¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Miércoles 07 de enero 2026

Un refugio para motoviajeros

Redacción 06/01/2026 - 00.10.hs

“Nuestro código es no dejar a un hermano en ruta”, se presentó Marta o “Martita” -como le dicen sus amigos y amigas-. Ella es quien abre las puertas de su casa para que los motoviajeros descansen y sigan camino al día siguiente. “Refugio Pampeano” se llama el lugar ubicado en el barrio Las Artes, al norte de Santa Rosa, y fue el espacio seleccionado por las mujeres motociclistas que están recorriendo el país bajo el evento “Women Riders World Relay” (WRWR), el movimiento mundial que nació en 2019 para demostrar que las moteras sí existen y que fue reflejado en la edición del lunes de este diario.

 

El grupo llegó al refugio el domingo a la noche y continuó ayer su viaje hacia Buenos Aires. Y en esa nota se conoció el espacio que creó Marta hace ocho años y que ya forma parte del mapa argentino de lugares que reciben a viajeros de todas las provincias y de otros países. Si algún motero, motera o ciclista sale de viaje, observa el mapa compartido en distintas redes sociales y organiza el recorrido en base a los refugios para descansar.

 

Mientras Marta esperaba a las mujeres aventureras, dos jóvenes en moto se acercaron al lugar y hablaron con ella: “Hola. Nos dijeron que acá hay un refugio, ¿nos podemos quedar esta noche?”. Con una sonrisa, ella indicó el camino a los bonaerenses para que dejaran el vehículo y se instalaran.

 

El lugar fue levantado por Marta. Hizo garajes con el tamaño justo para los vehículos. “Los hice con botellas que contienen agua y tierra y cemento”, dijo orgullosa la mujer y mostró las paredes escritas con mensajes de otros viajeros. También hay pinturas que representan el paisaje pampeano, con mosaicos dibujó el mapa de La Pampa y resaltó el departamento Capital y con piedras escribió “Refugio Pampeano”. Hay un comedor con mesas, sillas, heladera y una cocina, y en el espacio verde de la vivienda es donde se puede acampar.

 

En diálogo con LA ARENA, Marta contó que con su hijo son moteros y de allí surgió la idea del Refugio. “Tenemos amigos en la ruta y siempre les decíamos que cuando pasen por La Pampa vayan a casa. Así nació. En el lugar ofrecemos charlas, el patio para acampar, un comedor donde se pueden cocinar”, contó y resaltó que Santa Rosa se encuentra en un “punto estratégico” porque “estamos a 600 kilómetros de cualquier ciudad, como Buenos Aires, Córdoba. Y nosotros siempre hacemos 600 kilómetros y paramos a descansar”.

 

Obviamente que existen reglas en el lugar. “Es mi casa”, insistió la mujer y aseguró que es “bastante estricta” porque “a las 10 cierro el portón y no entra ni sale nadie más. Es por respeto, para que mis amigos descansen bien y al otro día salgan temprano bien descansados”. En el interior del comedor, Marta luce orgullosa los stickers y banderas de los viajeros internacionales. “Personas de 13 países pasaron por casa”, contó.

 

Y es que en el mundo motero hay mucha hermandad. “El código nuestro es no dejar a un hermano en ruta. Si vas en la ruta y ves a un motero con el casco en el piso es porque necesita ayuda. Puede ser nafta, algún repuesto y por eso cuando viajo llevo una bujía, un eslabón de cadena, un cable de acelerador, cosas que sirven para ayudar”, enumeró.

 

Mensajes en la pared.

 

Los distintos rincones del espacio que armó Marta en su casa del barrio Las Artes presentan atractivos, ya sea porque los armó ella con sus manos o porque tienen mensajes de quienes pasaron por allí para descansar y seguir. Además, con mosaicos dibujó el mapa de La Pampa y resaltó el departamento Capital.

 

'
'