Turismo aventura y los secretos mejor guardados de un hotel de la Cordillera
En un entorno natural único de la provincia de Mendoza, justo al pie de la Cordillera de los Andes, se encuentra el Hotel Villavicencio. Se trata de una construcción que durante muchas décadas fue uno de los símbolos del turismo de lujo en nuestro país. En la actualidad, vuelve a atraer a los turistas con una batería de nuevas propuestas de naturaleza, paisajes, cultural y, por supuesto, repleto de aventuras.
Este hotel al borde de la Cordillera, se encuentra rodeado de quebradas, bosques nativos y senderos de montaña. Este destino cuenta con un edificio que mantiene su impronta original y es uno de los más grandes íconos patrimoniales que se encuentran en el oeste de la Argentina. Si bien en la actualidad no opera como un hotel tradicional, todas las instalaciones se pueden recorrer con visitas guiadas en el interior de la reserva.
Según indicaron desde la Agencia Noticias Argentinas, el hotel no solo tiene un gran valor histórico y arquitectónico, sino que en la actualidad el predio sumó actividades al aire libre y se convirtió en un incentivo para la experiencia familiar completa: con excursiones, turismo de naturaleza, turismo histórico y de aventura, todo en un mismo lugar.
La aventura de los jardines del hotel
El predio alberga un parque de aventura Villavicencio Park que cuenta con circuitos aéreos que se destacan entre los árboles, el canopy y los espectaculares recorridos de montaña.
Los principales atractivos:
Un circuito de arborismo que cuenta con más de 15 desafíos entre las altas copas de los árboles.
La famosa tirolesas de tres tramos que tiene 700 metros de recorrido.
Zipline Extreme de 1.500 metros, se la considera una de las más largas de Sudamérica.
En el predio también hay un Mini Park para chicos a partir de los 3 años.
Es recomendable el recorrido en los vehículos 4x4 a través de los caracoles del antiguo camino a Chile.
Después de que pasaran más de cuatro décadas sin que se desarrollara actividad hotelera tradicional, se restauró el edificio y se puso en valor para usarse como espacio cultural en una de las áreas protegidas de Mendoza.
En la actualidad los visitantes pueden recorrer los históricos salones, la antigua capilla y realizar circuitos interpretativos.
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