“Es un mito que es muy caro”
“El juicio por jurados es un fenómeno que ha avanzado, como todo país federal, desde las provincias, provincia por provincia. Lo que falta ahora es que el estado federal dicte la ley para avanzar con este sistema que ya ha demostrado tener un éxito total”. El doctor Andrés Harfuch, vicepresidente de la Asociación Argentina de Juicio por jurados, en diálogo con LA ARENA sostuvo que el juicio por jurado “es un símbolo de la democracia, el símbolo de la república en todas las latitudes, y eso no se hace de un día para el otro”.
-¿Por qué no se cumple el mandato constitucional postergado desde 1853?
-Porque somos un país que, como casi todos los de América Latina tiene un problema con su sistema de justicia. Que una cosa es lo que dice la Constitución, es decir el ideal con el cual ese país fue pensado y diseñado, y otra cosa es la práctica efectiva.
Esto no es solo un fenómeno argentino, sino que es compartido con Brasil, Uruguay, Chile, Bolivia y
Paraguay, que todos tuvieron constituciones muy de avanzada, focalizadas en el ideal de la Revolución Francesa, de la división de poderes, y en el federalismo norteamericano también, con división de poderes y juicio por jurado. Porque se creía que de esa manera se lograría erradicar el sistema virreinal, monárquico, español, vetusto, inquisitorial. Ese fue el objetivo por el cual se implantó en las constituciones.
-Pero no pasó en todos lados.
-De ese propósito a lograrlo era muy difícil, porque nuestras naciones, en el 1800 y pico, nacieron débiles. Muy distinto a lo que fue los Estados Unidos o Canadá, que tenían otra fortaleza institucional.
Eso explica en parte por qué no se cumplió con el juicio por jurado, que es el enemigo número uno del sistema inquisitorial, del proceso escrito, del proceso concentrado, del monopolio del poder. Es en realidad el símbolo de la democracia, el símbolo de la república.
Además, en el caso de nuestro país hay que decir que atravesamos después, en la vida institucional, más de 60 años de estado de sitio y en dictaduras sangrientas. En esas circunstancias pensar en una institución tan democrática como el jurado era una quimera.
-¿Pero por qué en algunas provincias sí y en otras no? ¿Hay cuestiones políticas que atentan contra la implementación?
-No lo sé… A veces no se sabe cómo se desencadenan los procesos políticos. Lo cierto que Argentina siempre tuvo una tradición juradista muy grande, desde los inicios mismos de de la república, incluso desde la Revolución de Mayo que ya se estaba reclamando.
-Algunas provincias se adelantaron.
-Siempre hubo en Argentina partidarios, entre los cuales ahora nos encontramos nosotros modernamente, que luchamos por la implementación. Después de la recuperación democrática en el ‘83, y que pasamos de los sistemas escritos inquisitoriales a, por lo menos, tener una noción del juicio oral, se sentaron las bases para que pudiésemos empezar a hablar de juicio por jurado.
Nosotros pensamos en que el Congreso Nacional dictara una ley para todo el país federal, pero no fue así; y así fue que arrancaron las provincias. Primero tímidamente Córdoba, después vino el gran golpe en Neuquen y Buenos Aires. Y a partir de allí, desde 2014 en adelante fue una cascada increíble, y cada año se suman dos o tres provincias. Ahora esperamos que lo haga La Pampa, donde ya mantuvimos contacto con gente que está en este tema.
-¿El juicio por jurados debería ser para todo tipo de delitos?
-Nuestra Constitución es muy enfática. En el artículo 118 de la constitución nacional dice, todos los crímenes se terminarán juzgando por jurado. ¿Qué son crímenes? Son aquellos delitos que según la jurisprudencia internacional amenacen con mandar a la cárcel a una persona más de 6 meses.
-¿Y cómo se maneja en nuestro país?
-En Argentina decidimos arrancar por los delitos más graves al comienzo, para no alienar al sistema y poder avanzar con el pie derecho. Consolidar la experiencia al principio con pocos juicios, pero muy simbólicos, muy emblemáticos para después, como está pasando en muchas provincias, ir expandiéndolo hacia todos los delitos.
De hecho el proyecto de ley federal de juicio por jurado, que tuvo dictamen unánime el año pasado en la Cámara de Diputados, prevé que todos los delitos con penas mayores a 5 años vayan a jurado. Nos parece a nosotros que sería una muy buena señal arrancar con eso y después llevarlo a a delitos un poco menores.
Así que no hay ningún problema en hacerlo todos por jurados. Pero hay que hacerlo gradualmente, que eso es lo que nosotros estamos proponiendo, y hasta ahora nos ha ido muy bien.
-¿Y sobre el costo presupuestario? ¿Podría ser un limitante?
-El tema del presupuesto es toda una mentira. Nosotros en cada provincia que vamos hacemos un estudio de cantidad de juicios realizados en los últimos tres años. El salario que se les pagaría a los jurados o los viáticos que se le pagan a los jurados por su labor, porque son jueces, fue determinante para que se sancionaran las leyes en todas las provincias que ya son 15. En todas el análisis de costo, presupuesto, comparado, daba que el juicio por jurado, con esta competencia inicial de pocos delitos muy graves, insumía el 0,06 del presupuesto actual del Poder Judicial de cada provincia. Es decir, la nada misma.
Así que decir que el costo del juicio por jurado es muy caro es uno de los mitos más grandes y no se sostienen. Se dicen sin haber investigado realmente cómo es.
-En una provincia como La Pampa, ¿cuántos juicios por jurados se podrían hacer en el año?
-En el Inecip tenemos muy en cuenta eso ahora que estamos en esta etapa de arranque del juicio por jurados. Entendemos que para La Pampa, donde se arrancaría con los delitos contra la vida más graves y quizás algunos abusos sexuales, podrían ser unos 10 ó 12 por año. Incluso menos.
Inecip y sistema de jurados.
El Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip) es una organización no gubernamental dedicada a los temas de justicia.
El doctor Andrés Harfuch sostuvo que “es muy reconocida y se creó en 1988, pocos años después de recuperada la democracia, cuando muchos profesores que habían estado exiliados por sus ideas pudieron volver, y fundaron este instituto con el objetivo de expandir toda la reforma y cambiar radicalmente el sistema de justicia de América Latina”.
Agregó que era un tiempo en que “se salía de la noche de las dictaduras desde América Central y también América del Sur, proponiendo pasar de sistemas escritos inquisitivos a una justicia oral pública transparente y con el ideal del sistema adversarial y acusatorio. Es decir, pasar de la escritura y el secretismo a la transparen liderando esa movida desde México hasta Tierra del Fuego”.
Dijo Harfuch que “prácticamente 30 años después la tarea está cumplida. Pero bueno, nos queda Brasil y Comodoro Py, donde todavía tenemos la rémora del juez de instrucción, y algunas otras cosas que nos han perjudicado en esto. La reforma de cuarta generación es el sistema de jurados, y el Inecip ha liderado esto, con figuras como David Baigún, Isidoro De Benedetti, Alberto Binder, Julio Mayer y Edmundo Hendler, todos grandes juristas siempre han estado en el Inecip”.
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