Buscan proteger un ave de la que quedan menos de 1.000 ejemplares
La estepa patagónica tiene una superficie superior a las 54.200.000 hectáreas y se extiende desde la Cordillera de los Andes hasta el océano Atlántico y, en el sentido de los meridianos, corren desde los campos volcánicos de la Payunia, al sureste de Mendoza, hasta los pastizales del norte de la provincia de Tierra del Fuego.
La vegetación que caracteriza a esta región son los arbustos achaparrados y los pastos ralos, que son las especies que pueden resistir los suelos pobres, la escasez de lluvias, las bajas temperaturas, las heladas que se mantienen constante durante todo el año y los vientos con velocidades superiores a 100 km/h.
En la estepa patagónica habita una fauna que también puede encontrarse en la Puna y los Altos Andes, pero posee algunas formas de vida que son exclusivas de esa zona. Un ejemplo de ello es el Chorlito Ceniciento.
Se trata de unas de las aves playeras migratorias más amenazadas de la Tierra, según informó el portal de Ambiente Radio. Este pájaro acostumbra reproducirse en el margen de las lagunas de la estepa patagónica.
El chorlito ceniciento es parecido a una paloma, mide aproximadamente 18 cm., pesa entre 80 y 90 gr., y es muy difícil de observar porque suele mimetizarse en los lugares donde vive.
La Asociación Ambiente Sur buscó llevar a cabo acciones que permitan salvar a esta especie de la que quedan menos de 1.000 ejemplares. Para ello, intentó resolver las diferencias que separan a ambientalistas y productores.
El Proyecto Pluvianellus fue creado por la ONG mencionada y su objetivo fue lograr la firma de acuerdos de conservación para que productores, ganaderos, empresas, organismos públicos y organizaciones ambientales se comprometan de manera voluntaria. El propósito principal apunta a armonizar las actividades productivas para la conservación de la biodiversidad en la estepa patagónica austral.
El director ejecutivo de Ambiente Sur expresó, Germán Montero, según publicó el medio citado, que el chorlito es un animal muy frágil que suele hacer nidos en “campos privados con actividad productiva, por eso se pensó una forma de proteger la especie al realizar una mínima intervención en el campo para que puedan convivir junto al ganado”.
Los convenios firmados entre los diferentes actores se adaptan a las diversas realidades y las acciones que conllevan se ejecutan en dos fases. La primera consiste en hacer un diagnóstico y planificación, en tanto que la segunda es la implementación, que incluye protección de nidos, manejo y monitoreo, entre otras tareas.
Una de las primeras acciones que tendrá este proyecto será recorrer los campos y compartir las iniciativas ambientales con los productores, con el fin de firmar acuerdos para hacer una propuesta de inventario de aves en cada campo y a partir de allí tomar decisiones: la instalación de protectores de nido del chorlito es una de ellas.
Con anterioridad a estos acuerdos, en la COP15 de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres, realizada en Campo Grande (Brasil), se aprobó la “Acción Concertada”, una propuesta de Argentina y Chile que establece esfuerzos en conjunto para conservar y recuperar al chorlito ceniciento o Chorlo de Magallanes (Pluvianellus socialis).
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