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La finca Ruka Kurá avanza con pistachos en Casa de Piedra

Redacción 06/10/2026 - 00.14.hs

La finca Ruka Kurá de la Caja Forense de La Pampa ya es una realidad en Casa de Piedra: suma infraestructura, equipamiento y capacitación a la par que avanza el crecimiento de la plantación. El desarrollo del cultivo y la nueva etapa de gestión del acueducto marcan la agenda de la campaña 2026/2027, según destacaron quienes llevan adelante el proyecto.

 

Desde la implantación inicial de más de 42 mil portainjertos a fines de 2024, Ruka Kurá atravesó nuevas etapas de desarrollo: incorporó variedades mediante injertación, amplió sus instalaciones de servicios y comenzó a construir una capacidad propia de producción de plantas.

 

El presidente de Caja Forense, Víctor Bensusán; la gerente de Inversiones y Proyectos, Fiorela Mocca; y el asesor del Directorio, Luis Fernández, abordaron el sentido institucional de la inversión, su planificación y el trabajo que se desarrolla en la finca, cuya dirección técnica agronómica está a cargo de la ingeniera Gisela Rosane.

 

“Los regímenes previsionales se encuentran sometidos a dos fenómenos poblacionales concurrentes que impactan en sus horizontes de equilibrio actuarial: por un lado, la continua disminución de la tasa de natalidad, por el otro, el crecimiento de la expectativa de vida, todo lo cual nos exige realizar inversiones con horizontes de muy largo plazo”, destacó Bensusán.

 

En ese sentido, Ruka Kurá “permite diversificar las inversiones del Fondo Previsional de la Caja. A las inversiones inmobiliarias y financieras incorporamos una actividad productiva, en la economía real, que requiere esa mirada al futuro, seguimiento profesional y continuidad de gestión. Hoy contamos con una finca implantada, infraestructura y un equipo de trabajo afiatado. Eso es un avance importante, aunque todavía estamos en una etapa de formación del cultivo. Nuestro objetivo institucional sigue siendo fortalecer el patrimonio que respalda a los afiliados activos y pasivos”.

 

Casa de Piedra

 

Fernández, por su parte, remarcó que la diversificación de las inversiones de la Caja “podía encontrar en Casa de Piedra una oportunidad para desarrollar una actividad productiva de largo plazo. El proyecto se inscribe en una política provincial que busca ampliar la producción bajo riego y generar nuevas actividades económicas. La inversión pública en infraestructura y el trabajo de los organismos provinciales son parte de las condiciones que hacen posible ese desarrollo. A su vez, cada emprendimiento aporta inversión, trabajo y experiencia productiva, y Ruka Kurá forma parte de ese proceso”.

 

Mocca, en tanto, aseguró la plantación ocupa algo más de cien hectáreas y está organizada en diez cuadros. “Avanzamos en las campañas de injertación, la formación de las plantas, las cortinas rompevientos y las instalaciones necesarias para sostener el trabajo cotidiano. Durante 2024 y 2025 se incorporaron dos tractores, uno de gran porte y otro frutero, y se instalaron los módulos de servicios”.

 

En 2026 sumaron equipamiento para el manejo de malezas y se avanzó con el laboratorio, el invernadero, el sombráculo y una vivienda dentro del predio. También se amplió la capacitación del personal. “La evolución de una finca se ve en las plantas, pero depende de toda esa organización que permite cuidarlas diariamente”, detalló.

 

Cultivo.

 

“Actualmente estamos formando los árboles que constituirán el monte productivo. Se realizaron campañas de injertación en 2025 y 2026, proceso que concluirá en noviembre, y continuamos con el seguimiento de las plantas, las tareas de formación y la preparación de las próximas intervenciones. El 14 de agosto se completó la campaña de poda de los cuadros y las cortinas. Es un trabajo que permite ordenar la estructura de los árboles y preparar la plantación para su nuevo ciclo de crecimiento. La prioridad es acompañar el crecimiento y la formación de las plantas”, dijo Mocca.

 

“Eso comprende -agregó- la conducción de los árboles, el manejo del suelo y las malezas, la nutrición, el seguimiento sanitario y la continuidad de las tareas de injertación donde corresponde. La preparación de la campaña también incluye la revisión de los equipos, las líneas de goteo y la programación del riego según las necesidades de las plantas y las condiciones del suelo. Nos interesa que el desarrollo de la finca se apoye en información de campo y en un equipo capacitado para ejecutar las tareas”.

 

Agua.

 

Respecto al manejo del agua, la finca cuenta con un sistema de riego por goteo organizado por sectores, que permite distribuir el agua y aplicar fertilizantes. Para la nueva campaña se elaboró una programación específica que considera el desarrollo de las plantas, las características del suelo y la capacidad de los equipos. El objetivo es ajustar los volúmenes y la frecuencia a las necesidades del cultivo en cada momento. Esa programación se irá afinando con las observaciones de campo y con los sensores y demás herramientas de monitoreo que estamos evaluando incorporar, indicaron desde la Caja.

 

Fernández, en tanto, añadió que “resulta esencial conocer cuánto se humedece el suelo, a qué profundidad llega el agua y cuánto tiempo permanece disponible. La Dirección Técnica validó una propuesta de diez puntos permanentes de monitoreo, uno por cuadro, y considera especialmente valioso observar el perfil hasta un metro veinte de profundidad. Estamos evaluando las alternativas para medir humedad, temperatura y conductividad eléctrica del suelo e integrar esos registros con la información climática y los riegos realizados. El objetivo es generar conocimiento propio sobre las necesidades del pistacho en Casa de Piedra y, una vez certificado, aportar referencias útiles para otros establecimientos con suelos comparables”.

 

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