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Lunes 04 de mayo 2026

Una fiesta patronal de casi 400 años para pedir por salud, trabajo y la familia

Por Redacción 04/05/2026 - 19.39.hs

Miles de fieles, unidos en una profunda devoción, acompañaron este domingo las ceremonias centrales en honor al “Cristo del Renca” y pidieron por sus familias, para tener salud y trabajo, pero también, en algunos casos, hicieron ruegos por la Patria.

 

Las ceremonias fueron encabezadas por el obispo diocesano monseñor Gabriel Barba y, según informó El Diario de la República, los sacerdotes que estuvieron a su lado convocaron a pedir “al Cristo que transforme nuestra vida, el corazón, por la confianza y la esperanza en él”.

 

Luego de la misa, se llevó a cabo la tradicional procesión que fue seguida por la multitud que iba en auto, bicicleta, camioneta, camión, a caballo o a pie. El medio puntano citado detalló que hubo participantes llegados de distintos lugares del país y del mundo.

 

“Le pedimos al Divino Cristo por los niños, por los abuelos, por las familias, por la paz y porque en ninguna mesa falte el pan de cada día”, expresó el cura párroco de la comuna del Departamento Chacabuco.

 

El Señor de Renca

 

La ceremonia es una de las más antiguas que se realiza en la localidad de Renca, provincia de San Luis. Según un artículo del portal El Chorrillero, la tradición comenzó a partir de un milagro que ocurrió en Chile en el siglo XVII.

 

El Santo Cristo de Renca también es conocido como “Señor de los Milagros” o “Cristo del Espino”. Su historia está sostenida en relatos que hablan de milagros, traslados y resistencia, tiene una vigencia de cuatro siglos y continúa siendo un símbolo de devoción que se acentuó en el Valle del Conlara.

 

El origen de esta devoción, según detalla el medio citado, comenzó en 1636 en el Valle de Limache (Chile) cuando un aborigen ciego estaba hachando un árbol de espinillo. El golpe del hacha hizo caer savia sobre sus ojos y recuperó la vista. El hombre observó el tronco y divisó la figura de un Cristo crucificado que parecía emerger de la madera.

 

Muchos de los pobladores de la zona también acudieron a comprobar el milagro y aseguraron haber visto la misma figura, con lo cual el hecho tomó un carácter sobrenatural y milagroso. La gente decidió retirar la imagen del lugar y trasladarla, pero todas las noches se encontraban con que volvía a aparecer en el tronco original.

 

La fecha de su hallazgo fue un 3 de mayo. Las personas consideraron que el Cristo quería permanecer en el tronco donde había sido descubierto y le empezaron a endilgar la autoría de curaciones y favores.

 

En 1719, un incendio destruyó la capilla donde estaba la imagen del Cristo, pero se pudo rescatar un pedazo del madero original, que pasó a ser considerado sagrado. Misioneros jesuitas impulsaron la realización de réplicas, con el objetivo de expandir la devoción.

 

Una de esas imágenes replicadas cruzó la Cordillera de los Andes entre los años 1730 y 1732, según distintos historiadores. Las versiones difieren, pero se cree que el destino final era Córdoba, aunque al cruzar el valle del Conlara en San Luis los animales que transportaban la imagen se detuvieron en la zona donde actualmente existe el pueblo de Renca.

 

Nadie pudo hacer que los animales siguieran su trayecto. Se quedaron inmóviles durante días y los viajeros llegaron a la conclusión que era el deseo del Cristo quedarse en ese lugar.

 

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