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“El grupo Macri entró a la dictadura con siete empresas y salió con 40”

Redacción 17/10/2026 - 00.38.hs

El escritor, militante político y chacarero santafesino Pedro Peretti sostuvo que la última dictadura militar produjo una fuerte restauración del poder de la oligarquía terrateniente y permitió que determinados sectores empresarios ampliaran sus negocios a partir de su relación con el Estado. Lo afirmó durante una entrevista con Radio Noticias, en la que presentó su libro "El campo de la dictadura", una investigación que reconstruye la actuación de dirigentes y organizaciones agropecuarias antes y durante el golpe de Estado de 1976.

 

El trabajo tiene referencias directas a La Pampa a partir de la trayectoria de Jorge Aguado, dirigente ruralista que tuvo vínculos con el ámbito agropecuario pampeano y que luego fue gobernador de facto de la provincia de Buenos Aires. Antes había ocupado la Secretaría de Agricultura durante la dictadura. Peretti reconstruye cómo Aguado se convirtió en uno de los principales referentes del ruralismo y analiza el papel que le atribuye en la desestabilización del gobierno constitucional.

 

El autor también vinculó esa trayectoria con el crecimiento empresarial de la familia Macri durante aquellos años. Según afirmó, el grupo ingresó a la dictadura con siete empresas y salió con 40. En ese contexto, cuestionó los negocios vinculados con la obra pública y sostuvo que la falta de controles institucionales, en un escenario sin parlamento ni justicia independientes, favoreció la expansión de grupos económicos relacionados con el poder militar.

 

Peretti describió la relación entre el gobierno de facto y los intereses empresarios como un esquema que permitió obtener beneficios extraordinarios. En referencia a Aguado y su llegada al gobierno bonaerense, señaló que la dictadura puso al frente de la principal provincia del país a un hombre vinculado con el sector empresario. "Era un festival", resumió al referirse a los negocios de la familia Macri relacionados con la obra pública.

 

Las entidades y el golpe.

 

Al analizar el escenario agropecuario de los años previos a la dictadura, Peretti lo describió como un sector dividido, con posiciones diferentes frente al gobierno peronista. Por un lado, ubicó a organizaciones que buscaban dialogar con el Ejecutivo y, por otro, a sectores que apostaron abiertamente a la desestabilización política.

 

El escritor sostuvo que la Sociedad Rural Argentina fue precursora del golpe de Estado y atribuyó a la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) un papel central en ese proceso. "Carbap fue la infantería del golpe de Estado en la República Argentina", afirmó.

 

También acusó a dirigentes ruralistas de haber colaborado con la represión mediante denuncias y señalamientos contra personas a las que calificaban de comunistas. En su interpretación, esas prácticas formaron parte de la participación de sectores del ruralismo en el clima de persecución política que precedió y acompañó al golpe.

 

En contraste, recordó el lugar de la Federación Agraria Argentina y de las ligas agrarias, que representaban a otros sectores del mundo rural. Según señaló, sus dirigentes fueron perseguidos, encarcelados y torturados, y hubo numerosas víctimas de desaparición forzada. De ese modo, planteó que el campo no actuó como un bloque homogéneo durante aquellos años, sino que estuvo atravesado por disputas de intereses y posicionamientos políticos.

 

Políticas agrarias del PJ.

 

La investigación también aborda las políticas agrarias del peronismo y las tensiones históricas con los sectores concentrados de la propiedad rural. Para Peretti, el gobierno de Juan Domingo Perón fue el único de la historia argentina que convirtió la lucha contra el latifundio en una política pública y le otorgó rango constitucional con la Constitución de 1949.

 

En ese marco, estimó que entre 50.000 y 100.000 arrendatarios pudieron convertirse en propietarios durante los gobiernos peronistas, aunque aclaró que las cifras varían según las fuentes consultadas. A su entender, se trató de una transformación de gran profundidad en la estructura agraria argentina, que modificó la relación de numerosos productores con la tierra.

 

Peretti vinculó esa política con el conflicto histórico entre el peronismo y los grandes propietarios rurales. Consideró que la posibilidad de intervenir sobre la estructura de tenencia de la tierra fue uno de los factores que alimentaron la oposición de los sectores terratenientes al movimiento fundado por Perón.

 

Consultado sobre la adhesión al antiperonismo de descendientes de chacareros que accedieron a la propiedad durante esos años, planteó que las condiciones materiales influyen en las posiciones políticas. Como ejemplo, contrapuso la situación de un productor endeudado con la de quien obtiene ingresos mediante la renta de la tierra. Para el autor, la experiencia económica y el lugar que cada productor ocupa en el sistema agrario inciden en sus decisiones ideológicas y electorales.

 

Discusión pendiente.

 

Peretti también apuntó contra el propio campo nacional y popular por haber dejado de lado el debate sobre la cuestión agraria. "El campo nacional y popular no discute la cuestión agraria desde el año 1974", afirmó, al recordar el anteproyecto de ley agraria impulsado durante el tercer gobierno peronista.

 

Según explicó, aquella iniciativa proponía que la tierra cumpliera una función social y no fuera concebida únicamente como un bien de renta, sino como un recurso productivo al servicio de la soberanía y la seguridad alimentaria. El proyecto generó una fuerte resistencia de los sectores concentrados de la propiedad rural, en un contexto de creciente confrontación política.

 

Para el escritor, la dictadura interrumpió esa discusión y consolidó un cambio de paradigma en el modelo agropecuario. En su interpretación, el golpe produjo una restauración oligárquica que permitió recuperar poder y rentabilidad a los sectores ganaderos concentrados, mientras que las transformaciones posteriores profundizaron la concentración de la tierra y la lógica de la renta.

 

El libro propone así revisar el vínculo entre el poder económico, las organizaciones rurales y el Estado durante la dictadura, pero también recuperar una discusión sobre la propiedad y el uso de la tierra que, según Peretti, continúa pendiente.

 

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