Una galería de arte que se adentra en el mar y es única en el mundo
El poder del arte reside en que puede transformar en algo totalmente distinto un espacio que siempre presentó una misma imagen. Cuando se trata de arte visual, las posibilidades son infinitas.
Suena difícil de entender cómo es una galería artística que se mete en el mar, pero es así. La historia tiene algunos pocos años, pero interesantes de conocer. El proyecto comenzó en el 2018, cuando la artista Jaquelina Abraham diseñó, junto a la Escuela Municipal de Arte de Necochea, el mural “Reflejos” sobre la escollera Sur del Puerto de Quequén.
El portal Noticias de Necochea detalló que esa obra tiene más de 1.040 metros cuadrados de superficie, fue declarado patrimonio cultural de la Nación en el 2011 y se restaura cada tres años. En sus paredes se plasma una temática única que está relacionada al trabajo portuario y el contexto natural que caracterizan a Quequén y Necochea.
En este 2026, el mural volvió a ser restaurado por el artista visual Hernán Ricaldoni y un equipo conformado por Agustina Piperata, Lisandro Álvarez, Tiara Laluk, Karen Álvarez, Lucía Rossi y Avril Saibebe, quienes junto a vecinos realizaron el trabajo de recuperación de la obra.
La nueva obra fue inaugurada el pasado 2 de marzo, en el marco del 32° aniversario del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén. El portal Necochea Digital resaltó la trascendencia nacional que ganó en las últimas semanas y precisó que al proyecto original se la agregaron 400 metros de arte adicional sobre los core-locs.
Los core-locs son estructuras de hormigón que se utilizan para disipar la energía de las olas. De esta manera, se logró crear un recorrido artístico y cultural que se adentra más de 1.400 metros en el mar.
Se trata de una experiencia única en el mundo: una galería de arte a cielo abierto en el puerto de Quequén. Sus imágenes muestran fauna marina, actividad portuaria y demás elementos identitarios de la región.
Los visitantes pueden recorrer el espacio a lo largo de toda la escollera y, de esa manera, viven una experiencia distinta porque la interacción con las obras se realiza de forma directa. Así, la escollera convertida en la “Galería Mar Adentro” continúa siendo una postal emblemática de estas ciudades costeras, pero también un lugar cultural sin precedentes.
El mural recuperó sus colores originales, su poder simbólico y su atractivo turístico. Lo interesante es que el viento, la salinidad y la humedad del ambiente lo desgastarán y dará lugar a una nueva restauración que creará otra impronta artística.
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