha hecho Córdoba a partir del software, y también está el reflejo de San Luis, que apostó con éxito por una opción arriesgada como lo es la industria del cine. Nuestra provincia todavía está lejos de estas innovaciones; fundamentalmente porque sigue pensando en términos agroeconómicos.
Y no está del todo mal: el campo es una de sus potencialidades. Pero la complejidad industrial no pareciera ir más allá de la fábrica de alimentos balanceados, infraestructura rural -aguadas, tranqueras, mangas- y algo de pequeña maquinaria agrícola. La subsecretaria de Industria y Pequeña y Mediana Empresa, María Teresa Alvarez, asegura, en cambio, que también está muy desarrollada la industria del mueble y las aberturas.
Nacimiento y crecimiento.
Si bien el Renpi es una herramienta relativamente nueva, muchos de los parques que funcionan en La Pampa tienen ya varias décadas. El de Santa Rosa, por ejemplo, fue creado a principios de los 70 y ya pasó por épocas de florecimiento y otras de decaimiento. El de General Pico también tiene sus décadas de funcionamiento y ahora está adecuando algunos detalles para acceder al registro nacional.
Otros, en tanto, como Realicó o La Adela, fueron creados de cero en los últimos años.
Además hay poblaciones que, sin definir puntualmente parques industriales, tienen áreas que en la práctica funcionan como tal, como el conglomerado de empresas lácteas de General Campos, el movimiento comercial en Catriló a partir de la planta aceitera y de biodisel, o el afincamiento de empresas constructoras en cercanías de Quemú Quemú.
En la página web del Ministerio de Industria de la Nación aparecen 48 firmas radicadas en los cuatro parques pampeanos con registro Renpi: 7 en Realicó, 40 en Santa Rosa y 1 en Ataliva Roca, mientras que en La Adela no figura emprendimiento alguno. La web de la Provincia, en cambio, ubica 24 empresas en el parque de la capital y 25 en el de General Pico. Las hay metalmecánicas, de la construcción, madereras, agroindustrias, mineras, químicas, de alimentación, apícolas, textiles y de transporte, aunque algunas corresponden en realidad al rubro "servicios" antes que a "industria".
En el caso de La Adela, por ejemplo, el parque más reciente, todo está en proyecto. "Es un punto estratégico en La Pampa. Además de la zona agroindustrial, se hizo un área de servicios para tratar que paren los camioneros y consuman allí antes de cruzar a Río Colorado, lo que ha significado un importante movimiento económico con emprendimientos de cabañas y restaurantes", se entusiasmó María Teresa Alvarez.
- Pero al día de hoy no hay ninguna empresa radicada.
- Se está instalando una del rubro logística de frío; y otras están construyendo. Hay varios interesados.
- ¿Pero cuánto hay de buenas expectativas y cuanto de concreciones?
- No sé cuándo ni cuantas se van a concretar, pero sabemos que se están realizando inversiones. Nosotros impulsamos la radicación con una ley provincial y una resolución de uso y habitación en el parque. Pero la venta (de espacios) está sujeta a que estas herramientas sean atractivas. Por ejemplo, hay una empresa constructora que hace extracción de materia prima en la provincia y los agregados en Río Colorado (Río Negro), pero ya tomó la decisión de traer todo y hacer el proceso completo en La Adela.
¿Ordenamiento o promoción?
Terminada la promoción industrial que durante décadas beneficios sólo a algunas provincias (ver aparte), en materia promocional ahora están todas en mayor igualdad y sólo dependen de sus propias estrategias de atracción. Roberto Torres, vicepresidente regional de Patagonia Norte de la CAME y representante de Unilpa en la administración del Parque Industrial de Santa Rosa, explicó: "A nivel país, lo que Nación trata de hacer es llevar las industrias que están desperdigadas en zonas urbanas a los parques. Allí tienen infraestructura de comunicación y servicios que las benefician a todas, y al mismo tiempo se las saca de la ciudad para que no molesten al vecino".
- Entonces es una cuestión de ordenamiento territorial, no de incentivo al asentamiento de industrias.
- Hay que acompañar el proceso de industrialización, pero en orden.
- ¿El objetivo es atraer industrias o reacomodarlas geográficamente?
- Eso ya depende de lo que haga cada provincia. Cada una tiene su manera de atraer inversiones.
- Y en ese sentido, ¿cómo se posiciona La Pampa?
