Un destino donde la historia ancestral es mucho más que turismo
En el centro oeste de la provincia de Neuquén existe una localidad atravesada por bosques milenarios, lagos de agua transparentes y río que invitan a la pesca deportiva. Se la conoce como la cuna de la “Ruta del Pehuén”.
Pehuén es un árbol originario de la cordillera neuquina y es considerado sagrado. Según un artículo del sitio web Inter Patagonia, su fruto es el piñón, que dio de comer al pueblo pehuenche y al mapuche.
Uno de los centros de esa ruta es Aluminé, que en lengua mapuche se traduce como “pozo reluciente”, según la fuente citada. Es por eso que quien visite este rincón del cordón andino va interiorizarse sobre un pasado ancestral que sigue más vivo que nunca.
Es un destino turístico inigualable por su hermosura natural, por las diferentes experiencias que ofrece, por su riqueza cultural, por la posibilidad de hacer deportes y actividades, según promociona la municipalidad local en su web oficial.
Rafting y kayak están garantizados en el río Aluminé, que en su parte superior presenta un desnivel constante de 150 metros durante 12 kilómetros de recorrido. También sus remolinos, saltos y rápidos atraen a los fanáticos de lo extremo. Asimismo, ambas actividades se pueden hacer de forma más tranquila en aguas calmas o en el Circuito Abra Ancha.
Los múltiples valles, quebradas, bardas, cerros y caminos de montaña generan un entorno sin igual para la práctica de mountain bike. Se pueden recorrer zonas urbanas o terrenos más inhóspitos.
Otra forma de conocer Aluminé es mediante cabalgatas que dejan conocer la historia local. Por ejemplo, se puede seguir el camino que hacían los antiguos pobladores cuando iban a buscar insumos a ciudades cercanas o hacia Chile
Una de las opciones más transversales es los circuitos: Circuito Quillén, Circuito Ruca Choroy y Circuito Pehuenia. Cada uno tiene sus propios atractivos y características, que pueden resumirse en lagos y ríos que permiten la pesca deportiva, en diferentes caminos para hacer trekking. Los tres ofrecen la posibilidad de avistar aves y maravillarse con los árboles que dan vida al paisaje. También se pueden apreciar la convivencia entre comunidades ancestrales, emprendimientos turísticos y estancias privadas dedicadas a distintas producciones.
Los visitantes pueden acercarse a experimentar diversas experiencias, relacionadas al turismo rural. En la estancia Equa se puede vivir de primera mano el vínculo entre humanos y caballos, además de participar de la cotidianeidad de la chacra y el entorno natural del lugar.
En la Estancia Vilcunco se crían truchas y permite variadas actividades, como la pesca recreativa en su laguna artificial, una visita guiada por los diferentes estadios de crecimiento de las truchas. Los amantes de los animales pueden entrar en contacto con ovejas, aves, patos, gansos, faisanes, pavos reales.
A pocos minutos del centro de Aluminé se encuentra el cerro Quilque Lil, y en torno a él se creó la Reserva Natural Urbana del mismo nombre. Allí se protege la enorme riqueza cultural y natural que alberga la meseta delimitada por los ríos Ruca Choroi y Aluminé. Hay cientos de especies de plantas, decenas de especies de mariposas, de aves, reptiles y mamíferos. También se pueden conocer las cuatro construcciones prehispánicas circulares de piedra.
Otro atractivo que asombra es la Cuesta del Rahue que, cuando el clima quiere, da lugar a observar desde la altura de sus curvas los volcanes Lanín, Villarrica y Quetrupillán. Esta cuesta ofrece vistas panorámicas de ensueño en sus 4 kilómetros de trayecto.
El Museo Municipal y Centro de Interpretación “El Charrúa” está montado en el casco de una antigua estancia, que fue construido con la técnica quincha (a base de barro). El museo tiene como misión reunir, conservar, investigar y dar a conocer objetos que forman parte del legado cultural de la cuenca del Río Aluminé, así como también fomentar actividades de carácter educativo, científico y cultural.
Las comunidades mapuches concentran la historia y la cultura. Sus integrantes reciben con beneplácito a los visitantes que desean conocer sus tradiciones y costumbres. Muestran con orgullo su destreza para las artesanías y la elaboración de productos.
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