Tiene ELA y a los 59 años cumplió su sueño de ser abogada
Los sueños que se tienen en la infancia pueden llegar a cumplirse en la juventud o quedar postergados y alcanzarlos en una edad más madura. Tal vez no importa el tiempo transcurrido, sino el camino recorrido.
La pandemia fue una época muy difícil para muchas personas porque los perjudicó económicamente o porque les costó mucho el encierro obligado, pero a Maru Rodríguez le dio la oportunidad de continuar persiguiendo su sueño postergado.
Fue en el 2020 que esta mujer se inscribió por tercera vez en la Universidad del Sur (UNS), ubicada en Bahía Blanca, para seguir con la carrera de Abogacía. Desde que iba a quinto grado de la primaria, con 10 años de edad, a Maru le molestaban mucho las injusticias y por eso quería ser especialista en leyes.
Convive con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad que le fue diagnosticada hace 30 años, cuando era joven y tenía hijos pequeños. Le cuesta respirar, expresarse y para desplazarse utiliza un andador o una silla de ruedas, según se informó en una nota de Enfoque U, plataforma de la UNS.
Esas dificultades en su salud le hicieron muy cuesta arriba poder cursar y terminar la carrera universitaria en tiempo y forma. Sin embargo, Maru nunca se dio por vencida, cada tanto volvía a intentarlo hasta que el pasado 19 de agosto rindió su último final.
Salió del aula en el campus de Palihue y la estaban esperando su familia y amistades. Estaba vestida de rojo, se puso una coronita en su cabeza y luego soltó un globo al cielo con la frase “Papi, lo logré”.
“Fue hermoso salir del examen y recibir tanto cariño. Soy una bendecida porque todo lo que deseo en el momento que debe ser, lo consigo. Y cuando pregunten porque la educación tiene que ser pública, respondan sin dudar ‘porque crea oportunidades´”, manifestó la flamante abogada ante el portal Enfoque U.
Franco, uno de sus hijos, hizo una publicación en redes sociales para difundir el logro de su madre. “Mi mamá es abogada. Estoy orgulloso de vos, sos la persona más fuerte que conozco. Te recibiste a pesar de todas las adversidades que se te presentaron y lo lograste. Que lo disfrutes. Te amo. Franco”, escribió el joven que además contó que Maru, desde la pandemia, se quedaba estudiando hasta las 4hs. de la mañana.
La pandemia le abrió las puertas de la virtualidad a Rodríguez y luego pudo continuar cursando mediante un programa especial que le permití no asistir a ciertas clases presenciales, siempre justificada por las certificaciones médicas correspondientes. También recibió el respaldo de tutores, del personal de la Biblioteca del Departamento de Derecho y de “docentes empáticos”.
Maru también lleva adelante un programa de actualidad en la radio de su universidad y colabora con el programa de Educación en Contexto de Encierro (ECE) del Departamento de Derecho, desde el cual se brinda educación de nivel universitario a internos de cárceles bonaerenses.
Además de esas actividades, se hace tiempo para integrar el Observatorio de los Derechos de las personas con discapacidad, del Concejo Deliberante bahiense, y el Consejo Municipal de Políticas de Accesibilidad.
“Ser abogada era mi sueño desde 5º grado, estallaba ante las injusticias. Empecé la carrera varias veces, por eso sé lo que es intentar y no poder cumplir. Siento que no dejé que la enfermedad impidiera cumplir mi sueño. Todo es positivo de estudiar en la UNS. El plantel docente adaptó mi evaluación, en muchas materias pedí ser oyente por zoom, me brindaron fluida comunicación. Mi tutora Mercedes Pipo es un eslabón fundamental, más allá de lo académico”, expresó la abogada que nació en Tres Arroyos hace 59 años, pero vive en Bahía Blanca desde muy pequeña.
Maru tiene tres hijas, una nieta y planea dedicarse al Derecho Administrativo. “A los que están dudando de seguir estudiando, les digo que hay que ponerse un objetivo, con constancia y voluntad se llega”, sostuvo, con su palabra y con su cuerpo.
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