La lucha de Vialidad Provincial contra los “guadalones” de la ruta 13
(LOVENTUEL/ REDACCIÓN)
Desde la Dirección de Vialidad Provincial entregaron información que, además, explica algunas características del suelo del territorio pampeano que desde ése ente deben intervenir para realizar los debidos mantenimientos viales. Es el caso de la Ruta Provincial 13, que desde Loventuel hasta el límite con San Luis, se trata de calzada natural, en criollo: “de tierra”.
Desde Loventuel a San Luis.
En una información emanada días atrás desde ése área del Gobierno Provincial, abordaron la realidad que representa, a los fines laborales específicos, un tramo de unos 50 kilómetros entre la ruta provincial Nº 10, hasta el límite con la Provincia de San Luis.
La información oficial indica que “más al norte del tramo pavimentado que cruza el corazón de La Pampa (la ruta provincial 10), la Ruta Provincial 13, que la cruza (y que más al sur, cerca de Carro Quemado, adquiere el nombre de la “Ruta de la Cría”), cambia de piel. Al dejar atrás la comodidad de la cinta asfáltica, la vía se transforma en un corredor de más de 50 kilómetros de calzada natural (es decir calle de tierra). Es el último tramo (hacia el norte), el que corre al este de la localidad de Loventué y se estira, solitario y agreste, hasta tocar el límite interprovincial con San Luis”.
“Aquí no hay bacheo con asfalto en frío ni máquinas fresadoras. En este rincón de la provincia, el mantenimiento vial es un trabajo rústico, constante y profundamente dependiente del humor del clima”, agrega el informe.
Lucha contra los “guadalones”.
Desde la DPV admiten que ésas rutas oesteñas tienen una problemática diferente. “Mantener transitable una ruta de tierra en esta región es una batalla diaria contra la erosión. En épocas de sequía, los vientos barren la capa superior del suelo, soltando la tierra y formando ‘guadalones’ (pozos de polvo fino) que pueden atrapar a los vehículos livianos”.
Pero que “en contraste, cuando las lluvias deciden caer con fuerza, el agua busca su cauce natural, amenazando con cortar el camino y aislar a los pobladores”.
La fuente vial oficial resalta la importancia de sus intervenciones. “Por eso, el sonido de las motoniveladoras de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV) es un alivio para los puesteros. Las tareas en este sector fronterizo consisten principalmente en el reperfilado de la calzada, el alteo en las zonas inundables y la limpieza de los desagües laterales”, explicaron.
También se refirieron a los importantes y arduos movimientos de suelo que ésas tareas demandan. “La maquinaria pesada remueve la tierra, tapa las huellas profundas dejadas por los camiones y vuelve a compactar la superficie para devolverle la transitabilidad. Es un trabajo de ‘cirugía’ sobre el suelo pampeano, intentando ganarle tiempo al próximo temporal o a la próxima ráfaga de viento blanco”, concluyeron desde la DPV.
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