Ganó $143 millones en el Quini 6, no pasó a retirarlos y los perdió
La suerte a veces toca a la puerta de personas que no están atentas o no quieren atender. Eso fue lo que ocurrió con un apostador de Neuquén que se ganó una fortuna en el Quini 6, pero no pasó a retirar el premio en el plazo previsto y lo perdió.
El tradicional juego de azar cumplió 38 años de existencia y el sorteo del domingo 9 de agosto fue muy promocionado porque coincidía con los festejos. Por tal razón, el pozo extraordinario repartía el equivalente a 3 millones dólares (libre de impuestos), contando todas sus variantes.
La novedad era que el premio debía entregarse sí o sí porque se jugaba bajo la modalidad Siempre Sale. Esto significa que, si ningún apostador logra acertar los seis números, el pozo se lo llevaba quien obtuviera la mayor cantidad de aciertos, sean 5, 4, 3 o menos números.
En ese reparto, hubo 44 personas que tuvieron 5 aciertos en sus boletas. Entre ellos hubo un hombre que hizo su apuesta en una agencia de la ciudad de Neuquén y hasta la propietaria del comercio, Alejandra Salgado, expresó toda su felicidad por haber vendido una de las jugadas ganadoras.
Según publicó el diario La Mañana de Neuquén, la mujer indicó que tenía la agencia hace 23 años y nunca había vendido un premio tan millonario. El afortunado había elegido los números 40, 30, 09, 18, 01 y 16.
Los días fueron pasando, la noticia fue perdiendo relevancia en la comunidad que, en un primer momento se había sorprendido por los $ 143 millones que había ganado el misterioso apostador, y los únicos que se quedaron pendientes fueron la dueña de la agencia y las autoridades del organismo que regula los juegos de azar.
El hombre no pasaba a retirar su premio y el pasado lunes 24 de agosto se le acabó el tiempo. Los millones dejaron de ser suyos y pasaron a acumularse para los próximos juegos.
Alejandra le preguntaba a cada cliente si había revisado bien su jugada o si no sabía si se trataba de algún amigo. Todos habían mirado bien su boleta y ninguno había acertado. El ganador seguía siendo desconocido. La hipótesis que reinaba en el ambiente era que podía tratarse de una persona que estaba de paso, fue a hacer las compras al shopping donde se ubica la agencia, hizo su apuesta y después se olvidó.
Lo mejor es que ahora se olvide para siempre de esa jugada y no se le ocurra revisar los resultados del sorteo.
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