Patricia Sosa vuelve a Santa Rosa: “Necesito ayudar a hacer la resistencia”
Este viernes llegará a Santa Rosa una de las artistas argentinas más reconocidas del rock y la canción popular. Se trata de Patricia Sosa, quien se presentará junto a su banda este viernes 7 a las 21 horas en el Aula Magna de la UNLPam. Las entradas se adquieren a través de Ancla Teatro.
Este concierto, enmarcado en una gira que llevará a la cantante por ciudades como Trenque Lauquen, Tres Arroyos, Carmen de Patagones, Trelew, Puerto Madryn y Neuquen, entre otras, propondrá un recorrido emocionante por las distintas etapas de su carrera, desde su legendaria etapa en La Torre hasta su consagrado camino como solista.
Antes de su visita, Patricia Sosa charló con LA ARENA y anticipó el encuentro. “Quiero que este espectáculo sea una experiencia más allá de un recital. Me gusta mucho que la gente pueda poner el pie en el freno en un momento que todo es rápido, todo es inmediato. Que podamos vivir emociones, sentimientos diferentes, recuerdos, cosas nuevas, asombros, pero ir pasando por diferentes estados porque me aburre todo lo que está de inmediato; necesito los detalles”, sostuvo la cantante firmemente. “Necesito dejar marca, ayudar a hacer la resistencia, porque todo esto de la velocidad me tiene mal, no me gusta”, agregó.
De gira con su hija.
Patricia estará acompañada por músicos de primer nivel como Gustavo Giuliano en bajo, Pablo Garrocho en batería, Mariano Mere en teclados y coros, Cristian Vidal en guitarras y coros y Marta Mediavilla en coros. Marta es la hija en común que tienen Sosa y el productor Oscar Mediavilla y acompaña a su madre en el escenario, lo que resulta altamente emotivo. “Marta cantó conmigo cuando tenía 16 años y yo me la pasaba dada vuelta mirando si tenía bien puesta la tarima, el micrófono, si tenía la luz, si había algún bicho... y me di cuenta que era mamá antes que artista hasta que un día me dijo, ‘mirá, yo me voy porque tengo otra carrera por delante’. Y pasaron los años y un día hará 2 años, yo tenía que hacer un Luna Park y se me fue la chica de coro y no tenía tiempo para ensayar y le rogué que viniera. Tengo la dicha que se quedó y cambiaron los roles. Ahora ella se fija si tengo bien la tarima, si la iluminación me está dando bien, si tengo el tecito que a mí me gusta. Y me encanta que me cuide, me dejo cuidar”.
Disco y ruta.
Mientras sale de gira por el sur de Buenos Aires y la Patagonia, Patricia está grabando un nuevo disco. “Estoy metida en el estudio desde marzo. La verdad, no es mi lugar preferido. A mí me gusta la ruta, yo soy rutera”, aseguró. “Estás en el mundo que elegiste y te encontrás con tus músicos, con tus técnicos, con toda la gente que hace tantos años que girás y te vas de viaje regresados. Y después llegás a cada lugar, te reciben con tanto cariño. Empieza el armado, ves cómo empieza a sonar... es muy hermosa la gira, más lindo que cualquier cosa”, sostuvo.
A los codazos.
El primer escenario de Patricia Sosa no fue con La Torre, sino que comenzó a los cinco años cantando en el coro del Sagrado Corazón de Jesús. Allí ya se destacada por su elevado tono de voz y su capacidad para llamar la atención. Durante el secundario formó un grupo de folclore y su amiga Alicia le presentó a Oscar Mediavilla, que en ese momento era un músico de rock. “Me enamoré y por hacer cosas con él empecé haciéndole coros a su banda y después le quité el puesto al cantante (risas)”. Fue así que sin pensarlo, entró de lleno en el ambiente musical y nunca más se retiró. “Armamos un grupo donde cantábamos canciones en inglés y amenizábamos matinés de viajes de egresados, sacábamos un poco de plata para vivir y estábamos contentos, pero componíamos y guardábamos hasta que un día dijimos, ‘ey, estas canciones las tenemos que cantar’ y así empezó La Torre”.
Así comenzó también un camino sinuoso en el que ser mujer y la voz principal de una banda de rock, no era compatible, ni fácil. “Era algo rarísimo. Fue muy difícil, pero yo ni siquiera conocía el concepto de machismo. No estaba instalado. Subirme a un escenario multitudinario, como fue Obras, subir y que un tipo me agarre de los brazos y me diga, ‘nena, las minitas de los músicos abajo’, y me tiraron al público. Y entonces, claro, yo decía, ‘¿qué pasa acá?’, hasta que Oscar me vio y me subió. De ese festival salimos revelación y a partir de ahí empezaron a abrirse puertas, pero yo llegaba a festivales y no tenía dónde cambiarme, no me tenían en cuenta por ser mujer. Tuve que reventar más de un tobillo para hacerme valer y tuve que adoptar una personalidad que no es la mía. Y eso me hizo sufrir porque me convertí en la mina difícil para trabajar. Y no es que era difícil, me estaba abriendo camino”, explicó la artista. “Un día fui mamá y me di cuenta que podía enfrentar a ese mundo y a otros mundos más, a cualquiera que se me pusiera enfrente. Y ahí fue cuando decidí largarme como solista”.
A partir de allí, en la década del 90, Patricia inició su carrera como solista en la cual lleva grabados una decena de discos. “Me convertí en una artista popular, pero no me considero una baladista, me considero una cantante de rock que canta lo que se le da la gana. Así de simple”, finalizó.
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