Salas fustigó el silencio de la Unión Cívica Radical
No conocimos a lo largo de 2026 ni una sola declaración pública de la Unión Cívica Radical de La Pampa en relación a los temas políticos de trascendencia para la nación, con obvia repercusión en La Pampa, en sus derechos y en el de los pampeanos.
No la hubo a principios de año con la sanción en el Senado de la LEY DE modernización laboral que, por el contrario, precarizó las relaciones laborales, restringiendo derechos a los trabajadores y retrocediendo en conquistas históricas garantizadas por la Constitución Nacional, en el Artículo 14 bis y en los tratados internacionales.
Tampoco mereció su expresión pública -a principios de abril- cuando se sancionó la reforma a la Ley de Glaciares, una clara regresión de los derechos constitucionales de protección ambiental y atentatoria contra la preservación de los recursos hídricos de La Pampa.
No escuchamos ningún reparo a la modificación de la LEY DE ZONAS FRIAS -ni a mediados de mayo con la aprobación en Diputados ni en septiembre cuando la sancionó el Senado- que pese a no excluir a La Pampa significará un sensible incremento en la factura de gas de las familias pampeanas.
No hubo a lo largo de varios meses, ninguna declaración en relación a la reforma de la Ley de Tierras Rurales; ni cuando se pretendió su modificación a través del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, ni ante la triste intervención de la Corte Suprema y mucho menos en relación al frustrado rechazo del DNU 70/2023 y su Artículo 158. No merecieron sus objeciones la pretensión de eliminar limitaciones razonables a extranjerización de la propiedad de tierras rurales, ni que se comprometan la soberanía nacional, el control sobre las fronteras y los recursos estratégicos del país, pese a las declaraciones expresas del Comité Nacional de la UCR.
No hubo una declaración categórica que repudie el Decreto N° 982/2026 del Poder Ejecutivo Nacional, por el que arbitraria e ilegalmente se priva a La Pampa de sus derechos a las regalías por la producción de energía en la represa “Los Nihuiles”; sólo una manifestación ambigua que pretendió repartir culpas al Gobierno Provincial, en lugar de aunar esfuerzos en un reclamo que debe ser política de Estado para los pampeanos.
Finalmente, no hubo expresiones en defensa de la educación pública, ni repudio por el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, ni convocatoria alguna a participar de la 5ta. Marcha Federal del 15 de octubre, como no lo hubo para la anterior del 12 de mayo. Los radicales de La Pampa debimos encolumnarnos orgullosamente detrás de la Franja Morada.
Hoy finalmente conocemos una declaración pública de la UCR de La Pampa suscripta en conjunto con otras fuerzas políticas opositoras en la jurisdicción provincial, que “por el futuro de los pampeanos” promete reuniones periódicas y trabajo en conjunto en defensa del trabajo, la vida, la libertad, la propiedad y para fomentar la inversión privada, la creación de riqueza, la seguridad jurídica y la igualdad ante la ley, que se entienden como el marco indispensable para el desarrollo de las personas y las comunidades, al igual que el ahorro, la inversión, la producción y el comercio.
De la solidaridad social, la protección de los vulnerables, la defensa de la educación y la salud públicas para los pampeanos, así como de la defensa de los legítimos derechos y recursos de La Pampa, no dice nada.
Tal vez, el silencio manso sobre estos temas que son parte esencial de los principios y la historia de la UCR, sea la resignación que está dispuesta a soportar cierta parte del radicalismo pampeano, para concretar la arquitectura de su especulación electoral para el 2027.
Pedro Salas
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