Sabado 01 de octubre 2022

Fue diputado y hoy es carnicero

Redacción 07/08/2022 - 00.05.hs

El trabajo dignifica, sostiene Marx. Lleva a la gente a creerse útil y la dispone para emprender y aprender cosas nuevas. Para Luis es de lo más natural... siendo diputado o carnicero. Donde le toque.

 

MARIO VEGA

 

La política, el ejercicio de la política, tiene con seguridad aspectos que la tornan cautivante. Y por más que mucha gente reniegue de ella, y de quienes la llevan a cabo, no existen dudas que -realizada a conciencia y a favor de la gente- permite armonizar acciones, resolver conflictos entre partes y coadyuvar a una necesaria coherencia social.

 

Es verdad que son tiempos en que los avatares de nuestro convulsionado país, las dificultades de la hora -las tormentas económicas recurrentes, la inflación sobre todo, y las adversidades que soporta la clase trabajadora- ponen en la picota a la política y a los políticos.

 

Es muy necesaria.

 

Hay muchos y muchas honestos y capaces pero también -y lamentablemente, como no admitirlo- considerable cantidad de sinvergüenzas que medran ocupando cargos y sillones con el único interés de disfrutar de los placeres del poder. Es verdad que esas listas sábanas que se utilizan en nuestras elecciones han permitido que pícaros, carentes de la más elemental condición lleguen a lugares de decisiones; pero no obstante es la política el único medio para transformar la realidad.

 

Por eso, precisamente, es bueno que la sociedad no se desentienda apelando a esas frases que le apuntan con acidez a los protagonistas de la política, como si todos fueran iguales. Porque eso no es así. Los que llegan a determinados sillones son emergentes de nuestra sociedad; y por eso hay que comprometerse y obviamente tratar de elegir a los mejores. Y para que esto suceda nadie debe hacerse el distraído.

 

Aspiraciones legítimas.

 

Los críticos, los que disparan contra la política y los políticos, se toman de frases conocidas, que no siempre son un aserto indubitable. Como procedentes de la sociedad que los elige hay dirigentes buenos y no tan buenos, y por eso la cuestión pasa llegado el momento por optar de la mejor manera. ¿O no es así?

 

Por ejemplo cuando se habla de que hay políticos que se eternizan en sus puestos, obviamente que sobran ejemplos en ese sentido, aunque no siempre está mal que continúen. Porque cabe admitir que los que abrazaron la política como un servicio que debe prestarse con capacidad y esfuerzo; los que hacen de ella un modo de vida, los que ponen allí sus mejores energías, a veces empezando por una concejalía -que nunca es un cargo menor porque se tiene una relación directa con el vecino-, pueden tener legítimas aspiraciones de llegar a posiciones más importantes el día de mañana.

 

Volver al llano.

 

Creo que la política es verdaderamente atractiva, que produce una adrenalina que la torna seductora y difícil de abandonar, y quizás por eso no son tantos los casos de quienes -habiendo ocupando cargos determinados- un día deciden volver al llano, a desempeñarse de allí en más como un ciudadano cualquiera.

 

Se sabe, no es un secreto, que muchos que llegan a Buenos Aires a asumir una responsabilidad pública -como podría ser en el Congreso de la Nación (una senaduría o una diputación)-, no pocas veces se ven deslumbrados por el boato y las luces porteñas y luego no quieren saber nada de regresar a su terruño. Y no es necesario dar nombres (aunque no tendría problemas en hacerlo) porque hay varios conocidos por aquí cerquita. Pero en todo caso, al que le quepa el sayo...

 

Algunos hay.

 

Decía que no muchos aceptan volver al llano a comportarse como un vecino más, pero no obstante algunos ejemplos hay. Hubo sí quienes decidieron alejarse tal vez porque no les gustó lo que tuvieron que hacer, o quizás no tenían la suficiente vocación; y otros que no tuvieron problemas en aceptar que era un momento de regresar a su vida de todos los días, y en todo caso de hacer un paréntesis en su derrotero político.

 

Alguna vez hablamos en estas mismas páginas de Juan Carlos Suárez, presidente del bloque del justicialismo en el Concejo Deliberante capitalino hace algunos años; que cuando llegó el momento de dejar el cargo -y luego de estar desocupado algún tiempo- se puso a vender churros en el Parque Recreativo Don Tomás (un emprendimiento que creció y le permitió luego poner su local "El Virrey"). Pero hubo otros, claro que sí.

