"Mi vocación siempre fue la medicina"
Mario Vega - Se desempeñó como ministro de Bienestar Social de la provincia y también fue senador nacional, pero su auténtica vocación era la medicina. Martínez Almudévar se consideró siempre un médico de pueblo.
"No soy de aquí, no soy de allá..." cantaba Facundo Cabral. Es de alguna forma lo que siente este hombre que ahora conversa conmigo, en ese tono afable y cordial que lo caracteriza. Sin alzar mucho la voz, sin estridencias, en la modulación calma del que no necesita gritar para llamar la atención. Atildado en el vestir, impecablemente peinado, la mirada celeste que se le advierte a través de los anteojos... se me ocurre que este hombre -con el que he conversado solo algunas veces, a partir de su actuación pública sobre todo- es buen tipo... sí, me parece que Chery es buena gente. Y de verdad no he escuchado a nadie que me lo desmienta por ahora.
Aquella frase inicial tiene que ver con que en general se identifica a Enrique Mario Martínez Almudévar, Chery para todo el mundo, como oriundo de General Acha. "¿Querés que te diga...? no sé de dónde soy, porque anduve por todos los pueblos... Mi papá fue policía de Territorios primero, y de la provincia después, y pasamos por Parera, Guatraché, Catriló, Salinas Grandes, Macachín... y su último destino fue General Acha".
La familia, los estudios.
El padre se llamaba igual que él, Enrique Mario; y su mamá que era maestra de labores en la escuela primaria Yolanda Alaggio, que tenía vínculos familiares con otros Alaggio que viven en Santa Rosa.
"Éramos tres hermanos y quedamos dos, Raúl Pascual que vive en Acha, y Jorge Walter, 'Coco', fallecido hace no mucho tiempo. Y con mi esposa Norma Lilia Elsa Sánchez ("Chochi"), tenemos dos hijos, Walter que es abogado y trabaja en su profesión, y Hernán Javier que es médico cirujano y está especializándose en cirugía cardiovascular; y a su vez tenemos nuestros nietos, que son Walter Augusto, Morena y Lucía".
Así las cosas hizo la escuela primaria "un poco en todos lados... Parera, Guatraché, Catriló, y la secundaria sí ya en el Colegio Domingo Savio, como pupilo, que era el único lugar donde podíamos hacerlo. Tenía 13 años cuando mis padres me dejaron allí, y más allá de estudiar lo que hacíamos era recibir disciplina... un poco como pasaba en el Ejército con la colimba, cuando a muchos pibes le venía muy bien hacerla", reflexiona Chery.
Papá policía. Preso por política.
En aquellos tiempos en que el peronismo fue proscripto, a los Martínez Almudévar les tocó irse de la provincia. "A mi papá lo despidieron de la policía, a mi mamá la echaron de la docencia y además a mi viejo lo metieron preso y después tuvimos que trasladarnos a La Plata, y en ese tiempo no la pasamos bien", rememora.
Más tarde ingresaría como pupilo en el colegio de curas "y allí conocí a muchos de los que hasta hoy son mis amigos, como Rubén (refiere al ex gobernador Marín), y muchos otros...".
"Rubén, como un hermano".
Y sigue: "En aquella época la tendencia para estudiar era ir a la Universidad de La Plata, como ahora los chicos agarran para Córdoba. Y allí también estábamos cerca con Rubén, porque vivíamos a una cuadra de distancia; y por si fuera poco hicimos juntos la colimba".
Eso explica la entrañable relación, casi de hermanos, que tienen Chery y Rubén Hugo Marín.
Y cuenta, ahora divertido, que cuando cayó Perón, en 1955 "tuvimos que ir a 'combatir' y éramos leales con los militares que estaban con el gobierno. Teníamos que tomar Puerto Belgrano, y fueron tropas del Regimiento de General Pico, del 13 de Caballería de Toay... pero ni siquiera llegamos al objetivo, porque empezaron a pasar los aviones para intimidar, lanzaban panfletos y al final nos entregamos", resume aquella experiencia de "combate" que no fue.
Chery al gabinete.
