Desde el Plan 3000 a bailar en China
“A veces me he pellizcado para constatar que lo que me estaba pasando era verdad”. Enzo Manuel Giménez (26) sonríe casi con candidez mientras cuenta la fantástica experiencia que le tocó vivir hasta hace apenas un par de semanas.
Alguna noche, muy lejos del Plan 3000 donde se crió, trató de entender por qué estaba en esa lejana Zhuhai, a la que denominan Mar de las Perlas por su ubicación en la confluencia del Río de las Perlas y el Mar del Sur. Es una ciudad que abarca 146 islas, y sus playas y su estilo de vida costero atraen a miles de visitantes cada verano. En 2014 fue nombrada la ciudad más habitable de China.
Un escenario sensacional.
Desde el escenario del “Chimelong Internacional Circus”, Enzo Giménez observaba esos 7 mil espectadores en las plateas y casi no podía creer que estaba allí. Que él era en ese momento intérprete de una producción grandiosa en ese teatro de fama mundial, entre acróbatas de élite, bailarines y artistas de distintos países. Un escenario maravilloso, dotado de la última tecnología, con un espectáculo deslumbrante de acrobacia, luces y música.
Un chico sencillo.
Enzo es un pibe sencillo, que llegó a la charla con LA ARENA acompañado por Dannae Resnicoff, su novia. Su nombre significa “Lluvia de oro”, y la joven también tiene inclinaciones artísticas, porque está volcada a las artes visuales, estudia en el Crear y pinta, dibuja, y hace esculturas y tatuajes.
“Mi prima es Rocío Maxenti, que trabajaba con Enzo y mo lo presentó. Ella ahora mismo sigue trabajando en Egipto, bailando folklore”, cuenta Dannae.
Enzo Giménez cuenta su experiencia sin alardes, con naturalidad, y casi candorosamente agradecido por la oportunidad que tuvo de conocer, con su arte, varios países.
Familia de artistas.
Hace unos días, en estas mismas páginas, se publicó una nota a Darío Giménez y su esposa Gabriela González. Ambos hacían reparaciones con una soldadora en el deck de una céntrica confitería, un trabajo que hacen en forma conjunta. Pero además de la tarea de herrería que emprenden juntos, venden pastas caseras, trabajan como mozo y cocinera respectivamente en eventos gastronómicos, y él también realiza filmaciones en algunas fiestas. En síntesis, hacen de todo.
Contaron que tienen tres hijos, Enzo, Franco y Camila, y que los chicos tienen inclinaciones vinculadas al arte. Lo que no dijeron es que ellos mismos son bailarines de folklore.
Siempre el baile.
Agregaron orgullosos que uno de los hijos estuvo trabajando en el famoso “Chimelong Internacional Circus”, en China. Así es, y lo explica Enzo: “Nosotros vivimos siempre en el Plan 3.000. Mis padres bailan y hasta llegaron a presentarse en Cosquín haciendo folklore y tango, y yo absorbí todo eso. Bailo desde que me acuerdo, malambo, paso básico y folklore...chacarera, gato, zamba… todas las danzas argentinas. No puedo estar sin bailar”, sostiene.
Hizo la primaria en la Escuela 6, y el secundario en el Centro Polivalente de Artes, en la modalidad de danza”.
Sus inicios.
Recuerda con cierta emoción sus primeras presentaciones en actos escolares. “Fui a participar en competencias de danzas folklóricas, y así conocí Monte Hermoso, Córdoba, Mendoza; y con mi madre llegué a hacerlo en Canelones en Uruguay. He ido a diferentes instituciones a aprender y perfeccionarme, como por ejemplo con Pablo Ruggieri y Alba Marín en El Salitral; y también con Daniel Echaide. Dos veces, en 2018 y 2019 participé en Laborde del Festival Nacional de Malambo representando a La Pampa”, enumera.
En Turquía y Egipto.
Un día llegó lo que se presentaba como una oportunidad única. “Una persona de Buenos Aires nos convocó a mí y otros chicos (seis de La Pampa), para armar una compañía. Así fuimos a Turquía en el 2022, pero no nos fue bien con la productora y decidimos probar suerte en Egipto. Así fue que estuvimos dos años y medio viviendo en Sharm El Sheikh, una ciudad enorme y muy turística. La zona donde estábamos nosotros era muy costera y llena de hoteles, y trabajamos bastante”, rememora.
A bailar en China.
En 2024 volvió de vacaciones a Santa Rosa, hasta que a través de Fernando “Pez” Mónaco, de Buenos Aires, director de Golden Gaucho (Gauchos de oro) llegó una nueva propuesta. “Y nos fue bien… En Egipto hice audiciones virtuales y pude conectar para ir a Abu Dabhi (Emiratos Árabes). Después me llamaron para el Chimelong Internacional Circus, algo parecido a lo que es el Solei (Cirque du Soleil). La compañía tiene varias sedes, y a mí me tocó vivir en Zhuhai, una ciudad muy grande”.