 

De diputado a carnicero.

 

Ahora mismo sabemos de un caso parecido. Luis Humberto Cervellini fue intendente de su pueblo, más tarde diputado provincial por el peronismo en el período 2007-2011 y ahora... ¿Ahora? Es carnicero... Sí, de esos que atienden todos los días su comercio, y tanto troza una costeleta o una buena tira de asado en la sierra, o corta con habilidad utilizando una afilada cuchilla una pieza de nalga en bifes, o hace embutidos... Lejos del saco y la corbata que lucía como diputado provincial. Ahora ataviado de carnicero. Y no se le caen las alhajas con eso, sino que todo lo contrario se siente un hombre digno, un laburante como tantos... ¿Y no está bueno eso?

 

La familia.

 

Fui a visitarlo a Conhelo y me recibió junto a su esposa Liliana Rolheiser, por varios años jueza de paz del bucólico pueblito ubicado a 30 kilómetros de Eduardo Castex. Después de pasar por el salón de su carnicería Luis me muestra su casa, y sorprende que en una suerte de quincho-comedor esté emplazada una enorme mesa -supongo tiene 7 ú 8 metros de largo- donde cada domingo se junta una familia que, verdaderamente, es numerosa.

 

Nacido en Uriburu, hijo de Luis Américo y de Haydeé Noemí Fernández; tiene tres hermanas: Andrea, Rosana y Ester. Y precisa: "Mi abuelo paterno llegó a Uriburu en 1904 como carnicero de la familia Scala, que venía con 40 colonos a trabajar la tierra en la zona. Después, con los años, el abuelo puso un almacén de ramos generales, acompañado de sus ocho hijos, dos fallecidos a temprana edad, pero el resto han sido muy longevos: Roberto, Ángel, Orlando, Amelia, Ester y Luis, mi padre", enumera.

 

Trabajando en el campo.

 

Luis hizo primaria en la Escuela 24, pero el secundario lo cursó en el Domingo Savio, en Santa Rosa. Terminó el bachillerato en 1978 y enseguida, por una afección coronaria de su padre y con sólo 17 años se hizo cargo de una explotación agropecuaria "en el paraje 'El Destino', propiedad de la familia desde 1960. El establecimiento lleva mi nombre, San Humberto, y allí mismo funcionó hasta el 2014 la escuela rural n° 170", empieza contando.

 

"Allí aprendí todas las tareas rurales: alambrar, poner postes, trabajar con los animales... Pero no era como ahora, porque no había luz eléctrica, y las instalaciones no tenían las comodidades de que se disponen hoy", puntualiza. En 1982 iba a conocer a Liliana, "en las reuniones que se hacían en la escuela donde ella cursó la primaria. En 1987 nos casamos y al año siguiente nació Dalma (34), que es docente; luego iPablo (31) -profesor de música, que quedó como intendente de Conhello ante el fallecimiento de Angel Ré a poco de asumir-; Paola (30) que es médica; y Lucila que llegó 15 años después y cursa el secundario". Y también están los nietos: Juliana (7), Santiago (6), María Paula (3), Juan Bautista (1 año) y uno más que viene en camino.

 

Todos ellos justifican la "mesa gigante" que está enclavada en el comedor y que los domingos es puro bullicio y alegría.

 

El peronismo.

 

Luis es "peronista de pura cepa", y aunque recién en 1995 ingresó a la política, tentado por el ex gobernador Rubén Hugo Marín, tiene bien presente que su padre "estuvo a punto de ser fusilado" cuando la revuelta de 1956, encabezada en La Pampa por el capitán Adolfo Phillipeaux. "Mi papá era en ese entonces intendente de Uriburu, y fue detenido con otro grupo de personas que estuvieron en la Colonia Penal de Santa Rosa, pero finalmente pudieron zafar", señala y agrega: "Además otra influencia fue mi tío Orlando, médico, que fue jefe de los Servicios Asistenciales de Urgencia de la Fundación Eva Perón".

 

Ya en su domicilio actual fue asumiendo responsabilidades, y en principio actuó como presidente de la cooperadora escolar por mas de 10 años; también del Club Unión de Conhelo entre 1987 y 1999; "hasta que en 1995 fui convocado por el doctor Rubén Marín, y allí me involucro decididamente en la política", cuenta.

 

El intendente.

