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Jueves 11 de junio 2026

Un molino centenario que espera el agua para volver a despertarse

Por Redacción 11/06/2026 - 20.54.hs

Un rincón histórico de la cordillera neuquina resguarda los secretos de la molienda tradicional. Las estructuras originales y el ingenio de principios del siglo XX permanecen intactos. El desafío actual radica en devolverle el cauce que encendía sus engranajes artesanales.

 

En el paisaje de El Cholar, donde el viento del norte neuquino acaricia las paredes de adobe y barro, descansa una reliquia que parece haber detenido el tiempo. El Molino San Francisco, fundado oficialmente en 1908 por José Gregorio Giménez, permanece en pie como si no estuviera dispuesto a dejar de hacer su trabajo.

 

Este gigante, construido con materiales autóctonos como techos de carrizo y aberturas de lenga y ñire, fue en sus años dorados el corazón abastecedor de una comunidad aislada que transformaba el trigo, el maíz y el café gracias a la fuerza hidráulica.

 

De acuerdo con una publicación del portal Más Neuquén, el establecimiento cumplía una función vital en una época donde no había transportes hacia Zapala o Chile. "Antes la harina no se compraba. En el molino San francisco se trabajaba día y noche moliendo trigo para sacar harina", detalla un fragmento de la nota del medio citado.

 

El sistema, impulsado por el arroyo El Cholar, hacía girar unas paletas de madera que movían una enorme piedra redonda trabajada de forma artesanal. Campesinos y arrieros llegaban en mulas tras cruzar el paso El Pichachén, dejando sus granos para regresar días después por la harina en rama, el ñaco o la chichoca. Su valor es tal que la Subsecretaría de Cultura provincial lo declaró Lugar de Interés Histórico Arquitectónico y Cultural en 2008.

 

En la actualidad, las intenciones de las autoridades locales buscan transformar esta joya en un punto de referencia para los viajeros. Sin embargo, el camino para revivir la vieja maquinaria enfrenta un complejo obstáculo natural y social.

 

Susana Muñoz, informante municipal turística de El Cholar, explicó en una entrevista con Radio LU5 que durante la primavera y el verano el recurso hídrico escasea debido a la demanda de la población y de las chacras de la zona. "El agua se usa mucho en la localidad, entonces no llega hasta el lugar del molino y no puede funcionar", detalló la funcionaria.

 

A pesar de que el predio —ubicado a cinco kilómetros del casco urbano— mantiene su equipamiento original en óptimas condiciones, la reactivación total sigue condicionada al caudal del arroyo.

 

Aun así, el anhelo de la comunidad permanece intacto de cara al futuro. "Sería muy lindo que se volvieran a esos tiempos", afirmó la informante turística en Radio LU5, expresando su deseo de que el molino vuelva a operar, al menos para exhibiciones demostrativas que enseñen a jóvenes y turistas el valor de la identidad norteña.

 

Por otro lado, la encargada del turismo local también explicó que es muy difícil conseguir chichoca o frangollo cuando no hay eventos festivos, y solamente el ñaco se puede obtener de forma más regular. Estos productos son los que tradicionalmente se producían en el molino.  

 

Paralelamente, Muñoz recordó que en el 2028 el molino cumplirá 120 años de existencia y consideró que se trata de una buena oportunidad para llevar a cabo una celebración especial. “Ahí hay que hacer el fiestón del pueblo”, sostuvo entusiasmada.

 

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