Hace unas semanas vino a Santa Rosa a pasar las fiestas con sus familiares, pero sabe que en cualquier momento volverá a partir. Se puede decir que está recorriendo el mundo haciendo danzas con “Malambo Show”, con lo que le ha tocado actuar en Turquía, Egipto y Abu Dabhi antes de llegar a China.
En el “Chimelong Circus”.
Enzo Giménez, el chico del Plan 3.000, nunca había pensado que la danza lo llevaría por el mundo. “El Chimelong es en realidad un teatro con capacidad para 7.000 personas. Por suerte nuestra danza fue muy bien recibida, porque produce curiosidad… porque las boleadoras, el bombo y el poncho llaman la atención. La verdad es que nos pagan bien, y por suerte pude ahorrar y ayudar un poco a mi padre y mis hermanos”, comenta Enzo.
Muestra fotos, y realmente es admirable verlo vestido de artista. “Es que se usan vestimentas extravagantes, llamativas, con mucho brillo, mucho dorado, maquillaje… Es un show espectacular”, afirma.
Aprender inglés a la fuerza.
Se ríe cuando cuenta que el muchachito que “prolijamente” cada año del secundario se llevó la materia Inglés a rendir, hoy habla el idioma con una idoneidad que a nadie se le hubiera ocurrido que podría hacerlo. “Es que el instinto de supervivencia te obliga, así que ahora lo hablo con fluidez, porque estoy obligado para comunicarme con los jefes, la gente del sonido, y la administración”, completa.
Enzo en Santa Rosa.
En estos días en Santa Rosa, Enzo está bailando en El Fortín en el grupo “Somos Querencia” de Matías Collazo. “Días atrás fuimos a Bernardo Larroudé y realmente la pasamos de lo mejor”, indica.
Si bien la danza ha sido el eje fundamental en su vida, señala que “antes de viajar aquí me las rebuscaba con otras cosas. Trabajé con Carlos Gómez (el payador, musiquero y presentador) como editor y camarógrafo para el programa que él hacía en Canal 3. Además, con mi madre dimos clases en el Club Sarmiento a un grupo que se llama ‘Chasquidos’ donde iban chicos de 3 a 12 años. Pero sí… la danza siempre estuvo presente en mi vida”, ratifica.
Lo que viene.
Se tomará febrero para hacer temporada en Merlo, San Luis, con su hermano Franco (también dedicado a la danza), y después llegará el momento de ver cómo seguir.
“Veremos como vienen las cosas… tengo aspiraciones de continuar, de crecer, tengo que poner los pies sobre la tierra y pensar sin apresuramientos”, razona.
Está dispuesto a nuevos desafíos, a andar por el mundo con su arte, y seguir creciendo en la danza y como persona. “Es verdad que a veces me pellizco y me pongo a pensar lo que viví a tan corta edad. Y por supuesto tengo que agradecer a quienes me ayudaron… a mis padres que nos apoyaron siempre, a mis amigos que dijeron presente cada vez que los necesité. Y sí… tengo que agradecerle a la vida”, concluye. (M.V.)
“Damián lo merecía más que yo”.
Enzo Giménez es una persona agradecida. Tiene claro que tuvo suerte, y también que hubo personas que lo ayudaron en su crecimiento en la danza.
Se considera “muy afortunado… lo que me pasa es que pienso que a veces las cosas se dan, porque considero que Damián Díaz, mi mejor amigo, merecía antes que yo tener una oportunidad como la que me tocó”, admite.
Damián es oriundo de Arata, y vino hace unos años a Santa Rosa a hacer el profesorado de Danzas. Se conocieron con Enzo, y una tarde que compartieron en el Parque Oliver el aratense mostró su destreza en el malambo fantasía.
Enzo quedó deslumbrado y le pidió que le enseñe. ”El había empezado a jugar con las boleadoras y le dije que quería aprender y bueno… desde ese día empecé a investigar, a entrenar y me llegó esto de poder trabajar fuera del país”.
El joven lamenta que su mejor amigo “hasta dejó de bailar. Es una injusticia porque de verdad es muy bueno”. Tienen una amistad tan grande que Enzo es el padrino de Isabella, la hija de Damián… “Tiene un año y es hermosa. Antes de viajar a Abu Dabhi hicimos una peña (a beneficio) en Arata porque había nacido prematura, y por suerte hoy podemos decir que está muy bien, perfecta”, dice con alegría.
“¿Mi amigo? Está recontento con lo que estoy haciendo, y me pide que le siga metiendo… y prometió que él en cuanto pueda me va a seguir el trote y nos vamos a encontrar nuevamente arriba de un escenario. Y espero ese momento con ansias”, completa.
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