 

Sentado a la mesa, café de por medio -y mientras a pocos metros crepita el fuego del asado que Liliana ha colocado en la parrilla-, Luis va desgranando recuerdos: "En el '99 me presenté como candidato a intendente y gané con casi el 60 % de los votos, algo que parecía imposible", rememora.

 

Pero en esos momentos de felicidad aparecería una sombra que -se me ocurre- tiene que ver con una cuestión hereditaria de su padre. "Debido a una enfermedad coronaria me operaron del corazón el 8 de diciembre, día la Virgen, y me hicieron un triple by pass... un doble transplante mamario, así que después de recuperarme recién pude asumir el 1 de marzo del 2000", precisa.

 

Viviendas a puro esfuerzo.

 

No le tocaron tiempos fáciles para administrar la comuna. "Y no, para nada, porque recuerdo el 2001 tan complicado. Pero era tanto lo que estaba por hacerse que igual le metimos para adelante; y así hicimos y logramos sobrepasar la plataforma presentada. La necesidad más acuciante era de viviendas, justo cuando el Fonavi estaba cortado", evoca.

 

Y allí iba a aparecer la impronta del dirigente que tiene capacidad para gestionar y que asume el compromiso. "En ese momento decidimos instalar un horno de ladrillos y una carpintería para aberturas, y de esa manera comenzamos a levantar 7 viviendas, con suelo de cemento y a muy bajo costo... Estaban casi listas para entregar cuando llegó en campaña el ingeniero Carlos Verna, que se interesó en nuestro trabajo y se comprometió, no bien asumiera, a enviar un aporte para finalizarlas. ¡Y querés creer que eso fue el puntapié inicial para que se surja el programa Provincia y Municipio que tan buenos resultados dio hasta el día de hoy", se alegra.

 

¡212 obras, nada menos!

 

En 2002 volvió a ser electo, "esta vez sin adversarios, lo que me dio la oportunidad para el segundo mandato; y circunstancialmente en los primeros días de junio de 2003 pude conocer a Néstor Kirchner en la Casa Rosada", se ríe cuando lo cuenta porque para eso fue necesaria una travesura (ver aparte).

 

Cervellini resume y señala que "en los 8 años se lograron concretar 212 obras desde la municipalidad, que están documentadas. Y podemos hablar de las viviendas, la señal de telefonía a través de la instalación de antenas; el 50% de las calles pavimentadas; canchas y pistas para todo tipo de deportes; la pileta de natación reglamentaria; la apertura de rutas; el gimnasio de usos múltiples; y la reinstalación de los hornos de carbón, entre otras cosas", menciona.

 

El diputado.

 

Después vendrían otras responsabilidades: "En 2005 fui electo delegado departamental y en 2007 diputado provincial, cargo que ejercí hasta 2011; y un tiempo en que me tocó presidir la Comisión de Legislación Social y Salud Pública. Y tuve la alegría de ser el diputado del bloque del PJ que más proyectos presentó en ese período", se satisface con el dato.

 

Y también ocuparía luego otros cargos: "En 2012 el gobernador y amigo Ningo Jorge me designó vice presidente del Ente Provincial del Río Colorado; y en 2013 con acuerdo de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner asumí como delegado provincial del Renatea. Ahora mismo soy integrante de una organización política agraria llamada CANPO cuyos referentes nacionales son Guillermo Martini y Julián Domínguez. Por otra parte a fines de 2014 comencé como secretario del PJ a nivel provincial hasta que se renovaron autoridades el año pasado", resume.

 

A parar la pelota.

 

El incesante trajinar, las preocupaciones emergentes de tantas responsabilidades, hicieron lo suyo... "Y sí, un poco de eso hubo. En 2016 volví a ser intervenido de mi problema coronario esta vez en Buenos Aires, porque el tema era complejo. Me hicieron una angioplastía y me colocaron tres stend; y en junio me tocó una operación de la carótida izquierda, dado que la derecha estaba totalmente obstruida", explica.

 

La recomendación que recibió era de cajón: tenía que olvidarse de la política, dejar el cigarrillo, cuidar la alimentación, y "en síntesis mejorar la calidad de vida".

 

La carnicería.

 

Pero no le resulta fácil quedarse quieto, porque el trabajo ha sido una constante de su vida. "Por eso el 24 de diciembre de 2016 abrí la carnicería, que es la única del pueblo. Le compré todo al anterior carnicero: el mostrador, la sierra, la heladera, la balanza de plato... Y además después le agregué la fábrica de empanados cárnicos (milanesas de todo tipo de carnes), y el almacén", completa.

