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Viernes 20 de marzo 2026

Memoria para la muerte absurda de un pianista

Por Redacción 20/03/2026 - 13.03.hs

FLAVIO FRANGOLINI

 

Durante la madrugada del 18 de marzo de 1976, el brasileño Tenorio Cerqueira Junior, conocido como Tenorinho, buscaba un kiosco abierto para comprar cigarrillos, cuando fue secuestrado por hombres armados. Pianista virtuoso, había llegado junto a Vinicius de Moraes y Toquinho para ofrecer una serie de conciertos en el Teatro Gran Rex. “Era delgado. Su barba, el pelo largo y anteojos cuadrados le otorgaban un aspecto intelectual. Sus captores le vieron pinta de elemento subversivo”, explicó Stella Calloni, periodista que investigó profundamente su caso.

 

Tenorinho fue torturado durante dos días por militares argentinos y brasileños antes de ser ejecutado por Alfredo Astiz en el subsuelo de la ESMA. Su cuerpo, abandonado en un baldío de Tigre, fue sepultado como NN en el cementerio de Benavídez, pero el misterio en torno a su desaparición se mantuvo hasta 2012, cuando Claudio “El Gordo” Vallejos, un genocida que en 1984 huyó a Brasil para evitar ser juzgado por sus crímenes, confesó haber sido uno de sus secuestradores y reveló su horrible final.

 

En septiembre del año pasado, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) confirmó la identificación de Tenorinho mediante un cotejo de huellas dactilares y notificó a su familia a través de la Comisión Especial de Muertos y Desaparecidos Políticos (CEMDP) de Brasil.

 

Hoy se cumplen 50 años de aquella muerte absurda, que refleja con patética precisión las prácticas del terrorismo de Estado y confirma el funcionamiento del Plan Cóndor, un programa sistemático implementado por las dictaduras sudamericanas y financiado por Estados Unidos en el marco de la Doctrina de Seguridad Nacional.

 

Desaparición forzada.

 

Vinicius era el compositor brasileño más famoso de la época y venía de conseguir un éxito descomunal en Europa. Durante el verano de 1976 programó una gira por Montevideo, Punta del Este y Buenos Aires, adonde llegó acompañado por Toquinho en guitarra, Tenorinho al piano, “Azeitona” en el bajo y “Mutinho” en percusión.

 

Las entradas para sus recitales en el Gran Rex se agotaron en tres días y el concierto del 17 de marzo resultó su última presentación en Argentina. Cuatro años después, a los 66 años, Vinicius moría en Río de Janeiro afectado por un edema pulmonar y profundamente afectado por la desaparición de Tenorinho. En un artículo de Juan Manuel Mannarino, publicado el 20 de noviembre de 2025 por la revista Rolling Stone, sus allegados más íntimos cuentan que ese episodio lo sumergió en un profundo retraimiento y lo mantuvo sumido en la impotencia.

 

Luego de tocar, los músicos regresaron al apart hotel Normandie, en Rodríguez Peña 320. Después de cenar Vinicius se acostó, mientras su pareja de entonces, la poeta argentina Marta Santamaría, permanecía conversando en el hall.con la artista, diseñadora y periodista Renata Irma Schussheim. Tenorinho salió a comprar cigarrillos. Desde la esquina con calle Corrientes divisó un kiosco abierto y hacia allí se dirigió. Nunca llegó: cuatro hombres armados bajaron de un Ford Falcon y lo capturaron. El episodio fue relatado por el propio kiosquero al cineasta español Fernando Trueba, autor junto a Javier Mariscal del documental “Dispararon al pianista” (2023), basado en un meticuloso trabajo de investigación desarrollado a lo largo de veinte años y que incluye más de 150 horas de entrevistas.

 

Búsqueda infructuosa.

 

El timbre del teléfono despertó a Vinicius a las 3:20 del 18 de marzo. Era Toquinho. “Vina, ¿qué pasa?” preguntó Santamaría. “Tenorinho desapareció”, respondió el músico, con voz quebrada.

 

Además de su enorme trayectoria musical, el autor de “Garota de Ipanema” acreditaba una extensa carrera diplomática en el Palacio de Itamaraty, el Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño. Tenía clara la situación política argentina e inició una búsqueda frenética. Esa misma madrugada llamó a todos los hospitales de la ciudad. Luego buscó un abogado y presentó un habeas corpus. También se comunicó con el cónsul brasileño (ex yerno suyo); sostuvo una reunión con el embajador Joao Baptista Pinheiro, y convocó a periodistas y referentes políticos para hacer pública la desaparición. Dedicó todo el día a buscar a su amigo y por la noche se derrumbó, “preso de una tristeza abismal”, recuerda Santamaría.

 

“Ejecutado por Astiz”.

 

Stella Calloni comprobó que hubo intercambios diplomáticos entre Brasil y Argentina. “Los militares brasileños sabían, pero lo ocultaron. Documentos policiales y del DOPS (Dirección de Orden Política y Social) refieren sobre un mensaje enviado desde la ESMA sobre el fallecimiento del pianista”, dice. Ella cree que lo confundieron con otra persona, lo llevaron a la ESMA para torturarlo y finalmente “lo mataron porque, cuando advirtieron que se habían equivocado, ya no podían dejarlo libre. Hubiera sido un escándalo”.

 

Pasaron 37 años sin noticias, hasta que el genocida argentino Claudio “El Gordo” Vallejos, miembro de los grupos de tareas de la ESMA y radicado en Brasil, fue detenido por estafas en 2012. Aceptó, a cambio de dinero, una entrevista con la revista Senhor, en la que describió detalladamente sus acciones como represor. En diciembre de 2013 ratificó esa confesión ante la Comisión de la Verdad creada por Dilma Rousseff.

 

“El Gordo” relató que durante la madrugada del 18 de marzo recibieron orden de trasladar a “un sospechoso con aspecto de subversivo, que llegó a la ESMA con vida y sin ser golpeado”, y reveló que la inteligencia brasileña estaba al tanto. “El capitán Astiz lo ejecutó en el sótano de la construcción vieja de ESMA pero no sé dónde lo enterraron”, concluyó. La justicia argentina reclamó su extradición y lo condenó por crímenes de lesa humanidad. Vallejos murió en el Hospital de Bernardo de Irigoyen de Salta, en junio de 2021.

 

Hoy, sobre la fachada del hotel Normandie, una placa rescata la memoria del pianista: “Francisco Tenorio Cerqueira Junior. Aquí se hospedó este brillante músico brasileño, víctima de la dictadura militar argentina”.

 

 

 

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