“Este es el Mundial del consumismo y la tecnología”
(Eduardo Castex) - “Este es mi cuarto Mundial, y es impresionante la diferencia que vemos en la Selección Argentina. La humanidad y la hermandad de este equipo es increíble, y nada más lejos de lo que pasó en Rusia, porque en Rusia eran 11 jugadores, pero acá son 11 amigos que comparten una tarde de
fútbol y se transmite en los rostros de alegría cuando hacen un gol o ganan un partido”, reflexionó el castense Sebastián Sciarreta desde Estados Unidos.
“Y cuanto a lo que puedo observar… bueno, en Rusia vimos toda la magnitud del Mundial porque era todo gigante y conocimos mucha historia, pero acá es la locura del consumismo y la tecnología pura”, expresó en una comunicación con Radio DON de esta ciudad.
Sciarretta viajó junto a un amigo de Córdoba, donde está radicado desde hace algunos años. La planificación osciló entre “seis y ocho meses”, para asegurarse hoy una butaca en el estadio de Nueva Jersey, donde Argentina y España disputarán la final del Mundial 2026.
“Nosotros fuimos comprando las entradas en la pagina de la FIFA. Te avisan cuando salen a la venta y tenes que ingresar a una fila virtual para ver si podés conseguir las entradas. Nosotros compramos la fase clasificatoria, nos jugamos que Argentina ganaría el grupo y compramos todos los partidos siguientes hasta la final, porque teníamos fe que llegaríamos a la final”, narró.
En Brasil.
Sciarreta tuvo su primera experiencia mundialista en Brasil 2014, después viajó con sus tres hermanos a Rusia 2018 y ahí surgió la bandera “La Banda del loco bigote”. “Bueno, no hace falta que explique que se debe a mi viejo, quienes lo conocen saben que fue por él”, explicó risueño. Ese mismo “trapo” lo acompañó en Qatar 2022 y en este Mundial 2026. “Mis hermanos ahora no pudieron venir, pero yo seguí con la bandera, que ya tiene tres mundiales, porque es una compañera de viaje”, expresó orgulloso.
Igualmente, la bandera le provocó algún contratiempo en 2022. “En Qatar casi me sacan de la cancha porque pensaban que era un acto discriminatorio”, recordó risueño.
Sciarretta trazó un paralelismo entre los últimos mundiales, destacando que ahora en las inmediaciones de los estadios hay juegos y atracciones y también stands de los patrocinantes de la competencia. “En Qatar teníamos entradas físicas, y acá no existen porque es todo digital. Se
hace todo a través de la pagina de FIFA, te envían por mail la entrada con un QR que te lo leen en los tres accesos de ingresos y ya no hay tickeador. Y te dirigís al sector y la puerta donde ingresás, vas y te ubicás”, explicó.
También destacó que el público tiene sus costumbres y tradiciones. En Estados Unidos “lo viven distinto”. “En las famosas pausas de hidratación o en los entretiempos ves colas interminables de gente para comprar. Se reanuda el partido, y ellos están con sus salchichas, sus papas o sus gaseosas, y después recién van y se sientan. Nosotros no nos movemos del asiento y queremos que sigan jugando”, dijo.
También detalló que este Mundial “es caro”. “A los argentinos nos cuesta”, aseguró. “En mi caso son años de ahorro para vivir esto, porque además a cada Mundial que voy trato de aprender lo máximo posible de cada cultura y vivir las experiencias al 100 por ciento”, destacó. Y
ejemplificó.
“Un café en una cadena 5,30 dólares, un combo de comida rápida sale más de 15 dólares y ni hablar si vas a un restaurante en Miami y comimos un sándwich de pollo con una cerveza y nos salió 40
dólares a cada uno”.
“Increíble”.
“Messi transmite cosas inexplicables. En Qatar me pasó de sentarme y tener alrededor gente de distintos países y todos estaban pendientes de él. Ahora, en Miami me pasó lo mismo con brasileros, escoceses y estadounidenses. Incluso un brasilero me decía que la hija hinchaba para Argentina, porque quería que gane Messi”, destacó.
“Las entradas, carísimas”.
Pablo Mandrile, Ramiro Dell’Acqua, Paolo Winchel y Rodrigo Gaggioli, todos oriundos de Embajador Martini, buscaban ayer entradas para presenciar hoy la final que disputarán Argentina y España. “Están re caras. Nos pidieron 8.500 dólares. Buscamos en la página de la FIFA para ver si
encontramos reventa y preguntamos (en los grupos de WhatsApp) para ver
si tienen entradas para vender a un precio más accesible”, narraron en Radio DON de esta ciudad.
Mandrile y Dell’Acqua se viralizaron en las redes sociales, después del triunfo agónico de Argentina frente a Egipto, cuando los hinchas coparon el Piedmont Park para celebrar la clasificación a cuartos de final. El clima festivo de los argentinos, contagió hasta los encargados del
operativo de seguridad. Y los martinenses terminaron bailando cuarteto con dos policías estadounidenses. “Les tiramos unos pasos a las policías”, dijo -risueño- Mandrile.
Los cuatro martineses llegaron a Miami el 30 de junio, sin entradas.
Concurrieron a los partidos frente a Cabo Verde y Egipto, el resto de los encuentros los presenciaron en los Fan Fest que están en inmediaciones de los estadios donde jugó “La Scaloneta”. “Ver los partidos en los Fan Fest es una cosa de locos, porque estas rodeado de argentinos, nos abrazamos con todos, es muy lindo. Incluso es tan lindo como ir a la cancha, porque después salimos todos a festejar, es una cosa de locos”, aseguraron.
Ya en tierra norteamericana, hicieron amistad con “unos chicos” de Bahía Blanca, que conocieron en Atlanta. Y alquilaron autos para abaratar los costos de traslado, porque los vuelos entre Atlanta y Nueva York costaban 1.800 dólares por persona, mientras que por el vehículo pagaron 700 dólares.
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