Un asteroide fue denominado con el nombre de una astrónoma bahiense
Para las personas que juegan al fútbol sus sueños suelen ser ganar un Mundial y jugar en la Selección de su país. Capaz que para quienes se dedican a la astronomía su sueño sea que algún objeto del vasto universo sea bautizado con su nombre.
Pues eso le sucedió a Irina San Sebastián, quien hace pocas semanas se enteró que el asteroide 2000 RG62 pasó a llamarse “San Sebastián” en reconocimiento a ella. Este asteroide fue descubierto en el año 2000 por el programa LINEAR.
“Sentí muchísima emoción. Cuando me enteré estaba sola en mi casa e indefectiblemente me largué a llorar de la alegría. Nunca imaginé que esto me fuera a pasar, ni había soñado con este momento”, expresó la joven, según publicó el diario Página 12.
En una entrevista con el programa Nunca es Tarde, de radio La Brújula 24, Irina explicó que para alcanzar el logro no se puede aplicar o pedir una misma que le pongan su nombre a un asteroide, planeta o lo que fuera. Debe surgir de una propuesta hecha por otro científico.
En su caso fue Gonzalo Tancredi, un investigador uruguayo que la conoce hace muchos años, quien propuso su nombre para bautizar al 2000 RG62. Una comisión de nomenclatura de la Unión Astronómica Internacional (IAU) hizo una evaluación de la propuesta y luego oficializó la designación.
“Tiene un valor especial para mí que la persona que propuso mi nombre por mi trayectoria científica sea un colega sudamericano que me conoce desde mis primeros pasos en la investigación científica”, dijo la homenajeada.
San Sebastián es oriunda de la ciudad de Bahía Blanca y se fue en el 2007 a La Plata a estudiar. En el 2015 se graduó como Licenciada en Astronomía y, cinco años más tarde, en el 2015, obtuvo su Doctorado. Trabajó como becaria doctoral y posdoctoral del Conicet y en el Instituto de Astrofísica de La Plata.
Irina relató en La Brújula 24 que deseaba ser astrónoma “desde chiquita” y cree que esa influencia le llegó por su abuelo materno “que era muy fanático de la astronomía, veía Cosmos (una serie televisiva)”. Asimismo, la mujer afirmó que “la película Contacto para mí fue un antes y un después”.
Emigrar
Irina hoy vive en Milán (Italia) y trabaja en el Politecnico di Milano, donde integra un grupo llamado TRACES dentro del DART lab.
“Me dedico a las Ciencias Planetarias. Antes trabajaba en formación planetaria y cómo los eventos colisionales afectan este proceso. Hoy estudio los asteroides tipo ‘rubble-pile’, que son objetos formados por un conjunto de fragmentos de roca unidos principalmente por su propia gravedad”, detalló, según publicó Página 12.
Su labor es importante porque se encarga de pensar estrategias para prevenir o mitigar el impacto de asteroides contra la superficie del planeta Tierra. Por eso, un mayor conocimiento de los “rubble-pile” ayuda a una tener una evaluación más precisa sobre su respuesta ante posibles técnicas de desviación.
Compromiso social y memoria
José Luis Sérsic es otro argentino graduado en la Universidad Nacional de La Plata que también consiguió, a partir de cientos de publicaciones en revistas nacionales e internacionales y en su trabajo en la astronomía extragaláctica, que su apellido sea usado para nombrar a un asteroide.
Virpi Sinikka Niemelä no es argentina, es finlandesa, pero vivió muchos años en nuestro país y se destacó por su estudio de las estrellas masivas. Su apellido dio nombre al asteroide previamente conocido como Namiela.
No obstante, San Sebastián se interesó por primera vez en los nombramientos de asteroides con el caso de Ana Teresa Diego, “una estudiante de astronomía de mi misma facultad que fue desaparecida por la última dictadura cívico-militar-eclesiástica en Argentina”, recordó.
La IAU, en el 2011, nombró como Anadiego a un asteroide que orbitaba el sol y fue la primera vez que el organismo bautizaba a un cuerpo del Sistema Solar en honor a una persona desaparecida.
“Desde que entré en la facultad y conocí su historia siempre la tuve presente en mi transitar académico y político en la universidad. Ella venía de Bahía Blanca, como yo, a estudiar astronomía, era una militante con fuerte compromiso social y la secuestraron a la salida del Observatorio”, relató Irina.
“Siempre se me vienen las preguntas de qué hubiera sido de ella si esto no hubiera sucedido, si la hubiese tenido de profe o a qué rama de la astronomía se hubiese dedicado. Nos han arrebatado estas respuestas, pero no la memoria”, afirmó la joven bahiense en Página 12.
La vuelta
Irina siempre piensa en volver a la Argentina para hacer ciencia, su vínculo con la universidad pública es fuerte. “Es inevitable no relacionar la UNLP, y en general la educación pública, con este reconocimiento. La facultad me dio mucho más que el transitar académico: me enseñó a construir colectivamente, a cuestionarme, a luchar por mejorar nuestro entorno”, sostuvo.
“Me gustaría volver a hacer ciencia en mi país en un futuro nuevamente. Es un momento muy complejo para la ciencia argentina por la falta de presupuesto, los recortes, la migración de trabajadores de la ciencia (como es mi caso porque era esto o dejar la ciencia) o directamente el abandono de la investigación por cuestiones económicas. Argentina hace ciencia de calidad y es fundamental que la defendamos”, cerró San Sebastián.
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