Jabulani: lo que se esconde tras la marca
La pelota con la que juegan en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica se llama Jabulani y algunos arqueros dicen que es como "un balón de playa", que pesa demasiado poco, que si le pegan fuerte hace cosas raras en aire.
Jabulani, en zulú, significa regocijo, celebración, alegría. Un concepto sudafricano para una pelota pensada por los ingenieros y los académicos de la Universidad de Loughborough, en Inglaterra. "Con únicamente ocho novedosos paneles 3D, sellados térmicamente y por primera vez moldeados esféricamente con goma EVA y poliuretano termoplástico, el balón posee además una redondez de una precisión exacta" dice la nota de prensa que reproducen como autómatas casi todos los medios deportivos del mundo. Todo sofisticación: "la superficie del balón tiene una textura con ranuras desarrollada por Adidas y llamada Grip'n'Groove".
Los niños y no tan niños de todo el mundo quieren tener uno. Por eso Adidas hace réplicas en la ciudad pakistaní de Sialkot, donde los trabajadores fabrican una versión menos sofisticada de esta pelota cada dos horas y media. Si están 12 horas cosiendo les da tiempo a hacer cinco balones. Cobran como máximo tres euros al día. Estos artesanos del balón no reciben portadas a todo color con titulares épicos y emocionados. Lo que reciben es de 60 a 90 euros al mes que, según Labor Rights Forum, supone la mitad del mínimo que necesita un trabajador en Pakistán para mantener a su familia y darle educación a sus hijos.
En los negocios de Europa cada réplica del Jabulani se vende por 25 euros. La gama alta, la pelota que se usa en los partidos del Mundial, se fabrica en China y en el comercio cuesta 120 euros. Adidas tiene como objetivo superar las ganancias producidas durante el Mundial de 2006, de unos 800 millones de dólares. (Periodismo humano. Rebelión).
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