La única alumna de una escuela rural pudo conocer un vivero de hidroponía
Hay días en que Andrea llega a caballo hasta su escuela y otros días en que va en motocicleta. Todo depende del clima, el estado de los caminos. Pero siempre son 15 kilómetros los que tiene que hacer para poder ir a educarse.
Ella estudia en la escuela Pío Zárate, una de los 35 centros educativos de nivel primario con un solo estudiante que existen en la provincia de Córdoba. La institución donde asiste esta niña de 10 años de edad se ubica en el paraje Buena Vista, departamento de Pocho, unos 120 kilómetros al noroeste de la capital provincial.
Andrea cursa quinto grado y es la única estudiante de su escuela, pero no está sola ya que todos los días se encuentra con su maestra, Fanny Correa, quien también es la directora del establecimiento. Fanny va en automóvil, aunque está un poco más lejos porque vive en Salsacate, a 40 kilómetros.
Un artículo publicado por el Ministerio de Educación del gobierno de Córdoba hace pocas semanas destacó la cotidianeidad que se vive en Pío Zárate. El texto oficial también mostró que Andrea y Fanny desarrollan un innovador sistema de cultivo de plantas que hace frente a una problemática de su zona.
Hacer una huerta en tierra allí es muy complicado porque hay vizcachas, caballos y vacas que se encargan de destruir cualquier cultivo que quiera nacer desde el suelo. “Lejos de ver esto como un problema, decidimos escuchar al territorio y adaptarnos a él”, afirmó la docente responsable.
A partir de un aporte económico del Poder Ejecutivo cordobés, alumna y maestra empezaron a desarrollar un proyecto de hidroponía que bautizaron con el nombre de “Hydro Vista, semillas de futuro”.
La hidroponía es un método de cultivo en el que las plantas crecen sin suelo, ya que sus raíces reciben directamente una solución nutritiva disuelta en agua, utilizando sustratos inertes como arena o grava como soporte.
Sueño cumplido
La historia de Andrea, su escuela y el proyecto que desarrolla junto a su maestra lograron repercusión en la comunidad que se vio conmovida por la realidad en esa zona rural.
Sin embargo, esa difusión consiguió que la niña pueda conocer el invernadero de hidroponía que les sirvió como impulso para llevar adelante su propio proyecto escolar.
Según informó el diario La Voz del Interior, el hecho sucedió este martes cuando Andrea viajó hasta la ciudad de Córdoba y conoció el vivero “Midory”. Allí, pudo apreciar con sus propios ojos el sistema de cultivo que ella también utiliza en su escuela.
“Este era mi sueño”, respondió segura cuando le preguntaron qué significaba para ella estar en ese lugar. Fue recibida por autoridades provinciales y el dueño del vivero, Sergio Guillaumet, pero la menor estaba acompañada por una hermana y su maestra. Durante el recorrido, la pequeña comenzó a reconocer muchos de los elementos que también usa en su proyecto.
Andrea pudo ver de cerca todas las etapas del cultivo. Desde los plugs, bandejas especiales para la germinación de semillas, hasta los piletones donde los cultivos completan su crecimiento. El sector que más captó la atención de la pequeña estudiante fue la “maternidad” del invernadero, que es donde están los plugs recién germinados y se pueden ver como asoman los primeros brotes verdes, según indicó la crónica de La Voz del Interior.
"Por más pequeña que sea la escuela, que sigan creciendo porque los sueños son grandes", expresó Andrea sobre el final, luego de recibir una planta de lechuga y distintos materiales para que vuelva con ellos a su escuela y pueda seguir aprendiendo.
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