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Sabado 30 de mayo 2026

Nidia, 87 años de amor por la vida y el arte

Redacción 17/12/2019 - 07.56.hs

"Nidia Del Carmen Alejandrina Temporelli Valenciano, para servir a usted, si no tiene cinco, deme diez", se presentó la cantante de tango en una entrevista que le brindó a LA ARENA desde el espacio cultural La Porfiada. Allí cantó el jueves pasado junto a Ilda Susana, la dueña del lugar, quien presentó su disco "Furia Mulata".
Nidia es una de esas mujeres de 87 años que no se ven muy a menudo. Coqueta, caminando sin ayuda de ningún bastón ni asistente, y con una memoria admirable. Habla de fechas, direcciones y nombres como si tuviera 20 años y se dirige hacia el equipo de este diario con un amor y respeto que dan ganas de quedarse. Tampoco pierde oportunidad para piropear al fotógrafo, y ni bien lo ve le hace saber lo "hermoso" que es.
La artista estuvo de visita en Santa Rosa, invitada por la médica y cantante de tango Ilda Susana. Ambas se presentaron en dos eventos públicos y compartieron un par de días juntas. Nidia vino con dos músicos que la acompañan en los conciertos en Buenos Aires, uno de ellos es Juan Pablo Villarreal, la persona que la subió a los escenarios porteños en el año 2011.

 

Una privilegiada.
Nidia cuenta que nació en Sunchales, provincia de Santa Fe. "Nací en un hogar privilegiado en el sentido más amplio de la palabra porque mi mamá era maestra y profesora de piano. Ella era de Esperanza y cuando le dieron el título de maestra decidió irse a Sunchales. Mi abuela en aquella época habrá dicho 'que locura'. Ella se fue, le dieron una escuelita de Capilla Viotti, así que era la maestra, la directora, la cocinera, buscaba los libros en sulky, así que una privilegiada con esa mamá, llegó a ser un personaje en Sunchales, la amaron", contó Nidia orgullosa.
"Después a mi padre se le ocurrió venir a vivir a Buenos Aires y para ella fue un gran dolor porque en Buenos Aires era un número y en Sunchales era muchos números, así que se inventó un cáncer y se fue", recordó. "Y a mí siempre me quedó la ilusión de que alguna vez cuando nos encontremos en los planos superiores le iba a poder preguntar a mi padre qué lo había decidido a semejante cambio".

 

Docente por media vida.
Pero Nidia no siempre fue cantante de tango. Durante 40 años se dedicó a la docencia en jornada completa, con comedor incluido. "Amé y sigo amando la docencia por eso mis grandes pedidos al Señor son la protección a los niños. Día a día que pasa los veo más desprotegidos; ahora a los niñitos de dos años les dan el atrapabobos (celular) para que no molesten, no es para que el niño aprenda, es para que el niño no pregunte", sostiene firmemente Nidia.
"Yo soy una persona que viajo siempre en bondi y en los colectivos siempre hay niños entonces me hago la posibilidad de arrimarme y charlar con ellos y cuando puedo les tiro esta: '¿qué color de ojos tienen tus abuelitos paternos y maternos?', y todos van cambiando la expresión de la cara como diciendo de qué planeta viene la vieja ésta. Los niños tienen que saber de qué color tienen los ojos sus abuelitos, son sus maestros", se explica.

 

El milagro de Juan.
La joven Nidia se casó dos veces, y ambas veces enviudó. Con su primer compañero, Tomás Togneti, tuvo a su única hija biológica, Miriam, quien le dio cuatro nietos, Mariel, Jezabel, Demián y Agustín. Luego conoció a Manuel, papá de dos niños a los que Nidia ayudó a criar como si fueran sus propios hijos, ya que habían perdido a su madre.
"Con el papá de mi niña éramos de mucho cine debate, cursos, íbamos al Colón, al Cervantes", recuerda Nidia, quien siempre se vio atraída por el arte.
"Cuando murió Manolo, yo iba todos los fines de semana a un teatro que tiene la Uocra y nunca sabía que íbamos a ver, era cultura. Entonces una noche, un viernes de noviembre del 2011, está Nidia (habla en tercera persona) en la primera fila, punta de banco siempre, Yamilita (una niña que cuidaba), Amelia, y al lado se sienta una señora muy amable y se puso a charlar", cuenta. Era la madre de Hernán "Cucuza" Castiello. Ese día tocaron él, Moscato Luna y, de invitado, Juan Pablo Villarreal, con el espectáculo El tango vuelve al barrio. "Apareció Juan Villarreal, alto, flaco, desgarbado, joven. Todavía no encuentro la palabra para decir qué sentí, una revolución interna de luz, de que alguien me lo mandaba", asegura. Desde ese día, nunca más se separaron. Ella comenzó a tomar clases con él, empezaron a compartir escenarios y hasta filmaron un documental llamado "Amar amando", que ganó el premio a Mejor Documental Extranjero en Venezuela.
Junto a Villarreal, Nidia participó y ganó un concurso de talentos conducido por Guido Kaczka en Canal 13. "Canté toda la vida, en la iglesia, en la escuela, mis nietos temblaban cuando yo llegaba a los actos porque canto el himno enorgullecida, desde el alma. Todos se iban con el himno de Nidia en la oreja", asegura con firmeza. "No me gusta cuando los niños no saben el himno, cantan como si les diera vergüenza. La patria es uno, el otro también es la patria, pero yo soy la patria y todo lo que le pueda pasar a la patria de mal me hiere el alma".

 

La patria somos todos.
Con 87 años y decenas de gobiernos vividos, Nidia opina que lo único que espera, es que a todos nos vaya bien. "La patria es mucho más que yo, sos vos, él, ella. El presidente electo Alberto Fernández, desde mi condición de enamorada del señor Jesús, ya tiene su velita blanca todos los días, muchas oraciones, porque es el presidente de todos. Le deseo las menos trabas posibles, porque no le va a ser fácil. Pero si todo el pueblo vibra en la bordona del amor, hasta lo peor no va a ser tan duro".

 

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