- Hay una buena predisposición para atraer inversiones, pero queremos un poquito más, y lo que decimos es que hay que fortalecer y apuntalar las industrias pampeanas que ya están. Tiene que ir de la mano: no sólo ver cómo atraemos inversión externa sino también proteger las industrias pampeanas.
Consultada al respecto, la subsecretaria indicó que el parque industrial "sirve para la organización territorial pero al haber predios disponibles, como en el caso de Santa Rosa o La Adela, con las herramientas de promoción adecuadas se consigue también generar el interés". Aseguró que hay solicitudes "de afuera de la provincia para radicarse, ya sea en parques o en algún pueblo del interior".
La funcionaria sostiene que la principal herramienta de promoción de la industria con que cuenta La Pampa es el "Compre Pampeano", que supone el financiamiento a compradores externos que adquieran productos a industriales locales a través de un crédito del Banco de La Pampa con tasa bonificada. El gobierno absorbe un 8% del coste financiero.
Es, sin dudas, una herramienta que facilita la concreción de operaciones y potencia a las empresas locales, pero no funciona de por sí como atracción de inversiones.
El principal atractivo promocional, en tanto, está en la ley 1534 que contempla beneficios impositivos y crediticios. La normativa fue sancionada en el año 1994; es decir, hace 20 años. Durante 2013, en tanto, se brindó asistencia financiera a 11 proyectos de tipo "emprendedor".
La matriz.
Históricamente, el fuerte de la economía provincial pasó por el campo y la actividad agrícola ganadera. El mayor empleador, en tanto, es el Estado. La industria, todavía, no florece.
"La provincia se concibió con una matriz productiva que debe cambiar -opinó Roberto Torres- porque el Estado no pueden absorber más mano de obra; ahí entramos nosotros, la parte privada y productiva".
Además sostuvo: "En la provincia de La Pampa va cambiando de a poco la concepción y hay que adaptarla a los momentos económicos que vive el país y el mundo. Estamos es un lugar estratégico geográficamente y contamos con materia prima a mano para industrializarla sin tener que moverla grandes distancias, sólo queda ponerle valor agregado".
Torres no es un visionario. Otros -funcionarios y privados- han planteado lo mismo durante décadas pero el campo y la industrialización primaria de materia prima sigue hoy pisando más fuerte que cualquier otro sector.
"A veces queremos compararnos con la media nacional pero eso es un error: cambiar la matriz productiva requiere de un cambio de mentalidad, dejar de pensar en términos agrícola ganaderos y pasar a pensar con cabeza industrial", agregó Torres. Y completó: "Esto también tiene que ver con las generaciones. Quizás la generación anterior no necesitaba nada más que lo agrícola ganadero pero las nuevas ven que es necesario otra cosa. Ahora hay que aggiornamos a nuevas técnicas y modalidades".
El fin de la promoción asimétrica.
Tanto La Pampa como otras provincias batallaron durante años pidiendo a la Nación una legislación igualitaria para evitar asimetrías en los desarrollos industriales. Esto a la luz de la Ley 22021, que desde 1979 puso en vigencia un régimen de promoción fiscal para La Rioja, Catamarca, San Luis y San Juan que perjudicó significativamente al resto de las jurisdicciones. El mayor impacto se vio en provincias co-lindantes: Mendoza sufrió una importante emigración de industrias a San Luis y San Juan, y La Pampa perdió claras posibilidades de radicación frente a San Luis.
Esa ley nacional caducó el 31 de diciembre de 2012. Desde entonces Mendoza, valga su ejemplo, sintió un impacto positivo al quedar en igualdad de condiciones fiscales con sus vecinas.
¿Y La Pampa? "Notamos un impacto en cuanto consultas", indicó la subsecretaria María Teresa Alvarez, y remarcó haber recibido elogios de funcionarios de San Luis -"provincia que ha disfrutado de la promoción industrial por décadas"- sobre la forma en que se administran los parques industriales pampeanos.
Pero más allá de los elogios puntanos y las consultas, Alvarez reconoció que desde el fin de la promoción industrial nacional no se han dado casos de industrias de otras provincias que hayan decidido migrar a La Pampa.
Adelantó, no obstante, que una empresa reservó dos terrenos en el parque de Santa Rosa. La firma, con perfil exportador, fabrica plantas potabilizadoras con tecnología de ozono. Aún no concretó.
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