Chery agrega que Marín, al momento de formar su gabinete "tuvo muy en cuenta a quienes conocía de las épocas de estudiante, como Jorge Agustín Picca (ministro de Educación fallecido en un accidente en la ruta), Luis Roldán (que lo sucedió en el cargo), que aunque era menor también iba al Domingo Savio, y otros. A (Carlos) Verna lo conocí cuando fue ministro de Obras Públicas, y después fuimos compañeros en el Senado de la Nación", completa.
Vuelve sobre su profesión de médico, y menciona que al volver a General Acha con el título hizo consultorio "pero fui al hospital a trabajar porque me parecía que era lo que correspondía que hiciera. Éramos cinco médicos, y me tocaba una guardia pasiva por semana... 25 años estuve, jamás me nombraron y nunca cobré un peso. Y es más, cuando fui ministro y pedí los antecedentes de mi paso por el hospital como médico concurrente, solo estaba registrado un año...", se ríe.
Y tan es así -que prácticamente no fue considerado de manera oficial su paso por el establecimiento achense- que cuando llegó el momento de jubilarse tuvo la suerte que el Anses consideró sus años de docencia en el colegio secundario de General Acha: "La docencia fueron también muchos años, y la verdad es que me gustaba muchísimo", admite.
Futbolista de All Boys.
Lo que pocos saben es que Chery -hincha de Boca- fue un destacado futbolista, "era delantero, wing izquierdo y muy rápido, tipo Cucchiaroni (remite a un muy antiguo delantero de Independiente de Avellaneda)... me las rebuscaba bien, y jugué en la primera de All Boys junto a Jorge Calloni , Campanita Sánchez, El Vasco Rincón.... empecé en la cuarta división de Fortín Roca, porque Hugo Chumbita era profesor en el Domingo Savio y directivo del club", agrega.
No se pudo dar el gusto de jugar en Campos de General Acha (usó la blanquiceleste achense solo en un amistoso, del que muestra la foto junto a otros médicos de la localidad), aunque ahora uno de sus hijos está trabajando para reacomodar la entidad. "Walter junto a un grupo de muchachos se pusieron en la tarea de organizar la comisión directiva, que hacía 14 años que no hacía balances y casi podía decirse que no existía. Él colabora en todo lo que puede, porque vive aquí en Santa Rosa", precisa.
También Chery jugó a la pelota a paleta, "en Santa Rosa en El Prado, pero también en los pueblos porque siempre había un frontón, sobre todo en los boliches", señala.
Chery y la política.
Tenía, claro está, pertenencia partidaria a partir de su papá, preso y perseguido por su condición de peronista, pero su participación tuvo mucho que ver con la amistad con su amigo, después gobernador, Rubén Hugo Marín. "Yo estaba en lo mío, con la medicina, en Acha, pero empezó ese fervor tan particular allá por 1982 que resultó contagioso... Y quizás por eso de la coincidencia generacional, por conocerme, Rubén me llamó para trabajar con él y fui ministro de Bienestar Social, y para eso también me rodeé de gente conocida, de otros médicos que habían compartido conmigo, que eran profesionales acreditados y confiables, como Eduardo Iglesias, como Carlos Otero. Me llamaba la atención en ese momento la visión de Marín de distribuir los cargos en su gabinete con gente de toda la geografía de La Pampa, como Dalmasso que era del norte, o el mismo Verna que venía de General Pico", reflexiona ahora.
El ejemplo del padre.
Asegura que en ese cargo tan importante siempre tuvo "el objetivo de ser útil más que trascendente. Esto no me interesaba, sino hacer lo que correspondía, y para eso tuve como modelo la formación como policía de mi padre que fue ejemplar".
Se emociona con el recuerdo de su padre, "que fue honesto e incorruptible, que combatió la delincuencia... y veo ahora con tristeza que en varios pueblos no sé con qué criterio hay calles que llevan el nombre de Juan Bautista Bairoletto, que fue un asesino y ladrón".
Refiere un episodio en que su papá, Enrique Mario, "se tiroteó" con Bairoletto. "Fue en una de esas comisiones que ser armaban para salir a buscarlo porque había cometido algún asalto... Salieron en un auto que manejaba Pirulo Lavín, vecino de Parera, y tuvieron según cuentan un enfrentamiento", completa.
El senador.
