Iban a robar en una joyería pero la alarma los hizo huir
La Joyería y Relojería “Horacio Raúl Bustos SRL” fue objeto de un nuevo robo en la madrugada de este domingo. A diferencia del violento asalto a mano armada que sufrieron en 2011, esta vez dos personas cuya identidad se investiga ingresaron al local comercial de la calle Gil a través de un boquete que hicieron en un comercio lindante.
Se trata de Coffee Deco, un pequeño local que está por abrir sus puertas al público y se encuentra exactamente entre una regalería “La Feria Deco Home” y la joyería HRB. Los autores del robo contra la propiedad ingresaron a ese inmueble desde la vereda, forzando una ventana de 50 por 50 centímetros. Una vez en el interior del pequeño local, abrieron el boquete en la pared medianera por el cual ingresaron a la joyería.
El suceso está siendo investigado por las autoridades, que intentaban identificar a los autores y dar con su paradero. Hasta ayer a la tarde las fuentes consultadas por este diario no habían informado qué elementos se llevaron y qué valuación tenían.
La joyería y relojería “Horacio Raúl Bustos SRL” está ubicada en la calle Coronel Gil (entre Mansilla y Lagos) en la zona centro de la capital pampeana, a solo una cuadra y media de la plaza San Martín.
La fiscal Verónica Ferraro, a cargo de la investigación judicial, le confirmó a LA ARENA que los ladrones hicieron un boquete desde una propiedad aledaña al comercio y por allí ingresaron al local.
“Hicieron un boquete, ingresaron dos personas y al sonar las alarmas salieron por donde entraron”, indicó.
Asimismo, señaló que, por el momento, todavía no pudieron determinar qué se llevaron los delincuentes. Se están analizando las imágenes de las cámaras de seguridad y está trabajando personal de la Agencia de Investigación Científica (AIC).
Ayer, pasadas las 16, frente al local había varios efectivos policiales ubicados en la vereda del local, mientras el personal de la AIC trabajaba en el interior de la cafetería desde la cual ingresaron para perpetrar el robo.
Asalto y disparos.
El 18 de agosto del 2011, hace casi quince años, dos hombres ingresaron a la joyería a plena luz del día, tomaron de rehén a la gente que estaba en el interior, robaron y huyeron, tras tirotearse con la policía. Fue un episodio conmocionante que rompió la monotonía de la capital pampeana a pura violencia.
Todo comenzó a las 8.45. Los asaltantes llegaron en una moto Yamaha 150 que quedó en marcha sobre la calle Gil por demás de transitada. Uno de ellos ingresó al comercio fingiendo ser un cliente y a la brevedad entró su cómplice imitándolo. Repentinamente desenfundaron armas de fuego y a los gritos anunciaron que era un asalto.
A punta de pistola redujeron a ocho personas: cuatro empleados, una cliente y tres hijos del dueño. “¿Dónde está la chafa? (sic)”, preguntó un asaltante a uno de los trabajadores en alusión al oro macizo. “Acá no hay chafa”, contestó el joven. La pregunta se repitió y la respuesta fue la misma. Entonces, el ladrón le propinó un culatazo en la cabeza.
El otro individuo golpeó en las costillas a uno de los dueños y lo obligó a abrir las vitrinas, mientras que su compañero conducía a todos los rehenes a una oficina. A las apuradas, los delincuentes vaciaron la caja registradora (180 pesos en cambio) y arrojaron relojes, cadenas de oro y joyas a dos bolsos, sin saber que los empleados habían activado la alarma silenciosa antes de ser sometidos a sus amenazas.
Mientras cargaban el botín, una patrulla de la Seccional Tercera llegó a la joyería. Al verla, los ladrones dejaron el botín y se enfrentaron a tiros con los uniformados. Los malhechores lograron escapar, pero fueron detenidos a las pocas cuadras, después de una persecución en la que participaron diez patrulleros.
Un domingo alterado.
Despliegue.
El intento de robo en la joyería y relojería generó un gran alboroto en el centro santarroseño en la tarde del domingo, cuando caía la lluvia y hacía muy poco movimiento. Gran cantidad de efectivos policias se hicieron presentes en el lugar de la calle Gil.
Taladro.
Personal policial y de la Agencia de Investigación Científica trabajó en los comercios afectados por el hecho delictivo y allí se encontraron con un taladro, que habría sido usado por los delincuentes para hacer el boquete en la pared por la que intentaron ingresar a la joyería.
Pericias.
Una vez que se supo del intento de robo comenzaron las pericias y los distintos trabajos solicitados por la fiscal Verónica Ferrero, entre ellos la tarea de quienes debe recolectar huellas y otros rastros que pudieron dejar los involucrados en el hecho.
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