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La casa de Pototo pasará a ser una cochera

Redaccion Avances 01/09/2026 - 11.48.hs

Era la mañana del domingo último. Una máquina y un grupo de operarios trabajaba sobre una casa y un terreno ubicado sobre San Martín Oeste (a escasos metros de calle González). Y no dejaba de llamar la atención la actividad porque se sacaban ramas y arbustos –el lugar no estaba habitado--, y todo hacía pensar que algo se iba a modificar allí.

 

Cuando el cronista de LA ARENA se acercó pudo saber que lo que había sido la casa de la familia Masante --allí donde vivió el popular Pototo, ese querible personaje de la ciudad--, que ya no estaba en condiciones de habitabilidad, iba a ser derribada. Hoy el terreno luce absolutamente plano, y en el futuro allí se instalarán cocheras.

 

Cambia, todo cambia.

 

A veces, muchas veces, sucede que a uno le pasa la ciudad sin observarla. Sin advertir sus cambios, sus contornos diferentes. Es como si uno se viera arrastrado por el crecimiento tumultuoso y el advenimiento de lo nuevo, como si inmersos en esa dinámica no se llegara a percibir que todo está cambiando, que pocas cosas se parecen a los recuerdos más antiguos.



Pero hay ocasiones en que por cosas simples, muy simples, al mirar en derredor nos produce asombro… Y nos sorprendemos de la gente que viene y que va, presurosa en sus hábitos bancarios; febril en su actividad de todas las mañanas. Con un ritmo que se nos antoja para otra urbe, y no para la nuestra… Al menos no para aquella que sigue vigente en nuestro espíritu detenido en el tiempo en que esa palabra “ciudad” nos quedaba un poco grande.

 

El querible Pototo.

 

Pototo Masante fue un querido personaje de Santa Rosa. Vivió durante años en la casa familiar ubicada sobre la avenida San Martín oeste (antes Roca) a metros de la calle González. La construcción por estas horas ya no está. Según se informó allí se construirán cocheras.



Todos recuerdan que Pototo también pasó largos períodos en la calle, un espacio en el que se sentía cómodo y donde era reconocido por los vecinos.

En sus últimos años, fue trasladado a un hogar de adultos mayores de Victorica, donde falleció.

 

No era fácil cuidarlo de manera adecuada, y ciertamente su permanencia en las calles podía representar un riesgo para él. No obstante en Victorica mantuvo la libertad de caminar durante buena parte del día y se convirtió en un personaje conocido.

 

Ya hemos referido muchas veces que fue un personaje entrañable que vivía en la casa familiar pero con frecuencia elegía permanecer en la calle, sentado durante horas en un umbral cualquiera del centro de la ciudad.

 

Aunque contaba con un lugar donde vivir y el afecto de sus familiares, muchas veces prefería salir y recorrer sin rumbo.

Durante los últimos tiempos se hizo más difícil cuidarlo, acompañarlo y mantenerlo bajo cuidado permanente. En ese contexto, uno de sus familiares averiguó que en Victorica existía un hogar donde podían recibirlo.

 

Al principio se negaba.

 

Cuando le dijeron a Pototo de entrada no quiso dejar Santa Rosa ni abandonar la vida que llevaba en las calles. Entonces hubo que idear una manera de convencerlo para trasladarlo al hogar de Victorica.

 

Cuentan que lo llevaron engañado, con una broma vinculada a una supuesta detención. El familiar le dijo: “Pototo, ¿qué hiciste? ¿Qué macana te mandaste? Te mandan preso a Victorica”. Con toda ingenuidad el personaje se dejó conducir a su nuevo hogar, donde sus familiares lo visitaban de continuo.

 

Pero por supuesto era un “preso” muy especial, y obviamente no permaneció encerrado. Por el contrario, continuó saliendo a caminar por las calles, de manera similar a lo que hacía en Santa Rosa, y también en Victorica se transformó en un personaje reconocido. Andaba por allí buena parte del día y saludaba a las personas con su particular “¡Chau hermanito!”.

 

Por estas horas, la antigua casa donde vivió Pototo pasó a ser un terreno plano y limpio y, según se dijo, pronto los vecinos de la ciudad dispondrán de nuevas cocheras que, la verdad, buena falta que hacen. Sí, todo cambia. Todo el tiempo.

 

 

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