La comunidad se prepara para vivir la Fogata de San Pedro y San Pablo
Desde Catedral se invita a participar de una tarde de fe, tradición y encuentro comunitario. La celebración será este lunes 29 de junio en los terrenos del ferrocarril, ubicados en Alvear y Avellaneda.
Este lunes 29 de junio, la comunidad de Santa Rosa se reunirá para celebrar la tradicional Fogata de San Pedro y San Pablo, una expresión de fe y religiosidad popular que cada año convoca a familias, vecinos y comunidades parroquiales en torno a una de las fechas significativas del calendario católico.
Desde la Catedral se invita a toda la comunidad a participar de este encuentro de fe y fraternidad, que se realizará en los terrenos del ferrocarril, ubicados en Alvear y Avellaneda. La propuesta busca recuperar el valor de una tradición sencilla, cercana y profundamente comunitaria: reunirse, compartir y celebrar alrededor del fuego.
La jornada comenzará a las 16:30 horas con una merienda compartida; continuará a las 18:15 con el encendido de la fogata, momento central de la tarde; y culminará a las 19:30 con la celebración de la Santa Misa en la Catedral.
La Fogata de San Pedro y San Pablo se realiza en torno a la solemnidad que la Iglesia Católica celebra cada 29 de junio en honor a dos figuras fundamentales del cristianismo: San Pedro y San Pablo. Pedro es recordado como uno de los Doce Apóstoles, elegido por Cristo como “roca” de la Iglesia; Pablo, como el gran apóstol de los gentiles, asociado a la expansión del Evangelio y al anuncio de la fe más allá de las primeras comunidades cristianas. Por eso, la tradición católica los reconoce como dos pilares de la Iglesia.
En ese marco, la fogata no debe entenderse solamente como un fuego encendido al aire libre, sino como un gesto cargado de sentido. Es una tradición que une la memoria religiosa con la cultura popular y que expresa, de manera simple y visible, valores profundamente humanos y cristianos: la luz, la esperanza, la renovación, la purificación y el encuentro.
El fuego, presente desde tiempos antiguos en numerosas celebraciones comunitarias, fue asumido por la tradición cristiana como un símbolo capaz de reunir y de expresar aquello que muchas veces las palabras no alcanzan a decir. La llama ilumina en medio de la oscuridad, da calor en el invierno, convoca a quienes se acercan y permite compartir un momento de pertenencia común. En clave cristiana, puede ser leído como signo de esperanza, de fe viva y de renovación interior.
La celebración conserva también una dimensión cultural muy valiosa. En distintas ciudades y pueblos de la Argentina, las fogatas de fines de junio —vinculadas a San Juan, San Pedro y San Pablo— forman parte de la memoria comunitaria y de las costumbres transmitidas de generación en generación. En torno al fuego se reúnen niños, jóvenes, adultos y adultos mayores; se comparte la tarde, se conversa, se reza y se mantiene viva una práctica que combina espiritualidad, identidad barrial y cultura popular.
Por eso, la Fogata de San Pedro y San Pablo es mucho más que una actividad puntual. Es una oportunidad para encontrarse como comunidad, recuperar el valor de las tradiciones compartidas y celebrar la fe en un espacio abierto, cercano y participativo. Allí donde arde la fogata, también se renueva un gesto antiguo y profundamente humano: reunirse con otros, compartir la vida y mirar hacia adelante con esperanza.
Desde Catedral se invita especialmente a vecinos, familias, niños, jóvenes, adultos mayores y comunidades parroquiales a acercarse y participar de esta celebración abierta a toda la comunidad.
La cita será este lunes 29 de junio, desde las 16:30 horas, en los terrenos del ferrocarril de Alvear y Avellaneda. Una tarde para compartir, celebrar y renovar la fe al calor de la fogata.
Artículos relacionados
