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Pádel, pizza y mucho más

Redacción 11/07/2026 - 00.04.hs

El Club de Caza luce su nueva propuesta, “El Bosque”, de la mano de Mariano Romero que se hizo cargo del mercadito sobre la avenida Perón, aportó su exquisita gastronomía y le agregó dos canchas vidriadas para jugar al pádel en medio del paisaje natural del caldén y el verde.

 

La transitadísima Avenida Perón tiene la particularidad, a lo largo de su extenso recorrido entre Santa Rosa y Toay, de ofrecer un panorama de ruido constante de motores, caños de escape y bocinas en contraste con paisajes verdes, médanos, árboles y pájaros. De poblarse de cemento pero también de respetar la flora y la fauna autóctona. Una síntesis adecuada del crecimiento urbano a la par de la búsqueda de tranquilidad. Y en medio de esa postal aparece la posibilidad del bienestar, el deporte, el esparcimiento y de la vida al aire libre. Todo lo que ofrece “El Bosque”, el complejo de pádel, mercadito, carrito gastronómico y mucho espacio al aire libre para disfrutar y relajarse.

 

“Hicimos todo un trabajo de hormiga porque necesitábamos la aprobación del municipio de Toay para poder desarrollar el complejo. Por suerte vinieron, comprobaron que estaba todo en orden y dieron el okey. También viajamos mucho, sobre todo a Córdoba, para ver lugares similares, y nos trajimos la información más completa y el asesoramiento para poder ir avanzando con todo”, resume Mariano Romero (50) sobre el inicio de ‘El Bosque’, el complejo ubicado dentro del Club de Caza, en la avenida Perón al 6200, y cuyo número de contacto para reservar turnos, realizar pedidos o hacer otras consultas es el (2954) 212208.

 

Mariano tiene una nutrida experiencia gastronómica porque estuvo muchos años al frente de La Churraska, un espacio ya tradicional de Santa Rosa que se caracteriza por algunos de sus platos, con la influencia de la cocina mexicana, como los nachos y los tacos. Si bien siempre lo sintió su hábitat, su lugar de pasión y desarrollo con el contexto de una dedicación a ultranza, también tuvo su precio personal.

 

“Siempre soy muy exigente, más que nada por ese intento de que todo salga bien todo el tiempo, que no se escape ningún detalle. Y La Churraska, cuando nos mudamos a la avenida San Martín (su ubicación actual luego de permanecer mucho tiempo en la calle Juan B. Justo) explotó de gente. La cuestión es que en el verano de 2025 tuve tres infartos. Me colocaron stents y acá estoy. Pero claramente fue una señal”, admite Mariano con una sonrisa de alivio y satisfacción, en la charla con LA ARENA en medio de caldenes, canchas de pádel, barras de tragos, parrillas y empanadas humeantes para matizar el vientito invernal toayense.

 

“Nos hicimos cargo del mercadito, cocinamos las pizzas y empanadas con nuestras recetas, tenemos los turnos de pádel y también ofrecemos las clases de este deporte, principalmente para gente de 30 años para arriba”, sintetiza Mariano mientras invita a pasar a la cocina, el espacio donde Cecilia prepara unas suculentas y sabrosas empanadas.

 

“Con Cecilia estamos juntos desde los 17 años. Nos gusta emprender y ahora estamos embarcados en este proyecto. Estamos muy contentos”, celebra Mariano. La pareja reparte su tiempo entre el emprendimiento en Toay y la crianza de sus hijas Lourdes (8) y Milagros (14).

 

El boom.

 

Así como sucedió en los ‘90, el pádel (en aquél momento se lo llamaba paddle) vive desde hace un tiempo un auge muy notorio que se traduce en la cantidad de jugadores y jugadoras, en el surgimiento de nuevas canchas y en la multiplicidad de torneos y competencias. El fenómeno se expande por todo el país y Santa Rosa es un eslabón más de la fiebre por una disciplina que ofrece la posibilidad de jugar a personas que están dentro de un amplio rango de edad.

 

“La diferencia con aquella explosión de los ‘90 es que en ese momento el pádel era una novedad y hoy ya está muy afianzado. Todo el mundo sabe de qué se trata. Y como todo, por supuesto, se desarrolló lo que son las canchas, las paletas, los materiales. Hoy todas las canchas tienen que ser vidriadas, eso da la posibilidad de que mucha más gente pueda ver los partidos. Nosotros las construimos bajo los mejores estándares y a la gente le gusta jugar en este entorno”.

 

Y ese entorno es uno de los grandes atractivos para acercarse a El Bosque, porque allí se destaca el denominado tercer tiempo, cuando los y las jugadoras se encuentran post partido para disfrutar de una bebida fresca, algo para picar, y de una charla distendida.

 

Juego y asado.

 

“Tenemos parrillas a disposición así que podés organizar que, mientras jugás, el asado se va a haciendo y después lo comés abajo de los caldenes. El espacio es una reserva natural así que ese detalle del aire libre rodeado de naturaleza autóctona pampeana está garantizado. Además, tenés una barra o el carrito para sentarte y pedir algo junto a muy buena música”, remarca Mariano sobre las distintas posibilidades que ofrece El Bosque.

 

“El nombre se caía de maduro, apenas vi este espacio dije ‘es un bosque de caldén’, así que salió enseguida el nombre”, dice Mariano mientras ordena mercadería en las góndolas del mercado y recorre las distintas instalaciones que tiene el predio, con la gran pileta del Club de Caza para la temporada veraniega.

 

Cecilia sigue preparando el relleno de las empanadas de carne, de pollo, de roquefort, las de capresse y las clásicas de jamón y queso. También se hornean las pizzas y las canchas están listas para los turnos ocupados de la tarde. La Avenida Perón sigue con su ritmo pero ahí, en El Bosque, hay otro ruido y otro clima: el del juego y el disfrute.

 

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