Después de su paso por el Ministerio de Bienestar Social, y cuando estaba dispuesto a volver a la profesión, Rubén Marín tuvo que dejar su cargo en el Senado -en 1991 había sido electo nuevamente gobernador- y otra vez volvió a la política, precisamente para completar el mandato del actual jefe partidario. "Creo que quedaban dos años de mandato, o algo así. Después hubo que ratificar en las urnas quien iba, y ahí fue la interna con (Enrique Néstor Rufino) Ahuad".
Le digo que en aquel momento él, Chery, logró un triunfo exiguo, y que la elección fue sospechada de alguna manipulación que favoreció a Martínez Almudévar. Chery sonríe, indulgente, y le resta importancia: "Ahuad tenía lo suyo, pero nosotros también", relativiza. Marín explicaría que "esa vez en los últimos cinco días previos Santa Rosa volcó la elección a favor de Chery".
El orgullo por la familia.
Después de su paso por la política ya no volvería a la medicina, por lo menos formalmente, aunque siempre está muy interesado por todo lo que sucede: "Siempre digo que nosotros éramos médicos de síntomas... te dolía algo y bueno, actuábamos según nos parecía. Hoy en todo hay mucha más precisión, hubo notables avances..."
Cuando menciona a sus hijos, Walter y Hernán se emociona de verdad. "Siempre cuidé la cuestión familiar, y siento verdadero orgullo por mis hijos, por su comportamiento, por su manera de ser... además tuve la suerte de encontrar una gran mujer en mi esposa, una gran compañera... Cuando volví a Acha ya como médico pensaba que era tiempo de formar una familia, y me reencontré con Chochi, que por cierto era muy linda. Siempre le digo que pasé por el Registro Civil porque el papá tenía 8 mil hectáreas, ¡y era hija única!", vuelve a reírse con ganas. "Si algo cuido y respeto, y me preocupa, es mi familia... estoy tremendamente orgulloso de mis dos hijos, de mi mujer que es ejemplar, y obvio disfruto mucho a mis nietos...",
Un tipo feliz.
Chery confiesa ser "un tipo feliz, que puedo andar tranquilo por cualquier lado, que no tengo nada que ocultar, y siempre les digo a mis hijos que en ese sentido nadie les va a poder reprochar nada...".
Vuelve a encender un cigarrillo -"sí, es cierto, soy médico y fumo más que lo que debería", admite-, mientras señala que le gusta "de vez en cuando" sentarse a tomar un café en el centro de la ciudad, y echarse una parrafada con algunos otros amigos cafeteros. "Lástima que Él Águila (refiere a La Recova) está cerrada... era un lindo lugar".
Chery Martínez Almudevar... un buen tipo. Y no es poca cosa, ¿verdad?
Trajo al mundo a "Pampita".
"La medicina, y no la política, es mi verdadera vocación... y te cuento un secreto familiar de cómo fue que me incliné por ella", dice. "Cuando chico vivíamos en Parera, y me agarró difteria... en esa época no había antibióticos, se combatía con suero andiftérico, y me aplicaban con una inyección todos los días. Imagináte, tenía 5 ó 6 años, y era todo un drama para mí, y mamá para consolarme me decía que cuando fuera grande iba a ser médico, y así fue", cuenta.
Y sigue diciendo: "Cuando fui a la Universidad de La Plata, y en una entrevista para ingresar me preguntaron por qué quería hacer medicina, respondí que me gustaba la vida de médico, 'espero que ustedes me enseñen la profesión', contesté. Después cuando me recibí volví a General Acha, porque era el recuerdo más fresco que tenía de mi última estadía en un pueblo, conocía a su gente, a la sociedad, y me daba más seguridad".
En aquellos tiempos, corría 1961, la medicina era otra cosa, "y entonces por más que no fuera cirujano hacía también algunas cosas menores, como por ejemplo una cesárea en caso de necesidad. Y ya te voy a contar sobre un parto especial", agrega con una sonrisa.
"Pero atendíamos de todo, desde una enterocolitis, un problema cardíaco, una quebradura... o lo que sea", señala.
"¿Sabés quien trajo al mundo a una de las mujeres más bellas del país?", pregunta enigmático. "Yo atendí en el hospital de General Acha a Tania, una señora muy bonita... La asistí en el parto en el nacimiento de Carolina, que no es otra que 'Pampita' Ardohain", cuenta Chery. Y sí, doctor, es cierto, es una de las más lindas.
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