 

Luis expresa que "es un emprendimiento familiar, con cuatro personas que trabajan en diferentes horarios. Esto me ocupa gran parte del día, y el resto colaboro con la gestión municipal que le tocó asumir a mi hijo, y que es algo que siempre me desveló", sintetiza.

 

Luis Cervellini es campechano, sencillo, una persona alejada de la formalidad que a veces impone un cargo... "Y qué querés, si soy nacido y criado en el campo... soy como soy, y por eso estoy feliz con este emprendimiento de la carnicería, que en realidad es parte de tantas cosas que me tocó hacer", indica.

 

Lo que viene.

 

En este tiempo es el carnicero del pueblo, y también asesora a su hijo en la gestión comunal y, claro, sigue de cerca todos los acontecimientos. Y reflexiona: "En mi caso, cuando me involucré en política fue para cambiar realidades, y será el tiempo el que dirá si valió la pena...".

 

Nos despedimos y me voy pensando: ¿Por qué alguien tan capacitado, con tanta disposición, no repitió como diputado? ¿No hubiera merecido otra oportunidad? Sólo me lo pregunto...

 

Nada menos que 212 obras en ocho años en un pueblo de 500 habitantes, se me ocurre, es una buena carta de presentación. ¿O estoy equivocado?

 

"Deja la marca por ser un buen tipo".

 

"Si tengo que hablar de Luis no seré muy objetivo, porque es primo hermano y un amigo. Aunque se fue a Conhelo nunca dejó de ser de Uriburu, y siempre volvió. Allí desarrolló una importante carrera política y fue un intendente exitoso, luego diputado, y también ocupó un cargo en un organismo nacional". El que lo define es Pascual Fernández, actual jefe comunal de Uriburu.

 

Y agrega: "Se caracterizó por su capacidad, pero también su hombría de bien, y su simpleza. Eso de atender una carnicería sin ningún problema es porque es un tipo bueno, honesto y simple. Es de esas personas que van dejando una marca en el transcurrir de su vida por ser un buen tipo".

 

Edgar Domínguez, vecino de Uriburu, que compartió muchas horas con Luis, sobre todo en la época de juventud, lo elogia como "un gran amigo, compañero, una persona con una familia espectacular y con él compartimos mil anécdotas. Es fanático del Deportivo Uriburu, y en otros tiempos solíamos ir algunos jugadores en su camioneta a los partidos en otros pueblos. Pero cuando se hizo más grande se nos fue para Conhelo. Hace un tiempo no nos encontramos y tengo muchas ganas de ir a verlo... y sí, que prepare los chorizos y un buen asado y allá vamos", concluye sonriente.

 

Encuentro con Kirchner.

 

En el comedor de su casa hay una foto especial. Se lo ve a Luis Cervellini con el entonces presidente Néstor Kirchner. "Fue un poco una casualidad... Estuvimos en una reunión en el Salón de Invierno, cuando vimos que había otra. Empezamos a andar por la Rosada y llegamos creo que era el Salón Blanco, donde nos piden el nombre y cargo: 'Soy el intendente de Conhelo', contesto; y el que recibía me dice ya lo anoto, y nos hace pasar con Yayi que hacía de camarógrafo... resulta que había una reunión de la Federación Argentina de Municipalidades, nosotros no sabíamos nada y nos metimos sin saber qué pasaba... y justo estaba el intendente de La Maruja, Merlassino y nos quedamos. Después de un rato apareció Néstor y se puso a hablar con todos en una rueda que se armó... y bueno, aproveché para la foto", se ríe.

 

El Cristo del Agua.

 

Otra anécdota tiene que ver con un Cristo que hizo construir en Don Torcuato y lo hicieron bendecir en Luján. Ahora está ubicado en el acceso a Conhelo. "Cuando lo trajimos hacía meses que no llovía en la zona... Ese día se nos ocurrió dar una vuelta con la imagen en la caja de la camioneta por las calles del pueblo y sucedió: de pronto se nubló y empezó a llover. Fue algo increíble e inesperado, porque no pintaba para eso. Y desde ese día se lo llamó el Cristo del Agua. A veces cuando viene la sequía están algunos productores que lo miran de reojo...", sonríe Luis al contarlo.

 

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